-   En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los diecisiete días del mes de noviembre de 2020, a la hora 12 y 25:

                                                                                                             - 1 -    

IZAMIENTO DE LA BANDERA NACIONAL

Sr. Presidente (González).- Con la presencia de 187 señores diputados y señoras diputadas, en forma presencial y remota, queda abierta la sesión especial conforme al requerimiento efectuado por los señores diputados y las señoras diputadas en número reglamentario.

          Invito al señor diputado nacional por el distrito electoral de Corrientes doctor Jorge Antonio Romero a izar la bandera nacional en el mástil del recinto, y a los señores diputados, señoras diputadas y público presente, a ponerse de pie.

-   Puestos de pie los señores diputados y el público presente, el señor diputado Jorge Antonio Romero procede a izar la bandera nacional en el mástil del recinto. (Aplausos.)

 

                                                                                                             - 2 -    

HIMNO nacional argentino

Sr. Presidente (González).- Invito a las señoras y los señores legisladores y al público presente a entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por el músico sanjuanino Rolando García Gómez, director del Complejo Auditorio Juan Victoria, de la provincia de San Juan, a propuesta del señor diputado nacional Walberto Allende.

-   Puestos de pie, los señores diputados y el público presente entonan las estrofas del Himno Nacional Argentino. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Muy linda versión del Himno Nacional Argentino.

 

                                                                                                                  - 3 -            

convocatoria a sesión especial

Sr. Presidente (González).- Por Secretaría se dará lectura de la resolución dispuesta por esta Presidencia, convocando a la sesión especial.

 

Sr. Secretario (Cergnul).- Dice así:

          “Buenos Aires, 13 de noviembre de 2020.

          “Visto las presentaciones efectuadas por el diputado Máximo Carlos Kirchner y otras diputadas y diputados por las que se solicita la realización de una sesión especial para el día 17 de noviembre de 2020 a las 12 horas, y su posterior ampliación, a fin de considerar diversos expedientes y

          “Considerando los artículos 14, 35 y 36 del Reglamento de la Honorable Cámara,

          “El presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación

          “Resuelve:

          “Artículo 1°.- Citar a las diputadas y a los diputados para el día 17 de noviembre de 2020 a las 12 horas, a fin de considerar los siguientes expedientes:

          1) Orden del Día N° 123. De ley. Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia. Creación (expediente 4.534-D-2020).

          2) Orden del Día N° 219. De ley. Ley 26.815, de manejo del fuego. Modificación sobre el lapso mínimo de años que garanticen la recuperación y restauración de las superficies incendiadas (expediente 5.222-D.-2020).

          3) Orden el Día N° 254. De ley. Garantizar la formación integral en ambiente con perspectiva de desarrollo sostenible y con especial énfasis en cambio climático para las personas que se desempeñen en la función pública (expediente 90-S.-2020 y otros).

          4) Proyecto de ley venido en revisión sobre Mensaje 79/2020 y proyecto de ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del año 2021 (expediente 92-JGM-2020)”.

          El artículo 2° es de forma.

 

Sr. Presidente (González).- Se informa que en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria se acordó tratar en primer término el Orden del Día N° 268, sobre aceptación de las modificaciones al proyecto de ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del año 2021.

          Sírvanse expresar su asentimiento.

-   Asentimiento.

 

                                                                                                                  - 4 -            

homenaje a la memoria de los tripulantes fallecidos en el ara san juan

Sr. Presidente (González).- Se invita a las señoras diputadas y señores diputados, y al público presente, a ponerse de pie a fin de guardar un minuto de silencio en homenaje a la memoria de los 44 tripulantes fallecidos en el ARA San Juan.

-   Puestos de pie, los señores diputados y el público presente guardan un minuto de silencio en homenaje a la memoria de los 44 tripulantes fallecidos en el ARA San Juan. (Aplausos.)

 

 

                                                                                                             - 5 -    

homenaje a la MEMORIA DE FEDERICO BOGDAN, EXINTEDENTE DE GUALEGUAY

 

Sr. Presidente (González).- A continuación invito a la Cámara a guardar un minuto de silencio en homenaje al exintendente de Gualeguay, Federico Bogdan, recientemente fallecido.

-   Puestos de pie, los señores diputados y el público presente guardan un minuto de silencio en homenaje a la memoria del exintendente de Gualeguay, Federico Bogdan. (Aplausos.)

 

                                                                                                             - 6 -    

CUESTIón DE PRIVILEGIO

 

Sr. Presidente (González).- Corresponde pasar al término reglamentario previsto para plantear las cuestiones de privilegio. La Presidencia ha registrado seis pedidos de la palabra para plantear cuestiones de privilegio.

          Tiene la palabra la señora diputada Austin, por Córdoba.

 

Sra. Austin.-  Señor presidente: la cuestión de privilegio que vengo a presentar tiene que ver con el presidente de la Cámara de Diputados, que en este momento está presente virtualmente, a raíz de la responsabilidad que le confiere el Reglamento de la Cámara de Diputados en cuanto a la obligación y la responsabilidad de conceder los giros de los proyectos que ingresan a esta Cámara. 

          Como bien sabemos todos los diputados y diputadas que estamos aquí, nuestra labor está regida por el reglamento de la Cámara de Diputados, que además está al amparo de la Constitución Nacional. Dicho reglamento contiene una suerte de disposiciones que permiten reglar el normal funcionamiento de esta Cámara.  Para decirlo con claridad, son nuestras reglas de juego. Se trata de nuestra propia Constitución para establecer el modo, la forma y las reglas en las cuales nos vamos a regir.

          La razón por la que vengo a presentar esta cuestión de privilegio es porque abiertamente, aviesamente y de manera absolutamente irregular se ha vulnerado lo que establece el reglamento en cuanto al otorgamiento de los giros de los proyectos. En particular, estoy haciendo mención a un expediente de mi autoría, que es del año 2019 ‑el expediente 3.951-D.-2019‑, que se refiere a la prohibición y regulación de plásticos de un solo uso. 

          Se trata de un proyecto en el que muchos diputados a lo largo de este tiempo nos han acompañado para que podamos tratarlo. Lo comenzamos a analizar el año pasado, y fíjese, señor presidente, que nuestro reglamento establece con claridad los momentos en los cuales se otorgan estos giros, las facultades y quiénes pueden pedir la ampliación. 

          Cuando este proyecto ingresó allá por 2019 el giro le fue conferido a dos comisiones: Recursos naturales y Conservación del Ambiente Humano y Presupuesto y Hacienda.  Esos giros fueron publicados en el Boletín de Asuntos Entrados, la herramienta que formaliza esos giros, de acuerdo con el Trámite Parlamentario Número 111 y el 20 de noviembre de 2019 los giros fueron aprobados por la Cámara.

          El reglamento dice que es posible pedir la ampliación de los giros hasta treinta días después de que hayan sido aprobados por la Cámara. Me animo a decir que desde el 20 de noviembre de 2019 a la fecha han pasado bastante más que treinta días.

          En segundo lugar, dice con claridad, ya no el reglamento, sino la resolución de Presidencia del 21 de octubre de 1988 -que es la que rige los cambios de giros‑, que se admitirán pedidos de cambio de giro en situaciones y plazos como los que se especifican a continuación. 

          Primero, hace referencia a los treinta días y, en segundo lugar, se establece que se admitirá el cambio de giro cuando lo pida el autor del proyecto -aclaro que yo no he pedido ningún cambio de giro ni ampliación‑ o cuando lo pidan las comisiones que consideren que tienen competencia, pero tampoco ha ocurrido así.

          La presidencia de la Comisión de Industria, donde se ha girado, no pidió el cambio de giro. Tampoco la comisión que tuvo tratamiento en su momento, como la de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano. Es decir, en una abierta violación al reglamento y a las resoluciones que rigen el funcionamiento de esta Cámara, se decidió de manera arbitraria ampliar el giro incluyendo la Comisión de Industria.

          Una cosa más: el reglamento es muy claro en cuanto a estas situaciones. Ninguno de los extremos ocurrió: ni lo de los treinta días ni la petición del autor o de las comisiones. 

          Pero, además, el reglamento dice que cuando las comisiones ya han dictaminado fenece cualquier posibilidad de pedir ampliación de giro.  Y esto es algo que ya ocurrió: días pasados en la comisión de Recursos Naturales en un trabajo conjunto que hicimos con diputados de distintos bloques, llegamos a un acuerdo y el día 6 de noviembre dictaminamos por unanimidad.

          El día 14, cuando el proyecto estaba por ser tratado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, a alguien se le ocurrió que podía cometer la picardía de pretender ampliar el giro de manera extemporánea, fuera de lo que establece el reglamento y en clara violación a las disposiciones que regulan esta Cámara. 

          Lamento muchísimo tener que estar haciendo esta petición por un giro que es nulo y pedimos sea dejado sin efecto, más aun en una sesión como la de hoy, donde venimos a tratar temas que nos competen, vinculados con el ambiente. 

 

Sr. Presidente (González).- Diputada Moreau: ¿me estaba pidiendo una interrupción?

 

Sra. Moreau.- Sí, presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Previo a eso, la Presidencia informa que la cuestión de privilegio planteada será girada a la Comisión de Asuntos Constitucionales, para su consideración.

          Para una interrupción, tiene la palabra la señora diputada Moreau, por Buenos Aires.

         

Sra. Moreau.- Señor presidente: simplemente quiero aclarar que hay que cuidar el reglamento en todo momento. 

          La verdad es que, por nota, el bloque Juntos por el Cambio pidió agregar el giro de la ley de etiquetado frontal a la Comisión de Industria, y así lo dispuso la Cámara.

 

Sr. Presidente (González).- Ya se dará esa discusión en la Comisión, señora diputada…

 

Sra. Moreau.- Le pido un minuto, presidente.

          Además, los acuerdos políticos se cumplen…

 

Sr. Presidente (González).- Diputada: empecemos por respetar el reglamento. Esa discusión se va a dar en el seno de la Comisión de Asuntos Constitucionales…

 

Sra. Moreau.- Laburen si quieren laburar. Las comisiones tienen que trabajar una vez por semana, y durante cuatro años no lo hicieron…

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

 

 

                                                                                                             - 7 -    

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

 

Sr. Presidente (González).- Para otra cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado de Lamadrid, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

 Sr. de Lamadrid.- Señor presidente: la cuestión de privilegio que quiero plantear es contra el presidente de la Cámara, quien hoy no puede estar presente por motivos de público conocimiento.

           El origen de esta cuestión de privilegio tiene que ver con la poca y nula predisposición que el presidente de la Cámara ha tenido en estos meses para que el Parlamento funcione de manera presencial en plenitud, como corresponde.

 

Sra. Moreau.- Pido la palabra, señor presidente...

 

Sr. De Lamadrid.- Voté en contra de las sesiones virtuales porque nunca le creí al gobierno, y advertí a la Cámara que esa medida...

 

Sr. Presidente (González).- Discúlpeme, señor diputado De Lamadrid.

          Informo a la señora diputada Moreau que en el segmento correspondiente a las cuestiones de privilegio no se permiten interrupciones. Debe esperar a que el señor diputado en uso de la palabra finalice su intervención.

 

Sr. de Lamadrid.- Señor presidente: de todos modos, no le doy la interrupción a la señora diputada.

 

Sr. Presidente (González).- Termine de plantear la cuestión de privilegio, señor diputado.

 

Sr. de Lamadrid.- Decía, señor presidente, que la cuestión de privilegio tiene que ver con la nula predisposición del presidente para que la Cámara funcione en plenitud, como corresponde.

          Yo nunca le creí al gobierno que el mecanismo de sesiones virtuales era por sanidad, porque siempre sostuve que era por una cuestión política, a fin de sancionar, bajo este mecanismo, leyes duras y de negativo e inconmensurable impacto institucional para que Cristina Kirchner pudiera llevar adelante su cometido.

          Se han levantado la cuarentena y el aislamiento; no hay restricciones para circular en el seno de la sociedad. Está volviendo el colegio y, primero que nada, volvieron los casinos. Todo está volviendo a la normalidad; volvió el fútbol, volvió el teatro, volvieron los gimnasios y hasta hay misas de manera presencial en todo el país.

          Sin embargo, nosotros seguimos funcionando bajo la metodología virtual. Debemos retomar la presencialidad; debemos recuperar las funciones del Parlamento, al que han querido inoperativizar y desnaturalizar, menguando su rol y avasallando y silenciando a la oposición y a las voces críticas.

          Esto es una farsa. Yo no estoy en contra de la modernidad ni de esta herramienta, pero no se puede disociar de las manos en las cuales está.

          Durante todos estos meses, desde Juntos por el Cambio hemos planteado que debíamos recuperar la normalidad. En tal sentido, presentamos diversas notas y el 1° de septiembre asistimos a una sesión de la Cámara en la que se nos consideró ausentes. Presentamos notas para que la sociedad supiera que la estábamos representando y que no estábamos dispuestos a votar leyes importantes bajo este mecanismo.

          No obstante, tuvimos que hacerlo porque el presidente de la Cámara sigue de manera obediente las decisiones de la vicepresidente, que es quien manda y gobierna. Así, tuvimos que votar un traje a medida de Cristóbal López, que se llamó “moratoria”; tuvimos que votar el presupuesto y ahora nos quieren hacer votar el impuesto a la riqueza.

          ¿Quieren que les diga dónde pretenden terminar? En que Cristina pueda contar con la reforma judicial y designar al procurador que quiera. Ello como mínimo y, si pueden, van a intentar seguir con este mecanismo.

          Señor presidente: no podemos permitir más esto. Los diputados nacionales somos trabajadores esenciales y debemos trabajar como cualquiera de ellos. Exigimos normalizar el Parlamento de la República. De lo contrario, vamos a recurrir a la Justicia y es una vergüenza que tengamos que hacerlo para que el Parlamento funcione como dispone la Constitución Nacional. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).-  La cuestión de privilegio pasa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                             - 8 -    

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).- Para una cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado De Marchi, por Mendoza.

 

Sr. De Marchi.- Señor presidente: la cuestión de privilegio que quiero plantear tiene clara procedencia reglamentaria y constitucional y es en contra del señor presidente de la Nación por el uso abusivo que viene realizando en el último tiempo de una herramienta que debiera ser de carácter excepcional, como son los decretos de necesidad y urgencia.

          El artículo 76 de la Constitución prohíbe en forma expresa a este Parlamento la delegación de facultades legislativas, pero establece una excepción que tiene que ver con la emergencia pública y que se condice con el artículo 99, inciso 3), del texto constitucional, que en forma expresa dice: “El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso, bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo.” Y seguidamente dice: “Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes...”

          Podría triplicar esta enumeración en el último tiempo, pero si solo tomamos octubre y lo que va de noviembre, se han emitido decretos de necesidad y urgencia que tienen que ver con asuntos ordinarios de trámite legislativo, abusando claramente de una herramienta que debiera ser excepcional, como ya lo hemos dicho.

          Por ejemplo, se ha dictado el decreto de necesidad y urgencia 833 de 2020, por el que se modifica la ley de emergencia; se ha dictado el 823 del 2020, por el que se extienden los pagos del ATP; se ha dictado, inclusive, el 847 del 2020, por el cual se acepta la renuncia del interventor del Enargas. Han dictado decretos de necesidad y urgencia al extremo de que cuando cometen errores en esa catarata que emiten todos los días, corrigen cuestiones materiales con otro DNU. Ese fue el caso, por ejemplo, del 818 del 2020.

          También fijaron derechos de exportación, como lo hicieron a través de los decretos 785, 789 y 790 de 2020; generaron un programa de compensación en el ámbito de la agricultura argentina, y prorrogaron exenciones del impuesto a las ganancias para algunas categorías, a través del decreto 788 de 2020.

          En fin, podría estar horas mencionando decretos, que ni siquiera debieron ser normales porque en muchos casos hubiera alcanzado con emitir una resolución al respecto. Sin embargo, “ordinarizan” una herramienta excepcionalísima para transformar al Poder Ejecutivo en una especie de imperio. Ya no solamente pretenden manipular al Poder Judicial, sino que a su vez reemplazan a través de esta herramienta al propio Poder Legislativo.

          Para finalizar, señor presidente, quiero hacer notar este hecho, que no planteo como una cuestión meramente reglamentaria, sino porque es muy importante. Y lo grave es que todos los días en este Parlamento empezamos a naturalizar cosas que hasta hace muy poco tiempo no hubiéramos imaginado que podían suceder.

          El dictado permanente de decretos de necesidad y urgencia de clara improcedencia constitucional responde a dos motivos básicos. El primero, por supuesto, es el que mencionamos recién: prefieren trabajar a sola firma y no someter los asuntos importantes a la consideración de este Parlamento. El segundo, y mucho más grave, es que esta actitud denota una enorme improvisación y un rumbo errático en la conducción diaria de los asuntos del gobierno.

          Por lo tanto, solicito que cuando se haga el giro correspondiente de esta cuestión de privilegio se le dé la importancia que tiene y no quede solamente como una mención más en una sesión legislativa de este tiempo.

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio pasa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                                  - 9 -            

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).- Para una cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado Wolff, por Buenos Aires.

 

Sr. Wolff.- Señor presidente: la cuestión de privilegio es contra el presidente de la Cámara y contra el presidente de la Nación, en la misma línea que la planteada por el señor diputado Álvaro de Lamadrid. En tal sentido, mi planteo se refiere a la presencialidad en las sesiones, tal cual todos sabemos, no digo ya nosotros, que vivimos en un microclima.

          El artículo 14 del Reglamento de la Cámara de Diputados, permítame leerlo, señor presidente, dice taxativamente: “Los diputados no constituirán Cámara fuera de la sala de sesiones, salvo los casos de fuerza mayor.”

          Evidentemente, ya no es fuerza mayor abrir los casinos; hasta está abriendo el Casino Buenos Aires, ubicado en esta ciudad. Evidentemente no es fuerza mayor cada uno de los argentinos que hoy está yendo a sus lugares de trabajo. Pero parecería que sí es fuerza mayor seguir utilizando este mecanismo o este artilugio para no tratar temas trascendentes de cara a la sociedad.

          Pero, además, parece que el presidente de la Cámara y el presidente de la Nación están exentos: pasamos de la ASPO a la DISPO y vemos que los dos han tenido que mantener algún tipo de aislamiento porque ellos no cumplen los requisitos que nosotros tenemos que cumplir.

          Entonces, quiero pedir al presidente de la Cámara que empecemos a llamar a las cosas por su nombre. Nosotros acá vivimos en un microclima: venimos, nos lavamos las manos y nos sentamos a un metro y medio de distancia. Pero nuestras autoridades se juntan, se abrazan y se sacan fotos de manera casi burlona, invitando a la ciudadanía a creer que nosotros somos una casta superior.

          Pero lo importante es recalcar por qué pasa esto. Pasa porque hay muchos actores de este instituto ‑tan sagrado para el funcionamiento de la República‑ que quieren esconder mucho de lo que se está haciendo, como el ajuste salvaje contra los jubilados. Hablando de este tema, todos recordarán lo que nos pasó el 14 de diciembre de 2017: vinimos acá y tuvimos que tolerar las piedras, que muchas veces vinieron de puertas abiertas desde acá adentro.

          Entonces, quiero pedir al presidente de la Cámara que por favor dé la cara y diga que todo esto es para sostener y tratar el terrible ajuste que se le va a hacer a la clase pasiva ‑a los jubilados de la Nación‑ desde la casa de cada uno de los diputados, escondiéndose de la sociedad, que pavorosamente ve cómo nosotros ‑no los que no estamos de acuerdo con escondernos en nuestra casa‑ nos transformamos en una casta especial que puede reunirse a la luz del día, que puede votar a escondidas y que puede hacer un ajuste disfrazado de una virtualidad que la Argentina ya no tiene. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio pasa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                           - 10 -  

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).- Para otra cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado del Caño,  por Buenos Aires.

 

Sr. del Caño.- Señor presidente: quiero plantear una cuestión de privilegio contra la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires por las declaraciones brutales que realizó en el día de ayer.

          En un video hemos visto cómo la ministra señala y ataca a la docencia por ser de izquierda, como si ella fuera una policía ideológica de cuál es el pensamiento que debe tener la docencia. Dijo que cada vez más docentes provienen de los sectores populares y son más grandes; o sea, los atacó por su edad, porque vienen de los sectores populares y son de izquierda. Ya no se sabe por qué más los podría atacar. Parece que le está saliendo bien copiar a Bolsonaro.

          Esto es muy grave. Durante esta pandemia, la docencia ha sido un ejemplo, a pesar de los salarios devaluados y las terribles condiciones, porque no se garantizaron la conectividad y los materiales ni a los docentes ni a los alumnos; muchas familias ni siquiera tuvieron acceso a ellos. Sin embargo, dicha funcionaria los ataca con esas declaraciones.

          Si fuese así, es decir, si la docencia fuese como esta funcionaria, no tendríamos educación pública. Si los estudiantes fuesen como esta funcionaria, no tendríamos educación pública. Fueron los docentes, la comunidad educativa y todo el pueblo argentino los que han luchado y han sostenido la educación pública ante los permanentes ataques de los gobiernos, particularmente del gobierno de la fuerza política a la que pertenece la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires.

          Y ni hablar de este proyecto para que los estudiantes denuncien a los docentes que hacen activismo político. ¡Es increíble! ¡Es como si estuviésemos en la dictadura, señor presidente! Pero esto ya lo hemos visto, ya que cuando fueron gobierno en la provincia de Buenos Aires quisieron poner a los padres en contra de los docentes; y ahora quieren poner en contra a los estudiantes.

          Por eso, señor presidente, quiero plantear esta cuestión de privilegio como un desagravio a todas las trabajadoras y trabajadores de la Educación, a la docencia, a los estudiantes. Que les quede claro que lo único que logran con estos ataques es fortalecer la lucha y la coherencia de la docencia; y, por supuesto, de la izquierda.

          Y ya que la ministra dijo que cada vez más los docentes son de izquierda, quiero decir que me siento orgulloso de que muchos de nuestros compañeros y compañeras sean parte de los que todos los días se cargan la educación pública, de los que pelean y de los que educan a nuestros hijos.

          Con estas palabras, señor presidente, dejo planteada esta cuestión de privilegio contra la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires.

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio pasa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                           - 11 -  

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).- Para otra cuestión de privilegio, tiene la palabra la señora diputada Del Plá, por Buenos Aires.

 

Sr. Del Plá.- Señor presidente: en el mismo sentido, la cuestión de privilegio que deseo plantear es contra la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña.

          Quiero sumarme a la presentación que ya ha hecho el legislador Gabriel Solano, del Frente de Izquierda, en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, exigiendo la renuncia de la ministra. También quiero sumarme a las declaraciones y pronunciamientos de la enorme cantidad de sindicatos; entre ellos, ADEMyS, Suteba Multicolor y tantos otros que están repudiando esos dichos, que van al hueso del ataque a la docencia de la educación pública.

          Ese ataque lo venimos soportando gobierno tras gobierno, pero tuvo una agudización especial en aquellas declaraciones del expresidente, cuando habló de “los que caímos en la educación pública”, y ahora la tiene en las declaraciones de la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires lanzando estas declaraciones.

          Pero esas declaraciones no las hace en cualquier momento, sino en un momento en el que se está presionando para regresar a las clases presenciales, cuando no hay condiciones para ello y cuando la docencia se rebela y le estampa en la cara que son los gobiernos los responsables de este vaciamiento de la escuela pública.

           Cuando Soledad Acuña dice que el problema de la docencia es que tiene una mala formación porque a los institutos ingresan cada vez más estudiantes de mayor edad que han fracasado en otras tareas, pregunto: ¿cuál es la crítica? En primer lugar, ya sabemos que quieren liquidar los institutos de formación de la ciudad para crear la UNICABA; hasta el momento, han fracasado por la enorme movilización popular de docentes y estudiantes de esos institutos para defenderlos. Del mismo modo, hubo que defender los institutos en todo el país porque estaban siendo atacados, justamente, vaciándolos.

          Pero, como dije la semana pasada cuando me tocó abordar este tema, todos los gobiernos pretenden descargar sobre los estudiantes el resultado de la crisis educativa, que no es más que el resultado de la crisis económica y social de sus gobiernos.

          Y entonces ‑volviendo al tema‑, ¿cuál sería el problema de que una persona que ha sido despedida de su empleo decida ir a estudiar para ser docente? ¿Cuál sería el elemento para criticar? ¿Cuál es el problema de que sea una persona que proviene de la clase trabajadora?

          Los dichos de la ministra son extremadamente clasistas. Le quiero recordar que la enorme mayoría de los docentes provenimos de la clase trabajadora por lo siguiente: ¿qué integrante de la burguesía va a dejar su salud física y mental en una tarea que se paga de manera absolutamente miserable?

          Ninguno de estos tecnócratas que se la pasan dando consejos tienen la menor idea de lo que significa trabajar en dos o tres cargos para poder llegar a fin de mes. ¡No tienen ni idea! Pero tampoco tienen idea de lo maravilloso que es desarrollar la tarea docente, que a pesar de todas esas penurias la desarrollamos con todo orgullo.

          Les voy a contar mi caso. Teóricamente, yo sería una de las fracasadas de la ministra Soledad Acuña, porque ingresé a la Universidad de Buenos Aires pensando en otro tipo de carrera, en una carrera de investigación, mientras tenía un empleo precario.

          Pero cuando perdí ese trabajo, que tuve durante muchos años ‑que consistía en vender café en un mercado mayorista de verdura, como la enorme mayoría de la juventud de este país, que no tiene otra alternativa que acceder a trabajos precarios‑, decidí ingresar a la docencia, siendo todavía estudiante.

          Una vez que puse un pie en un aula no me quise ir más; no me quise aun ocupando esta banca de diputada, porque estoy ligada intrínsecamente al destino de la clase a la que pertenezco, de la que estoy orgullosa y a la cual la ministra cree que puede hacer una crítica.

          Entonces, reivindico a cada una de las, los y les estudiantes que, en el momento de la vida que sea, deciden ingresar a un instituto de formación docente para dedicar su vida a la maravillosa tarea de enseñar.  Esa maravillosa tarea no va a ser empeñada ni empañada por ninguno de estos funcionarios que tienen que dejar esos puestos de una buena vez y permitir que de la educación nos encarguemos los trabajadores de la educación, los padres y los estudiantes. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio planteada será girada a la Comisión de Asuntos Constitucionales para su consideración.

 

                                                                                                          - 12 -       

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).- Para otra cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado Martínez, por Santa Fe.

Sr. Martínez.- Señor presidente: me parece que queda claro que esta cuestión de privilegio es contra los integrantes de Juntos por el Cambio, que se dirigieron recién al recinto con un claro intento ‑que no es la primera vez que sucede, lamentablemente‑ de denostar sistemáticamente la tarea de esta Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

          Denostan la tarea que realizamos cuando, por ejemplo, se refieren en forma despectiva y con adjetivos absolutamente impropios al presidente de la Cámara de Diputados. Yo puedo tener diferencias con cualquier diputado o diputada, pero que aquí se diga que el presidente de la Cámara actúa aviesamente en las atribuciones que le corresponden en la administración del reglamento, me parece que realmente es una actitud que no corresponde.

          Estamos orgullosos del presidente de la Cámara, y lo decimos claramente. Además, ejerce ese cargo porque nosotros nos ponemos de acuerdo. Cuando criticamos al presidente de la Cámara, de alguna manera también nos estamos criticando a nosotros mismos.

          En segundo lugar, me parece que también denostamos la tarea del Congreso de la Nación, y específicamente de esta Cámara de Diputados, cuando criticamos el protocolo de sesiones remotas, que también nosotros hemos aprobado y que está vigente hasta el 30 de noviembre por acuerdo de los presidentes de los bloques en el ámbito de la Comisión de Labor Parlamentaria.

          Muchos de lo que estamos aquí trabajamos arduamente en el ámbito de las comisiones de Modernización Parlamentaria y de Peticiones, Poderes y Reglamento para que tengamos este protocolo hoy vigente.

          Quiero decir algo en nombre de mi bloque. En este momento tenemos tres integrantes de nuestra bancada que no pueden asistir a esta sesión ‑y que van a estar en algunos casos conectados en forma remota‑ porque están contagiados de COVID-19. Dos de esos compañeros son de Catamarca y uno, de Santiago Del Estero.

          En ese sentido, voy a hacer una pregunta contrafáctica: ¿cómo podrían ellos participar de esta sesión si nosotros hoy no tuviéramos el protocolo de sesiones remotas activado? Me parece que es importante tener eso en cuenta. Obsérvense también a ustedes mismos: son 92 de 116, y hay un montón de integrantes de su bloque que están en este momento presentes en las pantallas mediante las que nos comunicamos.

          Cuando denostamos el protocolo de sesiones remotas también estamos hablando de ellos: los que no pueden venir acá por distancia, por dificultad en el transporte o por tener que cuidarse porque son personas de riesgo.

          En tercer lugar, también debemos decir con claridad que muchas veces hacemos aquí adentro declaraciones que, obviamente, son parte del juego parlamentario que existe. Pero después vamos a Pasos Perdidos a hablar con la prensa, y no hacemos más que expresarnos en contra del Congreso y de esta Cámara de Diputados. Me parece que de ese modo nos estamos afectando a nosotros mismos.

          Por último, quiero señalar que también se está creando un clima no muy positivo para la sesión que viene. No me cabe la menor duda de que lo que se hizo hasta este momento está perfectamente planificado por el principal bloque de la oposición, porque están tratando de generar un ambiente negativo en una sesión donde vamos a intentar avanzar en legislar sobre un tema muy importante para los argentinos.

          Por otra parte, quiero decir que hoy, 17 de noviembre, para nosotros es un día especial, es un día en el cual nosotros reivindicamos la militancia política.

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

 

Sr. Martínez.- Somos militantes políticos y ‑cierro con esto‑ hace tres días, el 14 de noviembre, ¿sabe a quién recordamos, diputado Iglesias? El 14 de noviembre recordamos el nacimiento de John William Cooke. ¿Sabe lo que dijo? En un momento dijo que la antipolítica, la  despolitización, es la continuidad del antiperonismo por otros medios. Cuando ustedes están denostando la política, no están haciendo otra cosa que hablar en contra del movimiento nacional y popular más importante de este país. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio planteada será girada la Comisión de Asuntos Constitucionales para su consideración.

          Diputado Negri: ¿me está pidiendo la palabra? Silencio, por favor. ¡Diputados: les pido silencio!

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

 

 Sr. Presidente (González).- ¡Diputado: le voy a dar la palabra al diputado Negri!

 

                                                                                                          - 13 -       

CUESTIÓN DE PRIVILEGIO

Sr. Presidente (González).-  Para otra cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado Negri, por Córdoba.

 

Sr. Negri.- Señor presidente:     no acostumbro a plantear cuestiones de privilegio, pero me veo obligado a hacerlo, no por algo personal con el colega, aunque va dirigida a él.

          Ni nosotros hacemos antipolítica ni estamos negando haber consentido la situación de anormalidad que la pandemia trajo. Pero también es cierto que llega el tiempo de la normalidad, y eso es lo que se ha dicho y reclamado.

          En segundo lugar, quiero decir que, en el caso de los colegas de cualquier bloque, que por la situación de pandemia no han podido estar presentes y lo han hecho remotamente, no es válido el ejemplo que se ha dado para plantear una cuestión de privilegio.

          Vencido el plazo del ASPO, que es el motivo por el que adherimos desde esta Cámara con una resolución, cuando retornemos a la normalidad, puede estar enfermo cualquier colega ‑ojalá que ninguno‑, como ocurrió siempre en esta Cámara, y tenía licencia por enfermedad. Nos ocurrió a cualquiera. Sin embargo, la Cámara no se paralizó por eso. Tampoco había sesiones remotas. Entonces, esa argumentación carece de toda legitimidad.

          Finalmente, quiero decir que nosotros no armamos, no planificamos, ni damos golpes por atrás. Nosotros conversamos y discutimos de frente. Puede gustar o no, pero quiero aclarar que no vamos a repetir la lección que sí tuvimos nosotros durante cuatro años. Teníamos veinte cuestiones de privilegio y treinta pedidos de apartamiento del reglamento por sesión. ¡Y guarda con decir que no! Porque no era desde las bancas, sino que se iban al humo del presidente de la Cámara y saltaban porque decían que en nombre de la democracia se les impedía hacer uso de la palabra.

          Nosotros no hemos planificado seis cuestiones de privilegio porque queremos debatir los temas que se van a tratar hoy. Porque no tenemos nada que esconder. Porque tenemos sanas diferencias. Porque tenemos una visión distinta de cómo resolver los problemas de la Argentina. Porque nos hacemos cargo del pasado. Pero ustedes siempre están llegando y no tienen nada que ver con lo que ocurrió en la Argentina. Y así no hay solución.

          De manera tal que no se den por agraviados. No tenemos tretas, no mandamos a hablar a escondidas, aceptamos las reglas establecidas en la reunión de la comisión de Labor Parlamentaria y si decimos que no hay apartamientos del reglamento no los pedimos ni mandamos a nadie a escondidas para que los pida. Actuamos con franqueza y de frente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio planteada pasa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                           - 14 -  

Moción de orden Y DE PREFERENCIA

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Yacobitti, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Yacobitti.- Señor presidente: solicito que la Cámara se aparte de las prescripciones del reglamento para formular una moción de preferencia.

         El 18 de agosto del corriente año presenté, junto con otros señores diputados de otros bloques, el proyecto de ley contenido en el expediente 4.253-D.-2020, que tiene como objetivo que los trabajadores puedan deducir del impuesto a las ganancias los gastos correspondientes a la canasta de artículos básicos necesarios para aprovechar la educación que reciben. Me refiero básicamente a la educación pública.

Estoy hablando de los gastos de un curso de idiomas, de la conectividad, de una computadora, de los materiales de estudio, etcétera. Es decir, las cosas básicas respecto de las cuales todos sabemos que por más que se vaya a la escuela primaria o secundaria o a la universidad pública le hacen falta a una familia de trabajadores.

         Reitero que este es un proyecto por el que se procura generar una deducción para los trabajadores. En esta iniciativa establecemos un tope para que solamente puedan efectuar esta deducción aquellos trabajadores que perciban salarios entre 55.000 y 145.000 pesos netos. Estas personas no deberían pagar el impuesto a las ganancias. Pero como los mínimos de este tributo están absolutamente desactualizados, hoy lo terminan pagando los miembros de la clase trabajadora.

         El proyecto tiene muchas argumentaciones. Creo que, fundamentalmente, el fondo de la cuestión es entender a la educación como una inversión y no como un gasto. Al respecto, quiero señalar que todos los viernes hablamos con familias que nos cuentan sus experiencias para poder incorporar distintos elementos a este proyecto. Así, a medida que vamos militando sobre esta iniciativa nos vamos cruzando con distintas personas. Quiero contar la historia de una de ellas, Norma, de la provincia de Chubu

         Norma tiene 53 años. Recién hablamos de la docencia. Precisamente ella es docente desde hace 28 años y tiene tres hijos: uno en la primaria y dos en la universidad pública, más precisamente en Tandil y en Olavarría. Uno estudia Ciencias y Gestión de la Computación y otro, Medicina. Por eso, por la carga horaria no pueden trabajar.

         Además, Norma es único sostén de familia, ya que su marido, que es trabajador informal, no consigue empleo.

         En noviembre ella cobró el sueldo de septiembre. En promedio percibe, con la antigüedad y todos los premios, 110.000 pesos por mes. Pero solo recibe aproximadamente el 70 por ciento de su salario. ¿Por qué? Porque el Estado ha decidido que se le descuente el resto, ya que para aquél Norma obtiene una ganancia.

         Me parece que debemos entender que no solamente es injusto que a Norma se le descuente ese impuesto, sino que, además, para el Estado esa es una mala manera de recaudar.

 

Sr. Presidente (González).- La Presidencia solicita al señor diputado que redondee su exposición.

 

Sr. Yacobitti.- Sí, señor presidente.

         El Estado está recaudando mal, le está sacando hoy un poquito a Norma y eso hace que ella no pueda pagar el transporte a sus hijos ni los materiales de estudio. Ni siquiera estoy hablando de que tenga que pagar alguna institución privada, porque todos estos casos corresponden a la escuela y la universidad públicas.

         Si no entendemos que estamos en una pandemia y que lo que hicieron los países del mundo que salieron de lo único similar que tenemos a ellas, que son las guerras, fue triplicar el presupuesto destinado a educación, nos vamos a equivocar.

         Cuando se cobra el impuesto a las ganancias a los trabajadores lo que se está haciendo es que se tengan que privar de brindar a sus hijos las herramientas necesarias para educarse. Eso, a futuro, no solamente es una mala manera de recaudar impuestos por parte del Estado, sino que además significa la posibilidad de que los jóvenes caigan en el delito.

 

Sr. Presidente (González).- La Presidencia solicita nuevamente al señor diputado que redondee su exposición.

 

Sr. Yacobitti.- Sí, señor presidente, pero esta es una sesión en la que vamos a hablar de la riqueza y de los trabajadores, por lo que me parece importante señalar esto.

 

Sr. Presidente (González).- Como se prevé que esta sesión será muy extensa, en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria hemos arribado a un acuerdo en el sentido de respetar los tiempos.

 

Sr. Yacobitti.- Estos trabajadores tienen que pagar ese impuesto. Por eso es importante que votemos una moción de preferencia con dictamen para que podamos discutir con tiempo este proyecto.

         De todos modos, me parece que a los trabajadores como Norma se les acaba el tiempo y sus hijos no pueden aprovechar la educación que actualmente les está brindando el Estado.

         Por lo expuesto, solicito que se vote esta moción de preferencia en forma nominal.

 

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

 

Sr. Presidente (González).- Señores diputados y señoras diputadas: se los voy a decir por única vez: en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria hemos intentado arribar a un acuerdo. En ese sentido, he pedido expresamente a la totalidad de los señores presidentes de bloque que hablen con sus diputados, a fin de respetar los tiempos. Esta sesión será maratónica. En consecuencia, si no respetamos los tiempos se extenderá por veinticuatro horas.

         Por lo expuesto, a partir de este momento procederé a cortar el uso de la palabra a aquellos señores diputados que no respeten el tiempo.

         Tiene la palabra el señor diputado Iglesias, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Iglesias.- Señor presidente: solicito que la moción de apartamiento del reglamento se vote en forma nominal.

 

Sr. Presidente (González).- Así se hará, señor diputado.

         Se va a votar nominalmente la moción de apartamiento del reglamento formulada por el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a fin de aprobar una moción de preferencia, con dictamen de comisión. Se requieren las tres cuartas partes de los votos que se emitan.

-   Mientras se practica la votación nominal:

 

Sr. Presidente (González).- La Presidencia procederá a preguntar, de manera verbal, el voto de 28 señores diputados que el sistema no ha podido registrar.

          Además de llamarlos dos veces, como dice el reglamento, solicito, por favor, a los diputados presentes y a los que están conectados en forma remota, que estén atentos al momento de votar. De otro modo, cada votación requerirá de un tiempo enorme.

          Señor diputado Ansaloni: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Ansaloni, es considerado ausente en la votación.

          Señor diputado Bormioli: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sr. Bormioli.- Voto por la negativa, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Cornejo: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Cornejo es considerado ausente en la votación.

          Señora diputada Estévez: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sra. Estévez.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Ferraro: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Ferraro es considerado ausente en la votación.

          Señora diputada Figueroa: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Figueroa es considerada ausente en la votación.

          Señora diputada Frade: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Frade es considerada ausente en la votación.

          Señor diputado García De Luca: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado García De Luca es considerado ausente en la votación.

          Señora diputada Ginocchio: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sra. Figueroa.- Por favor, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Sí, la escucho.

 

Sra. Figueroa.- Mi voto es negativo, pero acá no me da la opción de votar.

 

Sr. Presidente (González).- ¿Diputada Ginocchio?

 

Sra. Ginocchio.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada González: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sra. González.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Carlos Gutiérrez: ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Gutiérrez es considerado ausente en la votación.

          Diputado Koenig, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Caparrós.- Señor presidente: pido la palabra.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Caparrós, por Tierra del Fuego.

 

Sra. Caparrós.- Señor presidente: deseo aclarar que mi voto es negativo. Hubo un error en el sistema y quería aclararlo.

 

Sr. Gutiérrez (C.M).- Señor presidente...

 

Sr. Presidente (González).- Sí, señor diputado Gutiérrez.

 

Sr. Gutiérrez (C.M).- Mi voto es negativo, señor presidente. Me aceptó el voto, pero no me podía “desmutear”, cosa que yo ya manifesté en la anterior sesión respecto del “desmuteo” de los micrófonos cuando se trata de esta situación que usted está canalizando en este momento. Repito, mi voto es negativo.

 

Sr. García De Luca.- Pido la palabra, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado García De Luca.

 

Sr. García De Luca.- Manifiesto mi voto afirmativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Koenig: ¿puede manifestar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Koenig es considerado ausente en la votación.

          Diputado Lacoste: ¿puede manifestar el sentido de su voto?

 

Sr. Lacoste.- Señor presidente: mi voto es afirmativo. Estoy en el edificio Anexo y “mutean” el micrófono desde allí.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Macha: ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Macha es considerada ausente en la votación.

          Señor diputado Martiarena: ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Martiarena.- Mi voto es negativo, presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada María Rosa Martínez: ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Martínez (M.R.).- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sra. Macha.- Pido la palabra, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Macha.

 

Sra. Macha.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Morales Gorleri, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).-  No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Morales Gorleri ausente a la hora de votar.

          Señora diputada Navarro, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Navarro.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Rey, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Rey ausente a la hora de votar.

          Señora diputada Scaglia, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Scaglia ausente a la hora de votar.

          Señora diputada Uhrig, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Uhrig ausente a la hora de votar.

 

Sr. Koenig.- Señor presidente…

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Koenig, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Koenig.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Valdés, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Valdés.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Vallejos, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Vallejos.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Yedlin, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Yedlin.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Yutrovic, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Yutrovic.- Mi voto es negativo, señor presidente.

 

Sra. Morales Gorleri.- Pido la palabra.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Morales Gorleri.

 

Sra. Morales Gorleri.- Mi voto es afirmativo, señor presidente.

 

Sra. Rey.- Pido la palabra.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Rey.

 

Sra. Rey.- Mi voto es afirmativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Moreau, por Buenos Aires.

 

Sra. Moreau.- Señor presidente: el diputado Cisneros me dijo que quiere aclarar el sentido de su voto porque fue tomado mal.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Cisneros, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- Se cierra la votación.

-   Finalizada la votación nominal, conforme al tablero electrónico, sobre 253 señores diputados presentes, se han registrado 115 votos afirmativos, 124 negativos y 3 abstenciones.

 

Sr. Secretario (Cergnul).- Hubo 115 votos por la afirmativa, 124 por la negativa y 3 abstenciones[1].

 

Sr. Presidente (González).- Queda rechazada la moción.

 

                                                                                                          - 15 -       

MANIFESTACIONES

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Lospennato, por Buenos Aires.

 

Sra. Lospennato.- Señor presidente: tenemos por delante una sesión que hemos estipulado que durará 23 horas y todavía no hemos comenzado a analizar su temario. Pido a mis compañeras y compañeros secretarios parlamentarios de los bloques que tomen nota de los diputados que tienen este problema de conexión para que los llamen uno por uno e intentemos a partir de ahora que las votaciones se pueden resolver rápido.

          En segundo lugar, el protocolo señala que cuando un diputado no votó, pero está en Webex, tiene que ser llamado dos veces y después ser considerado ausente. Así, una vez considerado ausente, está ausente. No puede ser que a los 10 minutos aparezca y pida la palabra, porque la verdad es que desordena la sesión. Nuestra obligación es estar atentos a la sesión. Si el diputado fue llamado dos veces y perdió la oportunidad de votar, está cumplido el protocolo y corresponde considerarlo ausente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Diputada: espero que tenga toda la suerte del mundo y que le hagan caso; suerte que yo no tengo. (Risas y aplausos.)

 

                                                                                                           - 16 -        

MOCIÓN DE APARTAMIENTO DEL REGLAMENTO Y DE TRATAMIENTO SOBRE TABLAS

Sr. Presidente (González).- Para una moción de apartamiento del reglamento, tiene la palabra la señora diputada Dolores Martínez, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Martínez (D.).- Señor presidente: vengo a poner en consideración de este cuerpo una moción de orden en los términos del artículo 127 inciso 10, a fin de solicitar el apartamiento de las prescripciones del reglamento y tratar de manera urgente o especial el proyecto de resolución por el que se cita a este recinto al señor ministro de Salud, doctor Ginés González García, para que en el marco del artículo 71 de la Constitución Nacional y del artículo 204 del reglamento de esta Cámara informe de manera verbal sobre cuestiones relacionadas con la administración de la pandemia, específicamente en lo relativo a las aparentes compras masivas de vacunas de diverso origen y estado de desarrollo, con los errores en los conteos de los resultados de los tests y la homogeneización de la carga (expediente 6.035-D.-2020).

          Por otro lado, es importante conocer el impacto de las campañas educativas y de difusión de información. Asimismo, es primordial evaluar su efectividad para pensar en los efectos que pueda tener una segunda ola, como la que hoy afecta al hemisferio norte.

          En este sentido, también pedimos una explicación sobre los protocolos para acompañar el regreso urgente a las clases presenciales. Esto es considerado esencial en los países de Europa, donde se tiene como un error el cierre de las escuelas durante la primera ola de la pandemia.

          Queremos saber qué piensa y qué planifica el señor ministro al respecto. Asimismo, pedimos que informe cómo fueron afectadas por la pandemia otras áreas importantes de la salud pública. Me refiero a asuntos atinentes al calendario de vacunación obligatoria, a los servicios de salud mental y sexual, y al control de enfermedades no transmisibles. Y, en caso de haberse visto afectadas, queremos conocer los esfuerzos que está realizando el Ministerio para lograr su regularización.

          Estamos a punto de cumplir un año de iniciada la pandemia del COVID-19. Con aciertos y desaciertos, el Ejecutivo pudo tomar decisiones en el marco de la pandemia y de las nueve emergencias. De hecho, dictó sesenta y un decretos de necesidad y urgencia, de los cuales cuarenta y cuatro ya fueron validados por este Congreso. Eso no quita que tenga la suma del poder y se desentienda de cómo funciona el sistema político en la Argentina, que es de pesos y contrapesos.

          Entiendo que el ministro tuvo suficiente tiempo para venir a informar a este Congreso. Sin embargo, solamente lo hizo dos veces y desde la última oportunidad pasaron doscientos treinta y un días.

          Por lo expuesto, pido a este cuerpo y a todos los bloques políticos que ante la situación más grave que afecta a nuestro país, acompañen este pedido. Hoy la Argentina ocupa los primeros lugares en el ranking mundial de casos positivos en términos absolutos, contabilizando aproximadamente 1.200.000.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: le pido que vaya redondeando.

 

Sra. Martínez (D.).- Ya finalizo, señor presidente. Pronto estará entre los cinco países con más muertes acumuladas por millón. Este es un pedido de transparencia y rendición de cuentas ante el Congreso y principalmente ante la ciudadanía.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: por favor, finalice su exposición porque si no, tendré que cortarle el uso de la palabra.

 

Sra. Martínez (D.).- Necesitamos que el ministro venga a darle confianza a nuestra sociedad.

 

Sr. Presidente (González).- Se va a votar la moción de apartamiento del reglamento formulada por la señora diputada Dolores Martínez.

 

Sra. Martínez (D.).- Señor presidente: solicito que la votación sea nominal.

 

Sr. Presidente (González).- Así se hará, señora diputada.

 

Sra. Cerruti.- Señor presidente: solicito el uso de la palabra.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Cerruti, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Cerruti.- Gracias, señor presidente. Espero que tenga la misma energía para cortar la palabra a todo el mundo.

 

Sr. Presidente (González).- Intento tenerla. Me la van a agotar en veinticuatro horas, señora diputada.

 

Sra. Cerruti.- Señor presidente: entendiendo lo que expresó el presidente del bloque de Juntos por el Cambio, y la secretaria parlamentaria, estamos todos contestes con el espíritu de que esta sesión transcurra de la manera en que debe hacerlo, sin interrupciones, dilaciones ni nada por el estilo. Sabemos que se necesitan tres cuartas partes de los votos que se emitan para aprobar un apartamiento del reglamento; además, sabemos que no se va a conseguir si el voto de la primera minoría es negativo.

          La diputada tiene todo el derecho de pedirlo. Pero yo hago un llamado a la reflexión, dado que cada una de estas votaciones tarda veinte minutos, como la que acaba de transcurrir. Les pido a la señora diputada y a las autoridades del bloque de Juntos por el Cambio que nos pongamos de acuerdo en hacer la votación a mano alzada.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Cano, por Tucumán.

 

Sr. Cano.- Señor presidente: no sé si es factible realizar el voto a mano alzada o si se puede tener en cuenta la manera en que cada uno votó el anterior pedido de apartamiento del reglamento, sin necesidad de efectuar una votación nominal.

 

Sr. Presidente (González).- No, señor diputado. La votación es nominal o a mano alzada.

          Hay un pedido de la diputada Cerruti a la diputada Dolores Martínez para ver si accede o no a que, en lugar de que la votación sea nominal, sea por signos.

          Tiene la palabra la señora diputada Moreau, por Buenos Aires.

 

Sr. Iglesias.- ¡Uh!

 

Sra. Moreau.- ¿Qué problema tiene, diputado Iglesias?

 

Sr. Presidente (González).- No dialogue, señora diputada.

 

Sra. Moreau.- Simplemente quiero aclarar el sentido de nuestro voto. Nuestro bloque no acompaña este apartamiento del reglamento, con lo cual es imposible llegar al número de votos que se necesita.

          Le pido al diputado Mario Negri, presidente del interbloque de Juntos por el Cambio, que evalúe votar a mano alzada porque el número no está.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el diputado Negri, por Córdoba.

 

Sr. Negri.- Habiendo aclarado la diputada preopinante que el bloque del oficialismo no quiere acompañar que venga el ministro, en ese caso vamos a obviar ‑previa autorización que me ha dado la diputada requirente, no es que la estoy desautorizando‑ el llamado a votación nominal.

          Aprovecho para dejarles un mensaje, un gestito de idea. Tengan alguno similar ustedes, alguna vez. Gracias. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Se va a votar a mano alzada la moción de apartamiento del reglamento a fin de incluir en el temario de esta sesión el expediente solicitado por la diputada Dolores Martínez. Se requieren las tres cuartas partes de los votos que se emitan.

-   Resulta negativa.

Sr. Presidente (González).- Queda rechazada la moción.

 

                                                                                                          - 17 -       

moción de APARTAMIENTO DEL REGLAMENTO y DE TRATAMIENTO SOBRE TABLAS

 

 

Sr. Presidente (González).- Para un pedido de apartamiento del reglamento, tiene la palabra el señor diputado Iglesias, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Iglesias.- Señor presidente: nosotros no tiramos piedras, nosotros no robamos lapiceras, nosotros no arrebatamos micrófonos, nosotros no consideramos que cuando se critica a la política se nos critica solo a nosotros, porque no creemos ser toda la política, sino una parte de ella. Los que creen ser toda la política son los totalitarios; los totalitarios que creen ser toda la política, toda la Patria, todo el pueblo y todo el país.

          Nosotros no creemos esto, señor presidente. Creemos ser una parte y como una parte de la política que somos, cuando muy ocasionalmente el gobierno a cargo hace algo bien, queremos apoyarlo.

          Por eso, solicito el apartamiento del reglamento para considerar el expediente 5332.-D.-2020, del diputado Buryaile y otros integrantes de Juntos por el Cambio, que declara su beneplácito por el voto de respaldo del gobierno nacional al informe presentado por la alta comisionada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela.

          Estamos seguros de que el bloque oficialista estará muy contento de apoyar la decisión sabiamente tomada por el canciller Solá.

          Particularmente, estoy seguro de que el diputado Valdés, quien el otro día tuvo un lamentable inconveniente en la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto y tuvo que pasar a cuarto intermedio sin fijar ‑como establece el reglamento‑ cuándo se retomaría.

          Estoy seguro de que el diputado Valdés estará feliz de apoyar la decisión de la Cancillería, de su canciller y del oficialismo a favor de reconocer y de condenar los infames delitos cometidos por la dictadura de Maduro en Venezuela y que tan bien describió la resolución tomada por nuestro representante en las Naciones Unidas.

          Con respecto a la votación, como estoy seguro de que el bloque oficialista va a acompañar esta moción de su canciller, le pido a la diputada que está a cargo de coordinarlo que anuncie el voto favorable, así nos evitamos la votación nominal. En el caso de que no sea así, iremos a votación nominal. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Moreau, por Buenos Aires.

 

Sra. Moreau.- Señor presidente: acompañamos a nuestro gobierno, a nuestro canciller. (Aplausos.) No acompañamos la moción presentada por el diputado Iglesias.

 

Sr. Iglesias.- ¡Qué lástima! Entonces que la votación sea nominal.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Iglesias, sabiendo que no existe el número, ¿usted requiere nuevamente la votación nominal?

 

Sr. Iglesias.- Sí, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Le agradezco la predisposición.

          Se va a votar en forma nominal la moción de apartamiento del reglamento solicitada por el señor diputado Iglesias.

-   Mientras se practica la votación nominal:

Sr. Presidente (González).- Diputada Camaño, ¿está solicitando el uso de la palabra?

 

Sra. Camaño.-  Sí, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Camaño, por Buenos Aires.

 

Sra. Camaño.- Le estoy pidiendo la palabra para una moción de orden.

          Estoy de este lado de la sesión porque soy una persona de riesgo, soy inmunosuprimida; de hecho ya transcurrí mi primer COVID y en este momento, por ejemplo, estoy con hisopado.

          Digo esto, señor presidente, porque mi deseo más grande es estar en ese recinto, como todos comprenderán.

          ¿Qué daría por volver a la normalidad, y que todos los argentinos y el planeta puedan volver a la normalidad? Me cuesta muchísimo trabajo seguir la sesión desde la computadora.

 

Sr. Presidente (González).- Se está votando, señora diputada.

 

Sra. Camaño.- Yo pedí una moción de orden. Me cuesta mucho trabajo seguir la sesión desde la computadora, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Diputada Camaño, si usted me permite, ¿podemos terminar la votación y luego pide la moción de orden?

 

Sra. Camaño.- Señor presidente: quiero colaborar para que presida con tranquilidad porque mucho me temo que esta tarde se va a ir con un infarto.

 

Sr. Presidente (González).- No es para tanto, señora diputada. Luego de finalizada la votación, le cederé el uso de la palabra.

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Cerrada la votación, se tomará el voto nominal a los trece diputados que no pudieron registrar su voto.

          Señor diputado Angelini, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera al diputado Angelini ausente en la votación.

          Señor diputado Ansaloni, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera al diputado Ansaloni ausente en la votación.

          Señora diputada Ayala, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Ayala ausente en la votación.

          Señor diputado Berhongaray, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera al diputado Berhongaray ausente en la votación.

          Señor diputado Bogdanich, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Bogdanich.- Señor presidente: mi voto es negativo.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Camaño, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sra. Camaño.- Señor presidente: me voy a abstener de votar.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Cornejo, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera al diputado Cornejo ausente en la votación.

          Señora diputada Frade, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Frade ausente en la votación.

          Señor diputado Martiarena, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Martiarena-. Señor presidente: mi voto es negativo.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Medina, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera a la diputada Medina ausente en la votación.

          Señor diputado Rego, ¿puede indicar el sentido de su voto?

 

Sr. Rego.- Señor presidente: mi voto es afirmativo.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado Ramón, ¿puede indicar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, se considera al diputado Ramón ausente en la votación.

          Se cierra la votación. Por Secretaría se dará lectura del resultado de la votación.

-   Finalizada la votación nominal, conforme al tablero electrónico, sobre 253 señores diputados presentes, se han registrado 109 votos afirmativos, 133 negativos y 2 abstenciones.

 

Sr. Secretario (Cergnul).- Hubo 109 votos por la afirmativa, 133 por la negativa y 2 abstenciones[2].

 

Sr. Presidente (González).- Queda rechazada la moción.

 

                                                                                                          - 18 -       

MANIFESTACIONES

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Camaño, por Buenos Aires.

 

Sra. Camaño.- Señor presidente: es difícil seguir una sesión de manera remota. Muchas veces eso no forma parte de lo que uno quiere sino de lo que uno puede. 

          Cada vez que hay sesión me siento con muchísima humildad a tolerar de qué manera se desarrolla, muchas veces desde un lugar hostil, dentro del recinto. Por cierto esta es la metodología elegida entre todos, porque a la hora de determinarla nadie propuso una mejor opción y los protocolos contaron con la totalidad de los votos de la Cámara. Estamos sesionando porque, en democracia, la casa de la democracia funciona conforme a las mayorías.

          Es muy difícil seguir la sesión. Nunca ocurrió algo como esto. No sé por qué le están haciendo al presidente semejante desbarajuste en la sesión. Me parece que deberíamos tener todos la humildad de aceptar que tenemos que tratar en serio de no sacarnos ventajas. Vamos a considerar un temario. Hasta aquí hemos tenido una metodología de funcionamiento. No voy a votar favorablemente todas las cuestiones del temario y de hecho seré muy crítica con algunos de los temas.

          La moción concreta que quiero hacer es que vayamos al temario de la sesión especial que se ha pedido, que seamos respetuosos de nuestra palabra porque es lo único que tenemos. Lo único que tenemos es nuestra palabra, amén de la representatividad.

          Estos tiempos no sencillos. La sociedad está pasando peripecias. No vivimos tiempos sencillos ni son momentos para hacer chicanas o para tomar ventajas para ninguno de los lados.

          Por lo tanto, señor presidente, mi moción es que ordenemos la sesión conforme a lo que hacemos habitualmente, que es primero plantear las cuestiones de privilegio, luego, si hay, hacer los homenajes, y más adelante comenzar con los temas de la sesión.

          La diferenciación que tenemos entre quienes tienen la posibilidad de hablar desde el recinto y quienes no somos dueños de nuestra palabra es muy difícil, porque la palabra de los que estamos de manera remota depende de un funcionario de la Cámara, depende de que de algún modo le hagamos llegar al presidente algo que le permita visualizarnos.

          Así que en mérito al respeto que nos debemos como seres humanos, abandonemos esta posición de dilación que estamos tomando, adentrémonos en los temas y seamos respetuosos. Cuando consideremos el temario tendremos la oportunidad de ser picantes y dejar nuestras ideas.

          La moción concreta es que consideremos el temario del día.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: solamente queda un apartamiento que planteará la diputada Ávila. Entiendo lo que dice la diputada Camaño, pero no creo que me lo hagan a mí. Le soy absolutamente franco.

          Solicito a los señores diputados que están presentes y a los que están conectados de manera remota que a la hora de las votaciones tengan la atención debida, porque si no, lo único que hacen es generar una pérdida de tiempo importante a aquellos que están presentes y esperando su voto.

          Tiene la palabra la señora diputada Lospennato.

 

Sra. Lospennato.- Señor presidente: estamos siguiendo la sesión tal como fue acordada en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria. Todas las cuestiones de privilegio, todos los apartamientos de reglamento fueron anunciados en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria. Aquí nadie está dilatando nada.

          Y, por otra parte, no se puede faltar a la verdad. Hubo sesiones con más de veinte pedidos de apartamiento del reglamento y donde se plantearon más de cuarenta cuestiones de privilegio cuando nosotros éramos oficialismo, y los escuchamos y respetamos porque es el derecho que les otorga el reglamento y que también nos lo otorga a nosotros. Estamos cumpliendo con lo acordado.

          La  verdad, creo que la propuesta de la diputada Camaño, primero, va en contra de un acuerdo de labor; segundo, dejará a la diputada Ávila sin poder plantear un apartamiento que correctamente pidió donde tenía que pedirlo.

          Por lo tanto, nos oponemos a esa moción, pedimos que se respete el acuerdo tomado en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria, que la diputada Ávila solicite el apartamiento del reglamento, para luego adentrarnos a considerar el temario tal como estaba programado. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Le pido a la diputada Camaño que, si lo considera pertinente, retire su moción. Si lo hace, voy a darle la palabra a la diputada Ávila para terminar con este segmento y comenzar con los temas de la sesión.

 

Sra. Camaño.- Señor presidente: yo estoy tratando de colaborar, no de obstruir. La verdad es que esta rémora del pasado no me parece válida, ya que las circunstancias no son las mismas.

 

Sr. Presidente (González).- Le agradezco mucho, diputada.

 

                                                                                                          - 19 -       

MOCIÓN DE APARTAMIENTO DEL REGLAMENTO y DE TRATAMIENTO SOBRE TABLAS

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Ávila, por Tucumán.

 

Sra. Ávila.- Señor presidente: voy a ser muy breve.

          Pido esta moción de apartamiento del reglamento y moción de preferencia habida cuenta de que el 31 de agosto pasado presenté, junto con otros diputados nacionales, una iniciativa impulsada por la Asociación de Periodistas de la República Argentina –APeRA‑ que propone instituir el día 6 de noviembre de cada año como el Día Nacional de la Rememoración del Primer Izamiento de la Bandera Argentina en las Islas Malvinas, al cumplirse los doscientos años de ese importante e histórico acontecimiento.

          La gesta de Malvinas y la defensa de nuestra soberanía son una prioridad de todos los gobiernos argentinos, sin distinción de banderías políticas. Es un tema que ya habíamos tratado en la Comisión de Labor Parlamentaria, pero lo quería hacer público porque considero que es muy importante visibilizar lo que significa Malvinas para los argentinos. Todavía sigue siendo una herida abierta. Se trata de la última guerra de la Argentina en el siglo XX.

          La intención es, sobre todo, visibilizar el coraje de nuestros héroes de Malvinas, muchos de los cuales son veteranos que están con vida y tienen la oportunidad de hablar.

          Señor presidente: quisiera que este tema tan importante –ya que la fecha del 6 de noviembre se recordó en casi todo el país‑ pueda ser tratado, si no en esta sesión, en la próxima. Me parece de vital importancia poder homenajear el coraje de nuestros héroes veteranos, que no solamente tuvieron que pasar por la guerra en 1982, sino también por la indiferencia de toda una sociedad cuando volvieron de Malvinas, lo que es sumamente injusto.

          Entonces, el objetivo es instalar esta fecha en el calendario, que no significa agregar un día no laborable sino visibilizar el acontecimiento histórico de Malvinas para que lo conozcan las nuevas generaciones.

          Hay diputados de otras bancadas que han presentado proyectos similares. Hemos tenido contacto con los diputados de Tierra del Fuego, así como con los veteranos de guerra y con las enfermeras que estuvieron acompañando a nuestros soldados. En este sentido, considero que es sumamente importante que este proyecto pueda ser aprobado sin distinción de banderías políticas. Malvinas todavía sigue siendo una herida abierta para todos los argentinos y estoy segurísima de que a través de la vía diplomática vamos a conseguir que vuelvan a ser argentinas, como lo han sido siempre.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Álvarez Rodríguez, por Buenos Aires.

 

Sra. Álvarez Rodríguez.- Señor presidente: en relación con el apartamiento del reglamento que plantea la diputada Ávila, quiero manifestar que Malvinas es una causa argentina y de todos los argentinos. Nuestro gobierno, con la estructuración del cumplimiento de la ley que aquí votamos, conformó la comisión para esta causa. Asimismo, los doscientos años del izamiento de la bandera en Malvinas se celebró en consonancia no solo en la Quinta de Olivos con un izamiento sino también en distintos puntos de las veinticuatro provincias argentinas.

          En este sentido, aceptamos la propuesta de la incorporación de este proyecto pero para la próxima sesión. Por eso no acompañamos la moción pero el bloque del Frente de Todos asume este compromiso para la próxima sesión.

 

Sr. Presidente (González).- Se va a votar la moción de apartamiento del reglamento planteada por la diputada Ávila. Se requieren las tres cuartas partes de los votos que se emitan.

-   Resulta negativa.

 

Sr. Presidente (González).- Queda rechazada la moción y queda constancia de que el bloque del Frente de Todos toma el compromiso político de tratar el tema propuesto por la diputada Ávila en la próxima sesión.

 

                                                                                                           - 20 -  

aceptacíon de las modificaciones al proyecto de ley de presupuesto nacional para el ejercicio 2021

Sr. Presidente (González).- Corresponde considerar el dictamen de la Comisión de Presupuesto y Hacienda por el que se aceptan las modificaciones introducidas por el Honorable Senado al proyecto de ley de presupuesto nacional para el ejercicio 2021. (Orden del Día Nº 268).


aquí ORDEN DEL día n° 268


 

Sr. Presidente (González).- En consideración.

          Tiene la palabra el señor diputado Heller, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Heller.- Señor presidente: efectivamente, ayer se reunió la Comisión de Presupuesto y Hacienda, donde consideramos este problema que se planteó en el Senado al momento de tratar el presupuesto.

          Hubo un error material, que ha asumido la Secretaría de Hacienda a través de una nota que remitió a ambas Cámaras. Me refiero a la omisión de la remisión de una cantidad de planillas complementarias, todas ellas con detalles de obras que fueron incorporadas en el extenso tratamiento del presupuesto que hiciéramos en el recinto.

          De todos modos, esta omisión no altera para nada el contenido de lo que hemos tratado. Tanto es así que el miembro informante y el presidente del bloque oficialista en el Senado resaltaron expresamente que la Cámara Alta no modificaba absolutamente nada de lo sancionado por esta Cámara de Diputados, sino que, a los fines de cumplir con el sistema de formación de leyes establecido en la Constitución, hacía falta una ratificación a través de la incorporación de las mencionadas planillas complementarias.

          Esto lo hemos explicado ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, donde además emitimos dictamen. Hoy venimos a pedir formalmente la aprobación de este proyecto de ley por parte de este Honorable Cuerpo.

-   Ocupa la Presidencia la señora presidenta de la Comisión de Legislación General, doña Cecilia Moreau.

Sr. Heller.- Quiero agregar, además, que el diputado Pastori solicitó una aclaración particular respecto del artículo 13, que establece la vigencia del Fondo Nacional de Incentivo Docente, creado por ley 25.053 y sus modificaciones, por el término de un año. El diputado preguntó si eso implicaba la instalación de un impuesto. La respuesta es negativa. Este artículo figura al solo efecto de poder asignar los fondos, esto es, de crear las condiciones de transferir lo que corresponde a cada provincia, ya que la reglamentación anterior estaba vigente hasta 2020.

          En mérito a la brevedad y tratando de recuperar tiempo, solicito a esta Honorable Cámara la aprobación de la remisión del Senado, que no es otra cosa que la ratificación de lo que hemos aprobado en esta Cámara de Diputados.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el diputado Pastori, por Misiones, quien comparte el tiempo con el diputado Juan Manuel López.

 

Sr. Pastori.- Señora presidenta: voy a ir al grano en orden a ganar tiempo. Nos vamos a abstener, tal como lo hicimos en el tratamiento de la ley de presupuesto de 2021. En ese momento la posición del interbloque fue la abstención en general. Por lo tanto, también nos abstenemos en la votación de esta corrección que viene del Senado.

          Quiero agradecer la aclaración que acaba de hacer el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda ante una pregunta que le hicimos ayer en la reunión de comisión. Su respuesta ha quedado clara. Entonces, no se trata de restablecer el impuesto llamado “Fondo Nacional de Incentivo Docente”, que fue derogado en el año 2000, sino de posibilitar la prosecución de las transferencias que la Nación hace a las provincias para que estas puedan complementar el salario docente.

          Por último, quiero aclarar que en el tratamiento que estamos teniendo en este momento también hay una fe de erratas. En este caso proviene del Senado, ya que en el proyecto que ha venido con la sanción de la Cámara revisora también se trasuntó un error en el artículo 2°, en el que omitieron consignar las cifras correspondientes a los recursos de capital y a los recursos totales, cuando hacía mención al cálculo de recursos; es decir, que el Senado ahora tuvo que hacer una fe de erratas, con lo cual esto también forma parte del tratamiento que estamos teniendo en este momento.

          Dicho esto, señora presidenta, dejamos, entonces, clara la abstención de nuestro bloque.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado López, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. López.- Señora presidenta: quiero adelantar el voto negativo del bloque de la Coalición Cívica. Las razones las dio por este bloque la diputada Paula Oliveto el 28 octubre, cuando se trató el presupuesto.

          La Argentina no está para chicanas ni para comentarios que tengan que ver con sacar réditos políticos, así que vamos a ser muy prudentes y muy breves. Solamente vamos a decir que en esa oportunidad ningún miembro de nuestro bloque votó el artículo 11, que es de las planillas.

-   Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Álvaro Gustavo González.

Sr. López.- Lamentamos la situación de un presupuesto que va y viene de una Cámara a la otra y donde no queda claro, más allá de lo que dijo el miembro informante del oficialismo, dónde estuvo la falla. Es un presupuesto que, como también se dijo en su oportunidad ‑es lo último que resalto‑, creaba impuestos.

          Por esas razones, y por las que expresó el 28 de octubre la diputada Oliveto, vamos a votar en contra del proyecto de presupuesto.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado del Caño, por Buenos Aires.

 

Sr. del Caño.- Señor presidente: quiero ratificar, como ya lo hicimos en la sesión en la que se trató el presupuesto, nuestro voto negativo por tratarse de un presupuesto de ajuste.

          Además, quiero ratificarlo doblemente luego de la publicación de la reunión del ministro Guzmán con los principales empresarios de la Argentina, en la que dijo que el déficit fiscal estipulado en el presupuesto, que es del 4,50 por ciento, sería aún menor, es decir que estaría dispuesto a aceptar alrededor del 3,8 o 3,9 por ciento, ya que el Fondo Monetario exigiría el 3 por ciento de déficit. Sabemos que eso lo van a pagar los trabajadores y el pueblo, por eso ratificamos aún más nuestro voto negativo a un presupuesto ajuste.

 

Sr. Presidente (González).- Se va a votar el dictamen de la Comisión de Presupuesto y Hacienda por el que se aceptan las modificaciones introducidas por el Honorable Senado al proyecto de ley de presupuesto nacional para el ejercicio 2021 (Orden del Día 268).

-   Mientras se practica la votación nominal:

Sr. Presidente (González).- La Presidencia procederá a preguntar, de manera verbal, el voto de aquellos diputados que el sistema no ha podido registrar.

          Señor diputado Ansaloni: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Ansaloni es considerado ausente en la votación.

          Señor diputado Cornejo: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, el señor diputado Cornejo es considerado ausente en la votación.

          Señor diputado Enríquez: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sr. Enríquez.- Me abstengo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Frade: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Frade es considerada ausente en la votación.

          Señora diputada Joury: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Joury es considerada ausente en la votación.

          Señora diputada Lehmann: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Lehmann es considerada ausente en la votación.

          Señor diputado Martiarena: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sr. Martiarena.- Mi voto es afirmativo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada Morales Gorleri: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Morales Gorleri es considerada ausente en la votación.

          Señora diputada Rey: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- Al no haberse expresado, la señora diputada Rey es considerada ausente en la votación.

          Señor diputado Sarghini: ¿puede expresar el sentido de su voto?

 

Sr. Ansaloni.- Señor presidente…

 

Sr. Presidente (González).- ¿Sí, diputado?

 

Sr. Ansaloni.- Voto por la afirmativa.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado: tomaremos su voto afirmativo, pero a partir de este momento vamos a intentar que todos estén atentos al momento de votar, así no perdemos más tiempo.

          Señor diputado Sarghini: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).-  No habiéndose manifestado, el señor diputado Sarghini es considerado ausente a la hora de votar.

          Señor diputado Vara: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, el señor diputado Vara es considerado ausente a la hora de votar.

          Señor diputado Wolf: ¿puede expresar el sentido de su voto?

-   Luego de unos instantes:

Sr. Presidente (González).- No habiéndose manifestado, el señor diputado Wolf es considerado ausente a la hora de votar.

          Señoras diputadas Austin y Dolores Martínez: como no es posible modificar mecánicamente el sentido de su voto ‑según me han requerido‑, les iba a pedir que envíen una nota para hacerlo, pero pueden manifestarlo ahora públicamente, si lo desean.

 

Sra. Austin.- Señor presidente: quiero solicitarle que se rectifique mi voto y que se consigne mi abstención. Por un error involuntario, lo marqué en forma equivocada.

 

Sr. Presidente (González).- Diputada Dolores Martínez: ¿su rectificación es en el mismo sentido?

 

Sra. Martínez (D.).- Sí, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- Se deja constancia de sus manifestaciones, señoras diputadas.

          Se cierra la votación.

          Por Secretaría se dará lectura al resultado.

-    Finalizada la votación nominal, conforme al tablero electrónico, sobre 252 señores diputados presentes, 139 han votado por la afirmativa y 20, por la negativa, registrándose además 83 abstenciones.

 

Sr. Secretario (Cergnul).- Se registraron 139 votos afirmativos, 20 negativos y 83 abstenciones.[3]

 

Sr. Presidente (González).- Queda definitivamente sancionado el proyecto de ley.[4]

          Se comunicará al Poder Ejecutivo y se dará aviso al Honorable Senado. (Aplausos.)

 

                                                                                                          - 21 -       

Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia

 

Sr. Presidente (González).- Corresponde considerar los dictámenes de la Comisión de Presupuesto y Hacienda ‑Orden del Día N° 123‑ recaídos en el proyecto de ley por el que se crea un aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia (expediente 4.534‑D.‑2020).


 

 

 

AQUÍ ORDEN DEL DÍA N° 123


Sr. Presidente (González).-  En consideración en general.

          Tiene la palabra el señor diputado Heller, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y uno de los autores del proyecto.

 

Sr. Heller.- Señor presidente: en primer lugar, y en función de esta mención que acaba de hacer, quiero agradecerle al señor diputado Kirchner, presidente de nuestro bloque, del Frente de Todos, que me solicitó hacerme cargo de trabajar en la elaboración de este proyecto.

          Debo decir que siento no ser el autor porque ha sido el bloque el que ha trabajado. En realidad, hemos tenido un problema, porque el Reglamento solo permite la firma de 15 diputados y, en realidad, lo habrían firmado los 117 integrantes del bloque.

          A lo largo del tratamiento de este proyecto, las diputadas y los diputados de nuestro espacio y de otros han colaborado, han hecho aportes que nos han permitido mejorar el contenido del proyecto en consideración, que cuenta con dictamen de comisión.

          Hecha esta primera aclaración, quiero comenzar por el título y el subtítulo de este proyecto, que no son casuales: “Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia”, “Aporte solidario, extraordinario y por única vez vinculado a los patrimonios de las personas humanas”. Con esto ya es posible sintetizar cuáles son los alcances y el objetivo de esta iniciativa.

          No es un proyecto que vaya contra alguien. Esto es imprescindible plantearlo desde el comienzo. No está pensado contra personas determinadas, no es una confrontación entre los que más tienen y los que menos tienen. Al contrario; por eso hemos incluido el criterio de solidaridad en el proyecto y hemos aclarado que es extraordinario.

          Estamos frente a una situación de emergencia, que es la que le da el carácter extraordinario y excepcional a esta iniciativa, que se aplicará por única vez.

          Se pretende, bajo el sustento de los principios constitucionales de solidaridad, alcanzar a aquellas personas humanas titulares de grandes fortunas, de manera que la solidaridad se exprese en la cantidad de personas que, en el otro extremo, sean beneficiarias de este aporte solidario y que podrán ‑como dice el título del proyecto‑ morigerar los efectos de la pandemia que estamos sufriendo.

          No hace falta extenderse demasiado para explicar lo extraordinario e infrecuente del caso; ojalá pasen al menos cien años para que la humanidad tenga que enfrentarse nuevamente a una situación como esta.  

          En el análisis que hemos hecho y en el proyecto que hemos presentado no hemos podido dejar de considerar la situación de partida. Entre 2015 y 2019, los ingresos tributarios y de la seguridad social de la Nación disminuyeron 3,1 puntos porcentuales del PBI, principalmente como consecuencia de las decisiones que tomó el gobierno anterior de reducir los gravámenes sobre sectores de elevada capacidad contributiva ‑concretamente, un ejemplo de ello es la suspensión, eliminación o reducción del impuesto a los bienes personales‑. El gasto primario en ese período retrocedió 5,4 puntos, produciendo un fuerte ajuste de partidas que son críticas ‑lo hemos vivido y lo hemos visto‑ para la salud de la economía y el bienestar de las familias.

          Simultáneamente, en el mismo periodo, los intereses de la deuda aumentaron 2 puntos porcentuales del PBI, llegando a representar un 3,4 por ciento, mientras que en 2021 solo representarán un 1,5 del PBI; ello, gracias a la exitosa negociación que tuvimos con los acreedores privados.

          Hay que decir que ya se comenzó a revertir esta situación de debilidad de los ingresos.

          Gracias a las modificaciones impositivas de la ley de solidaridad social y reactivación productiva, los ingresos han crecido 1,5 del PBI, incluidos los menores ingresos por moratoria. Sin embargo, no es suficiente.

          También quiero decir que hay otras noticias que nos alegran y nos hacen ser optimistas al mirar el futuro. Ayer el INDEC publicó una noticia respecto a la utilización de la capacidad instalada en la industria en septiembre de 2020. Ese mes, todavía bajo las consecuencias de la pandemia, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en el 60,8 ‑un nivel superior al registrado en el mismo mes de 2019, cuando era del 57,7 por ciento‑. Es decir, desde el punto de vista industrial, la situación económica heredada era peor a la actual, a pesar de las consecuencias que se han debido atravesar como resultado de la pandemia.

          Los esfuerzos realizados para enfrentar esta situación de pandemia sanitaria son enormes, pero aún no son suficientes. El costo fiscal directo del paquete de ayuda por la pandemia a hogares y empresas ha llegado a un 4,9 por ciento del PBI; se destinó más de un 2 por ciento del PBI para inyectar en créditos y garantías. Es un esfuerzo importantísimo dadas las características y la situación de la Argentina y las nueve emergencias con las que nos enfrentábamos aun antes de la pandemia.

          Según la información brindada por los funcionarios del Ministerio de Economía al considerar el presupuesto, ese 4,9 se puede comparar con el uno por ciento promedio de los países de bajos ingresos, con el 3,1 de los emergentes y con el 8,9 de los desarrollados.

          Desde la CEPAL, nos advierten que los mecanismos tradicionales de recaudación tributaria se han visto severamente afectados por la caída de la actividad y que es preciso, mientras se corrigen los problemas estructurales, adoptar medidas de emergencia.

          La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, afirmó que una situación excepcional requiere de respuestas excepcionales. En una presentación que realizó esta semana en las Jornadas Monetarias y Bancarias 2020 del Banco Central de la República Argentina, que se están llevando a cabo, manifestó que para mantener la política fiscal expansiva se requiere de un marco de sostenibilidad centrado en los ingresos. Asimismo, señaló que hay que fortalecer la recaudación tributaria, sobre todo el impuesto a la renta de las personas físicas, de las corporaciones, y extender el alcance de los impuestos sobre el patrimonio, la propiedad y la economía digital, una de las grandes ganadoras de esta pandemia.

          Podría hacer innumerables citas al respecto de este tipo de cuestiones. Muchos de aquellos que están en desacuerdo con este proyecto de aporte solidario sostienen que lo que se necesitan son menos impuestos. Y les vuelvo a recordar: el que estamos tratando es un aporte extraordinario a las fortunas personales. Sin ninguna duda, los impuestos son esenciales para poder sostener un gasto público de calidad en la medida que se necesite. Nosotros no somos hinchas del déficit fiscal. Es mentira. Somos enemigos del ajuste. El déficit fiscal hay que resolverlo con crecimiento de los ingresos y no con ajustes que afectan la calidad de vida de la población.

          En la Argentina, como en toda la región de América latina, los impuestos que se cobran son más bajos que en los Estados integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, es decir, la OCDE. Me refiero a los países centrales.

          Les voy a dar una serie de datos rápidos que la propia Alicia Bárcena expresó en estas jornadas a las que hice referencia. En el año 2018, la recaudación de impuestos sobre la renta en la región de América latina y el Caribe fue del 6,3 por ciento del PBI; en los países de la OCDE fue del 11,6 por ciento. En lo que respecta a las contribuciones sociales, las mismas llegaron al 4 por ciento en la región y al 9,1 por ciento en los países de la OCDE. Los impuestos sobre la propiedad fueron del 0,8 por ciento en nuestra región y del 1,9 por ciento en los países centrales.

          En las nóminas salariales del sector público, los porcentajes son del 0,2 en el caso de los países de América latina y del 0,4 en los de la OCDE. En los únicos impuestos importantes en los que la región está por encima de lo que se aplica en la OCDE, son los indirectos, como el IVA: 11,5 por ciento contra un 10,5 del PBI, es decir, en los impuestos regresivos. Eso es lo que hay que modificar en el futuro cuando pasemos a discutir la reforma impositiva.

          Por otro lado, en este proyecto que estamos tratando planteamos la necesidad de generar un aporte extraordinario, excepcional y de carácter obligatorio para poder morigerar los efectos de la pandemia.

          Se ha planteado además que, para que no haya ningún tipo de duda, los fondos que se recauden se destinen a fines absolutamente establecidos. Se establece que un 20 por ciento es para gastos de medicamentos -particularmente vacunas, un hecho fundamental que está en discusión-; un 20 por ciento para subsidiar a las pymes, un sector productivo que está sufriendo un efecto de pinzas debido a la crisis que viene de arrastre y que estamos atravesando; un 20 por ciento para el Programa Integral de Becas Progresar, gestionado en el ámbito del Ministerio de Educación; un 15 por ciento para el Fondo de Integración Socio Urbana, es decir, para ayudar al desarrollo y la mejora en las condiciones de vida de los habitantes de los barrios populares; y un 25 por ciento está destinado a un programa vinculado a la explotación de hidrocarburos ‑en especial el gas‑, para resolver un problema crónico que tiene la Argentina en la materia.

          Esto no solo ayudará a mejorar la situación del equilibrio cambiario, necesario para reducir las importaciones a realizar, sino que permitirá que el gas natural llegue a millones de familias que hoy no lo tienen. Eso tiene que ver también con la salud y con la mejora en las condiciones de vida.

          Se nos ha dicho que hay quienes tendrán que vender sus bienes para hacer frente a este aporte. Eso es falso, de toda falsedad.

          Según lo que nos ha dicho la AFIP, estarían alcanzados por este aporte menos de diez mil personas. El número estaría aproximado a los nueve mil doscientos y pico. Como hay que presentar una nueva declaración jurada y eso pudo haber tenido algún cambio, vamos a decir un número redondo: menos de diez mil personas. Este número es equivalente al 0,8 por ciento del total de contribuyentes que presentaron la declaración jurada del Impuesto a los Bienes Personales en diciembre del 2019; afecta al 0,02 por ciento de la población total de la Argentina.

          ¿Cómo me pueden venir a decir que las pymes están alcanzadas? ¿Acaso no hay nueve mil personas en la Argentina cuya riqueza está por encima ‑según sus propias declaraciones y tomando los bienes a los valores fiscales‑ de los 200 millones de pesos? Entonces, es una falacia querer decir que esto va a afectar a las pymes o a la producción.

          De acuerdo con la información disponible ‑y según lo que nos ha dicho la AFIP‑, el 42 por ciento del total de los bienes declarados por los contribuyentes potencialmente alcanzados son activos y bienes dolarizados, y de ese porcentual, el 92 por ciento está declarado en el exterior. ¡Qué lejos estamos de querer afectar a alguna actividad productiva!

          Según los relevamientos que hemos hecho, por ejemplo, los activos rurales que tienen los nueve mil contribuyentes alcanzados, representan en promedio el 2,4 por ciento de sus bienes declarados. Pero miren qué casualidad: sus activos monetarios y financieros son en promedio 25 veces lo que tendrían que pagar de aporte en la medida en que esta ley sea sancionada. O sea, tienen, en promedio, una  liquidez que es 25 veces superior al aporte que les correspondería según la escala.

          Asimismo, está previsto que aporten quienes tienen bienes propios declarados por encima de 200 millones, con una escala que comienza en el 2 por ciento y llega al 3,5 para quien supere los 3.000 millones.

          Además, hay una tasa adicional por los bienes en el exterior, que recarga para cada una de las categorías un 50 por ciento. Pero, a aquellos que tienen bienes en el exterior, si repatrian el 30 por ciento de sus tenencias financieras -no les pedimos que repatrien las tenencias físicas e inmobiliarias que declararon tener- se les permitirá eliminar la alícuota diferencial para todo el conjunto de los bienes declarados en el exterior.

          Muchos de los que blanquearon en su oportunidad dejaron la plata afuera, no la trajeron. Ahora tienen la oportunidad de traer esa plata que blanquearon, ingresarla al país, ayudar a mejorar la situación en cuanto a las reservas y, de esa manera, quedar exentos de pagar esa alícuota diferencial.

          Con el ánimo de ajustarme al tiempo disponible, que es escaso para expresarme sobre un proyecto de esta magnitud…

 

Sr. Presidente (González).- Es como en la televisión: el tiempo es tirano.

 

Sr. Heller.- Sí, pero en la televisión cuando el tema es interesante le dan un poco más de tiempo.

 

Sr. Presidente (González). Se lo estoy dando.  

 

Sr. Heller.- Me lo está sacando porque me está interrumpiendo. Pero no importa, señor presidente. (Risas.)

          Según los cálculos que hizo la AFIP, nuestra expectativa es que se van a recaudar más de 300.000 millones de pesos. Este monto va a crecer un poquito porque casi la mitad de los bienes está en el exterior, a valores dolarizados, y varió el tipo de cambio oficial de diciembre hasta acá. Entonces, esos valores se pueden incrementar. Estamos hablando de que la recaudación estimada puede ser de 320 o 325 mil millones.

          Quiero agregarle que 252 personas ‑de esas nueve mil y pico‑ aportarían el 50 por ciento del total de lo que pensamos recaudar. Entonces, tengamos un poquito de sentido común, dejemos de mirar hacia los costados y de decir que vaya a saber de qué se trata.

          Voy a finalizar con una cita de una publicación. La Fundación Mediterránea tiene una publicación que se llama IERAL. En su número 42, del 16 de octubre de este año ‑es decir, de hace poco‑, publicó una nota referida a este aporte. Hace allí una serie de observaciones sobre el principio de retroactividad, de confiscatoriedad, etcétera. Pero hay un párrafo en el que dicen la verdad, y voy a leerlo: “Pero más allá de los importantes argumentos ‘micro’ contrarios al impuesto que se quiere aprobar, lo más importante de la discusión tiene que ver con la señal que generaría tal impuesto, de ser aprobado. ¿Señal sobre qué y hacia quiénes?” -se pregunta la publicación- “Hacia todas las empresas y personas que aún no tienen claro el actual rumbo económico y político de la Argentina. Rumbo respecto a la alineación política internacional del país, sobre la relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, sobre el respeto al derecho a la propiedad privada, sobre la forma en que se determinan los precios en ciertos sectores económicos no monopólicos, entre otras preocupaciones existentes, y que afectan la seguridad jurídica para hacer negocios en el país.” Ahí está la verdad. Lo que les duele es el ejemplo, no el importe.

          En cuanto al importe, si alguien tiene 200 millones y pasa a tener 196, seguro que eso no le va a cambiar la vida. No quieren aceptar el precedente de que el Estado, a través de su representación -en este caso, de quienes somos legisladores- legisle estableciendo que esto es legítimo, sobre todo ante una situación de emergencia y excepcionalidad.

          Es simplemente solicitar un aporte extraordinario para atender a los que están sufriendo, a los que menos tienen, a los que tienen necesidades insatisfechas. Este proyecto es de estricta justicia, y por eso esperamos que tenga hoy la sanción que merece. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Laspina, por Santa Fe.

 

Sr. Laspina.- Señor presidente: comenzaré haciendo algunas consideraciones respecto de cuestiones de técnica tributaria, para después meterme más de lleno en temas que tienen que ver con el fondo de la discusión política de este impuesto, que creo que es lo que más debería preocuparnos hoy en el debate en este recinto.

          Lo primero que debemos considerar es que la emergencia no habilita a violentar la Constitución Nacional. Los principios allí establecidos son la base del progreso social y material de nuestro país. Por lo tanto, deben ser respetados en cualquier circunstancia, independientemente de quiénes se vean afectados.

          Este impuesto básicamente violenta el principio de no confiscatoriedad establecido en el artículo 17 de la Constitución, y también el de razonabilidad en la tributación, contemplado en el artículo 28 de nuestra Carta Magna, ya que opera como una doble imposición respecto del impuesto que ya rige sobre los bienes personales. Básicamente estamos hablando del mismo sujeto imponible, la misma base imponible y una sobrealícuota respecto de dicha base imponible.

          Este tributo, además, es confiscatorio. Si uno toma como antecedente el fallo Candy, se considera confiscatorio cuando existe una absorción por parte del Estado de una porción sustancial de la renta o de la propiedad.

          En un mundo de tasa cero -ni hablar este año, en que todos los activos han caído y la rentabilidad empresaria ha colapsado-, el aporte llega hasta el 7,5 por ciento en el caso de la alícuota máxima en relación con los activos en el exterior. Es decir, una alícuota absolutamente confiscatoria, que seguramente va a gatillar una avalancha de juicios.

          El alcance del impuesto es algo que debemos destacar. Se gravan activos que alientan el ahorro nacional, a diferencia de Bienes Personales en que los títulos públicos, el ahorro de los argentinos volcados a financiar las actividades del Estado, están exentos. Acá se gravan los depósitos y, fundamentalmente, los campos, los bienes rurales y los activos empresarios. Es decir, es un impuesto a la inversión en la Argentina, independientemente de a quiénes alcance.

          Por otra parte, se dijo algo de la liquidez. Llegan muchos casos, mucha evidencia anecdótica de empresarios que se encuentran alcanzados por este impuesto; me refiero a empresarios pymes. Se habla de 9.000, de 12.000, pero no sabemos cuántos de esos empresarios son realmente pymes o dueños de campos. Una empresa en el conurbano bonaerense que haya tenido una inversión en un galpón, en dos o tres tornos, en un tractor o lo que fuere, seguramente alcanza la base imponible de este impuesto.

          Cuando llegue el momento de pagar este tributo, posiblemente ya esté fundido, después de una pandemia y seis meses de cuarentena, que fue la más profunda y extensa del mundo, como lo dicen todas las publicaciones especializadas. 

          ¿Cuál es la lógica económica de subir impuestos en medio de una recesión? Se habla de un “no al ajuste”. Esta es la misma inconsistencia conceptual de cuando se critica el endeudamiento y no se quiere bajar el déficit fiscal. Se le llama “no ajuste” cuando hay que subir impuestos.

          Este gobierno, desde que asumió, ha subido doce impuestos. Lleva no sé cuántos meses en el gobierno, y lo único que ha hecho, además de obviamente asistir en la pandemia -que es algo que han hecho todos los países en el marco de la necesidad-, ha sido aumentar doce impuestos en el país más gravoso del planeta, cuestión a la que luego voy a referirme.

          ¿Cuál es la lógica de pegarle un tiro en el pie de los empresarios que tienen que empujar el carro hacia la salida de esta enorme recesión que se ha gatillado en la Argentina por la pandemia? Dicho sea de paso, nuestro país ha tenido la cuarentena más dura del planeta y, por tanto, tiene una de las caídas del nivel de actividad más altas del mundo: 12 por ciento este año, según estimaciones oficiales.

          Quiero referirme por un minuto a la lógica política de este impuesto. Ya dije antes que debemos cumplir con lo que establece la Constitución en cualquier escenario. No importa si la Constitución Nacional afecta a una persona, a mil o a muchas más; tampoco si esa persona a la que le violan sus derechos es la más rica o la más pobre de la Argentina. Los principios y derechos constitucionales deben ser respetados, independientemente de la condición patrimonial del ciudadano argentino que se ve afectado.

          Digo esto porque las mayorías circunstanciales no habilitan a violentar derechos constitucionales. El Estado de derecho está por encima de las mayorías circunstanciales en la Argentina. Si no, estamos a un paso del fascismo, del autoritarismo, donde una mayoría circunstancial impone algo a la fuerza, coercitivamente, a una minoría, violentando sus derechos. No me refiero a pagar un impuesto, sino a aplicar medidas que violan la Constitución Nacional.

          El respeto a la Constitución Nacional tiene que ser parte central del debate en este Parlamento, por más que esto ahora esté afectando quizás a los más ricos, aunque -como dije antes- no necesariamente uno podría calificar como rico a alguien que tenga una empresa que posee un galpón, un tractor y dos o tres tornos, como puede ocurrir en una pyme del conurbano bonaerense.

          Yo no creo en las ideologías. Pienso que las ideologías le han hecho mucho daño a la humanidad. El comunismo y el fascismo en el siglo pasado han generado violencia y muertes. Sin embargo, sí creo en las ideas. La creación de este impuesto nació hace ya varios meses, cuando empezó la pandemia y parecía que se necesitaban muchos recursos fiscales. Pero después el gobierno echó mano del balance del Banco Central para financiar una gran expansión del gasto público, que era necesaria en medio de la pandemia.

          Hoy, muchos meses después y casi sobre el final del año, cuando el gobierno nos habla de que la vacuna está por llegar, estamos debatiendo este impuesto de emergencia. Es como si la emergencia hubiera transcurrido durante toda la pandemia, pero recién ahora, cuando nos acercamos al final -o por lo menos estamos próximos a contar con la vacuna- estamos discutiendo esta realidad.

          En un mundo en el que los países compiten para atraer inversiones, nosotros nos damos el lujo de crear nuevos impuestos. Los argentinos necesitan que seamos creativos en generar riqueza y empleo, no impuestos. Ya se aumentaron doce impuestos en lo que va de esta gestión de gobierno.

          Tenemos 165 impuestos y este sería el número 166, que se aplicaría en el país más gravoso del planeta. Según el Banco Mundial, la Argentina tiene desde hace más de diez años una calificación positiva igual a cero, ocupa el ranking 189 entre 190 países analizados, y tiene una carga tributaria formal sobre el sector corporativo del 106 por ciento. En la gestión anterior, la del expresidente Macri, esa carga fiscal había bajado del 137 al 106 por ciento, es decir que iba en la dirección correcta, pero no se llegó a seguir reduciéndola.

          Entonces, en este contexto, en el del país más gravoso de la Tierra se nos ocurre inventar un impuesto nuevo, que se promete por única vez en un país que ha vivido de emergencia en emergencia desde 2002 hasta ahora. En este sentido, se ha prorrogado la ley de emergencia económica, entre otras iniciativas, y hoy tenemos más de diez leyes de emergencia sancionadas por el Congreso.

           Mientras que la Argentina ocupa el lugar número 189 en un ranking de 190 países, es decir que estamos al fondo de la tabla, Latinoamérica tiene una carga impositiva promedio del 47 por ciento. Nuestro país tiene una carga impositiva del 106 por ciento, que es la más alta de Latinoamérica, la de Brasil es del 65 por ciento y la de Venezuela es del 75 por ciento, que también se encuentra al fondo de la tabla. No por casualidad se trata de los países que comparten el podio de una recesión -yo diría de una hiperrecesión y una depresión económica- que lleva más de diez años.

          Cuando escucho las comparaciones que se realizan con el resto del mundo, con Estados Unidos, las recomendaciones de organismos internacionales, etcétera, me resultan bastante graciosas. Es como si yo quisiera jugar al tenis como Novak Djokovic y empezará por pegarle un pelotazo el juez de línea. Es decir que para jugar al tenis como Djokovic tenemos que hacer las cosas buenas que él hace y no las que ha hecho mal.

          En este caso, estamos haciendo algo que está mal, porque es falso que el impuesto a la riqueza sea parte de un debate en el resto del mundo. Entre los países de Latinoamérica que participan del G20, solo Perú y Ecuador lo empezaron a debatir, pero lo descartaron. No hay ningún otro ejemplo que se pueda citar.

          El informe de Oxfam, que se cita en los fundamentos, se refiere a un impuesto patrimonial que hoy ya existe en la Argentina, con una alícuota del 2 por ciento para el rango de entre uno y cincuenta millones de dólares; del 3 por ciento, entre 50 y 100 millones de dólares, y del 3,5 por ciento para más de 100 millones de dólares. Nosotros ya tenemos establecido el impuesto a los bienes personales, e incluso se encuentra por encima de eso, pero ahora llegaríamos a imponer el 7,5 por ciento. Entonces, esa comparación es absolutamente falsa e irrelevante.

          Cada vez que se sube un impuesto, en el fondo se busca financiar el gasto que es más superfluo en el margen. La prueba de ello es que, en el medio de una emergencia sanitaria, con casi 45 o 50 por ciento de pobreza en la Argentina -el ministro Arroyo ayer mencionó que es del 45 por ciento-, destinamos el 25 por ciento de estos ingresos de emergencia a financiar a Enarsa, la famosa empresa de los buques -tantas veces cuestionada-, como si ese plan fuera parte de la emergencia. Se trata de un plan de largo plazo, con otras prioridades. Reitero que el 25 por ciento se destinaría a Enarsa.

          No entiendo por qué no se destina al incremento de la cantidad de respiradores o camas hospitalarias. Consideramos que, efectivamente, se destinará a cuestiones que no tienen que ver con la emergencia que estamos viviendo. Eso muestra la falacia de la creación de este impuesto y también la explicación de lo que estamos viendo.

          Este impuesto no tiene un afán recaudatorio -como se quiere hacer creer‑, sino ideológico. La prueba de ello es que hoy esta cuestión se encuentra en tratamiento después de muchísimos meses de iniciada la pandemia y hay una movilización fuera del Congreso por el día de la militancia. Fíjense si no tiene una connotación ideológica y política, siendo que el gobierno busca alimentar una base ideológica que está quebrada, por la necesidad de promover un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que no es el culpable del ajuste que ha iniciado el gobierno y que ya ha anunciado el ministro Guzmán por todos los medios.

          Se presenta la necesidad de que el kirchnerismo, en su cuarto gobierno, se enfrente por primera vez a una situación en la cual se han agotado los recursos, lo cual es similar al escenario que recibió el expresidente Mauricio Macri en 2015. Es decir: reservas negativas, el FGS de la ANSES absolutamente vaciado, y sin capacidad de emitir moneda, porque esto es en definitiva lo que explica la enorme crisis cambiaria que hoy sufren los argentinos. Ahí se acaba la ideología; acá se acaban las palabras, la retórica y las bases políticas.

          Es preciso ordenar las cuentas y le toca a este gobierno explicar cómo lo concretará. Ante esa realidad, el gobierno tira una bomba de humo -como es todo esto-, que le generará un enorme perjuicio.

          El gobierno nacional se pega un tiro en el pie en materia de inversiones. Cuando alguien quiera desarrollar un proyecto de inversión en la Argentina, tendrá en cuenta las palabras que aquí se dijeron: “Si tenés 200 millones, no te cuesta nada tener 193 millones”. Cabe precisar que, en el país vecino, la tasa impositiva es del 47 por ciento y acá la formal sería del 106 por ciento.

          Por otro lado, allá la inflación es de un dígito y acá se extiende largamente de un dígito. En ese sentido, lo primero que hizo este gobierno fue implementar la suspensión del ajuste por inflación, que es una forma de cobrar un falso impuesto a las ganancias a las empresas.

          Entonces, el impuesto depende de dónde, cómo y en qué circunstancias se implemente. Considero que esta iniciativa es un tiro en el pie que se da el gobierno, pero también es un daño enorme que provoca a todos los argentinos en cuanto a la recuperación de la credibilidad en las inversiones en la Argentina, de nuestro propio empresariado, de la UIA, del campo. No me refiero al sector financiero o a los banqueros -que ahora salen a despotricar-, sino a las empresas que ustedes dicen defender y les están pidiendo por favor que no graven los activos empresarios. Entonces, al menos, que al que puso fierros e invirtió en la Argentina para generar empleo no se lo castigue con esta supuesta solidaridad de la cual se habla.

          Si algún diputado tiene estos millones y es alcanzado por este impuesto, que haga una donación, que además la descuenta del impuesto a las ganancias. Esto de hacer solidaridad con el dinero ajeno, de hundir al capital productivo y de golpear a las empresas privadas es quitar empleo a los argentinos, que desde hace diez años padecen que no se haya podido crear.

          La justicia social en la Argentina se llama creación de empleo y no creación de impuestos. Ya probaron con la emisión monetaria y dijeron que no generaba inflación, pero ella es del 4 por ciento mensual y está en ascenso. Además, existe un ciento por ciento de brecha cambiaria, y ahora van a decir que la creación de impuestos no genera recesión.

          Esto es otro experimento. Nosotros somos conejillos de indias de un gobierno que ahogará a la economía con más impuestos en el país más gravoso de la Tierra. Esto lo menciona el Banco Mundial; se cita al Fondo Monetario Internacional, a Oxfam, pero no se mencionan las estadísticas que no convienen.

          Nosotros queremos defender a los argentinos y decirles a quienes quieran apostar al país y crear empleos, que hay otro camino y que hay una oposición que no se subirá al populismo ni se dejará llevar de la nariz por su retórica.       

          Vamos a votar en contra de esta iniciativa, aunque perdamos votos, porque cuando este modelo inexorablemente fracase queremos que el país tenga una alternativa para tomar otro camino, que no sea el de exprimir la naranja del sector privado, ahogando la inversión y el empleo.

          No se trata de defender a los ricos sino de defender a los argentinos que necesitan que el empresariado invierta y cree empleos, porque ellos no quieren vivir de la dádiva del Estado o de un político. El argentino medio no quiere eso, pero lo acepta porque no le queda otra.

-   Ocupa la Presidencia la señora presidenta de la Comisión de Legislación General, doña Cecilia Moreau.

 

Sr. Laspina.- Reitero que considero que hoy el peronismo es llevado de la nariz por sectores radicalizados de una izquierda antigua, que atrasa cincuenta años. ¡Tiene que abrir los ojos y volver a la lógica de la producción, del empleo y de empresa con trabajadores! ¡No se trata de ricos versus pobres; trabajadores versus empresarios; campo versus industria; porteños versus provincia! Ese modelo de país nos ha hundido en esta grieta de la cual no podemos salir.

          Reitero que votaremos en contra de la implementación de este impuesto, a pesar del costo político, porque entendemos que una enorme cantidad de argentinos comprenderá que esta lógica maniquea a la cual nos quiere llevar el kirchnerismo es la que nos ha ubicado en esta hiperdepresión que sufrimos desde hace diez años ‑de la cual no podemos salir‑ y nos ha colocado en el lugar del país más gravoso de la Tierra, que castiga la inversión, el empleo y las exportaciones al mismo tiempo. ¡Por eso no hay inversión, empleo ni exportaciones, porque lo único que hacemos es agregar impuestos! Este Congreso funciona como una usina inagotable de ideas para subir impuestos. En total son trece los impuestos que se subieron desde que asumió el presidente Alberto Fernández.

          En tal sentido y con toda humildad, queremos ser una alternativa para que cuando este rumbo fracase, como lo hará inexorablemente si no se modifica, podamos mostrar a los argentinos, a los empresarios, a quienes quieren crear empleo, invertir y dar empleos de calidad en la Argentina, que hay otro camino posible y que nosotros estamos dispuestos a defenderlos. Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).-  Gracias, diputado Laspina.

          Vamos a comenzar con el tiempo de los bloques. Reitero el pedido del señor diputado Álvaro González para no tener que “desmutearlos”. Por favor, ajustémonos a los tiempos.

          Tiene la palabra el señor diputado Casaretto, por Entre Ríos.

 

Sr. Casaretto.- Señora presidenta: estamos viviendo la situación extraordinaria de una pandemia de impacto global que llega a la Argentina en una circunstancia muy difícil, ya que nosotros, en diciembre del año pasado, tuvimos que sancionar nueve emergencias debido a cómo se encontraba el país en ese momento.  Sobre esas nueve emergencias llegó la pandemia, y teníamos dos opciones: o el Estado no intervenía, o lo hacía.

          Por supuesto, nuestra concepción política nos llevó a decidir que el Estado debía dar un paso adelante para el sostenimiento de la República Argentina.

          Por lo tanto, a esta altura nuestro país ha invertido casi 7 puntos del PBI en relación con el sostenimiento de las empresas, de los empleos, de las provincias y de los municipios. Si analizamos la asistencia que dio la Argentina a esos sectores empresarios, diría que existen muy  pocos antecedentes en los que exista un Estado que apoye la iniciativa y la actividad privada, que apoye al que invierte y también que tenga como objeto la conservación de las fuentes de trabajo.

          En tal sentido, inscribimos muchas medidas que fueron tomándose a lo largo de los meses. Por ejemplo, los créditos a tasa subsidiada, a tasa cero, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción  (ATP), otros programas que beneficiaron a las empresas y además, se apoyó a las familias.

          Sin embargo, naturalmente el Estado necesita financiamiento y en ese sentido, la mayoría de los países recurrió a la emisión de deuda pública para financiar el bache generado en la actividad económica por la pandemia.

          Nosotros nos encontramos con que nuestro país ya estaba endeudado en más de un 90 por ciento del PBI  y que sus vencimientos estaban concentrados en una deuda impagable. Por lo tanto, prácticamente teníamos vedado el acceso al financiamiento, al crédito.

          Por supuesto, teníamos la posibilidad de recurrir a la emisión monetaria, a una política macromonetaria activa. De hecho, se recurrió a la asistencia del Banco Central, al Tesoro. Sin embargo, necesariamente debíamos reforzar también la posibilidad recaudatoria del Estado en los impuestos existentes, o en alguna característica de apoyo adicional. 

          Quisiera mencionar que aquí el 5 de abril se celebró una jornada a la que se llamó “Unidos por la Argentina”, en la que se hizo, a través de todos los medios de comunicación, una convocatoria a un aporte solidario para la pandemia. En dicha jornada participaron ‑anoté hoy‑ 66 artistas, 36 conductores, 23 periodistas, 16 deportistas, 54 actores y todos los canales de televisión de la Argentina. Este evento, organizado con la Cruz Roja, arrojó un saldo -rendido al 23 de abril- de 88 millones de pesos.  Naturalmente, entendemos que con ese tipo de financiamiento voluntario tenemos muy pocas posibilidades de incidir, por ejemplo, sobre un ATP que importa 90 mil millones de pesos en un solo pago; es decir, estamos lejísimos. 

          Por eso, decidimos avanzar en este aporte solidario pero obligatorio sobre aquellos sectores que tienen capacidad contributiva en la República Argentina.  Por lo tanto, con esta medida vamos a ir sobre aquellos sectores que tienen más de 200 millones de pesos y con una expectativa de recaudación de 300.000 millones de pesos.

          Además de todo lo que acabo de mencionar acerca de lo que ya invertimos,  esta ley prevé en sus artículos 7° y 8° los destinos en los que vamos a invertir. En tal sentido, en primer lugar, estamos pensando en un porcentaje afectado a la compra de equipamiento médico, a la protección, a los medicamentos y a las vacunas; en segundo término, en apoyar a la pequeña y mediana empresa, a nivel general; en tercer término, en invertir en becas progresar para los jóvenes; y por último, en el Fondo de Integración Socio Urbana para los barrios populares de todo el país, y también la inversión en energía y en gas natural.

          Claramente esta inversión será destinada a toda la República Argentina, porque la ley establece que debe tener un sentido de aplicación federal, en todas y cada una de las provincias de nuestro país.

          Por lo tanto, nosotros entendemos que pueden pedirse esfuerzos a distintos sectores de la sociedad. Algunos dicen que el gobierno tiene plan económico. ¡Por supuesto lo tiene! Y este aporte solidario se inscribe dentro de nuestra concepción de plan económico. 

          Consideramos que tener un plan económico no significa que sea liberal o de ajuste; no significa aplicar una carga impositiva menor para los sectores más poderosos; y tampoco es lo que hizo Macri al inicio de su gestión, que bajó los impuestos a los bienes personales y a las ganancias y también las retenciones a los sectores más poderosos de la sociedad. Esa no es la única manera de gobernar.

          Nosotros tenemos otros valores, otros principios, otros conceptos, y los llevaremos adelante con todas las medidas que tienen una lógica económica y una lógica particular. Yo escuchaba al diputado preopinante…

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Señor diputado, se ha cumplido su tiempo. Por favor, redondee su exposición.

 

Sr. Casaretto.-  Para finalizar, señora presidenta, este es un impuesto y un aporte voluntario de estricta justicia, no descapitaliza a las empresas y no afecta a las inversiones. No es un impuesto, sino un aporte solidario que no es inconstitucional ni confiscatorio.

          Aquí se trata de pedir un esfuerzo a los sectores más poderosos de la sociedad para invertir en la base de la pirámide social, en los trabajadores y en los sectores que menos tienen.  Muchas gracias, señora presidenta.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra la señora diputada Vallejos, por Buenos Aires.

 

Sra. Vallejos.- Señora presidenta: estamos ante un debate largamente esperado por la sociedad argentina y ello no es casualidad. 

          Nuestro pueblo viene de transitar cuatro años signados por el aumento de la desocupación, la destrucción del tejido productivo, la depresión de salarios y jubilaciones, el crecimiento de la pobreza y un ofensivo avance de la desigualdad. Sobre ese saldo se montó la pandemia que, como sucedió en todo el mundo, no pudo ser contrarrestada en sus efectos económicos y sociales y, lamentablemente, ha profundizado aquellos dolorosos resultados que nuestro país ya cargaba como un lastre. 

          La pandemia agudizó y probablemente expuso de manera más cruda una realidad que no es nueva.  Desde que el neoliberalismo se impuso en el mundo, y particularmente en estas pampas desde mediados de la década del 70, la desigualdad avanzó a pasos gigantescos.

          En tal sentido, no pocos especialistas advirtieron durante años sobre este fenómeno y llamaron la atención de los Estados sobre la necesidad de frenar la cada vez más acelerada carrera hacia la concentración de ingresos y riqueza en cada vez menos manos. Una concentración que debilita a las mismísimas democracias, no solo por el poder de facto que esas élites ejercen sobre los resortes institucionales, sino por la innegable percepción de que ante la desproporción entre los privilegios de unos y la magnitud de los despojos de enormes mayorías, ideas fundantes como las de ser iguales ante la ley lucen cada vez más como una consigna demasiado alejada de una realidad donde millones no pueden ejercer su derecho a vivir bajo un techo digno, a trabajar para sostener a sus familias y, ni siquiera, a comer todos los días. Este es el fondo del debate que se instaló en diversos países, entre ellos la Argentina.

          Iniciativas como el aporte extraordinario que estamos debatiendo son un intento de paliar en algo los vergonzantes niveles de injusticia que lastiman a nuestra sociedad.

          Antes de la pandemia, la ONU marcaba que había unos quince millones de compatriotas que no podían asegurar su alimentación en un país productor de alimentos, y que entre 2015 y 2019 la brecha de desigualdad entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre trepó de dieciséis a veintiuna veces.

          Nuestro país tiene niveles de concentración del ingreso de 5 a 10 puntos por encima de lo que se observa en los países que consideramos desarrollados. Incluso, estamos entre los países de mayores niveles de concentración del ingreso de la región, porque el uno por ciento más rico ya antes de la pandemia se apropiaba del 15 por ciento del ingreso nacional. Todos estos son indicadores que, tristemente, al día de hoy han empeorado.

          Tal es el nivel de concentración en pocas manos que este aporte recae sobre menos de 9.300 personas, apenas el 0,02 por ciento de nuestra población.

          Pero de los aproximadamente 300.000 millones que esperamos recaudar, cerca de la mitad va a ser aportado por solo 252 personas, que son las que están en la cima de la pirámide.

          A pesar de todo eso, no tardamos en comprobar cómo el neoliberalismo modeló la cabeza de muchas personas, inoculando falacias económicas nunca verificadas, pero diseñadas para mantener un statu quo de insoportable y creciente desigualdad.

           Pero también ha corrompido sus espíritus, porque los inhibe de conmoverse frente a una situación de injusticia tan flagrante como la que nos toca vivir. En este contexto, se ha querido socavar esta iniciativa acudiendo a argumentos tan remanidos como refutados por datos duros, frente a los que cualquier ciencia seria se inclinaría, aunque eso lamentablemente no ocurra en el campo de la economía en el que se dirimen todo el tiempo intereses, muchos de ellos, tan poderosos como para imponer ideas que no importa si chocan contra la realidad y las estadísticas siempre que se acomoden a la preservación de ciertos privilegios.

           Hace meses que escuchamos sobre una supuestamente asfixiante presión tributaria, soslayando el hecho de que no estamos debatiendo un impuesto sino un aporte por única vez, un aporte extraordinario en una circunstancia que probablemente sea la más extraordinaria que le haya tocado vivir, por lo menos a mi generación.                 

          Pero además es mentira. La presión tributaria efectiva en la Argentina se ubica cerca de 10 puntos por debajo de los niveles que existen en los países de la OCDE y cerca de 15 puntos por debajo de los europeos.

          Hemos escuchado -tal vez sea el argumento más difundido- que esta iniciativa atenta contra las inversiones, soslayando que el aporte no recae sobre el patrimonio de las empresas, sino sobre las fortunas personales acumuladas por las menos de 9.300 personas humanas más ricas de la Argentina en función de sus patrimonios declarados. Pero también es mentira.

          Durante el anterior gobierno se instrumentaron reformas tributarias, entre las que resalta el aplanamiento de las alícuotas de bienes personales, que es el impuesto que grava la riqueza en nuestro país. Ello implicó que la tasa de recaudación sobre el total, por ese impuesto, cayera del 1,36 por ciento promedio durante el periodo 2003-2015 hasta el 0,74 durante 2015-2019.  Es decir que cayó prácticamente a la mitad. Sin embargo, ¿creció la inversión cuando se redujeron los impuestos que pagan los ricos? No.  Mientras los ricos pagaron menos impuestos, la inversión cayó de una tasa promedio de 21,1 por ciento a una de 19 por ciento.  Dicho de otro modo, cuando los impuestos a los ricos eran más altos, había más y no menos inversión en la Argentina.

          ¿Saben por qué? Porque en esos años, cuando los ricos pagaban más impuestos, por primera vez desde la irrupción de la última dictadura cívico-militar estábamos construyendo una sociedad con menos desigualdad, menos pobreza, menos desocupación y con más consumo y más demanda efectiva. Por ende, había más empresas abiertas, más producción y más inversión producto de una variable en términos económicos determinada no por las concesiones hechas por el Estado, sino por la pujanza de la demanda efectiva.  

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Señora diputada: le queda un minuto. Le pido que vaya redondeando.

 

Sra. Vallejos.- Voy redondeando, señora presidenta.

          ¿Sabe qué sí pasó cuando se recortaron los impuestos a los ricos y cayó la inversión?  Sufrimos la mayor fuga de capitales de nuestra historia. Según el INDEC, entre 2015 y 2019 los activos externos de Argentina crecieron en más de 103.000 millones. No es casualidad que el 80 por ciento de los activos declarados por los más ricos se encuentren fuera de la Argentina.

          En esos años, para financiar esa descomunal exteriorización de ahorro nacional que se fugó y no se invirtió, se contrajo una deuda externa que nos dejó al borde del colapso con la complicidad del Fondo Monetario Internacional.

          Tengo el íntimo convencimiento de que esta vinculación entre la deuda que pesa sobre todos los argentinos y la fuga de los dólares apropiados por unos pocos, refuerza el sentimiento social sobre la oportunidad de este aporte.

          Para cerrar, señora presidenta -porque me quedo sin tiempo-, quisiera simplemente recordar las palabras de nuestro Papa Francisco en la Carta Encíclica Laudato si’, cuando dijo que “especialmente debemos preocuparnos de las enormes inequidades que existen entre nosotros, pues seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros”.

          Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen; ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta.

          Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros como si hubieran nacido con mayores derechos.

          Quiero pedir a mis colegas, pero también al conjunto de la comunidad argentina, que miremos a nuestro alrededor y permitamos que nos exasperen las inequidades, que trabajemos para construir un país donde ningún argentino se sienta con más derechos que otros. Asumamos esta iniciativa como un acto de reparación y un puntapié inicial para tantos otros debates, a partir de los cuales podamos parir una Argentina con mayor igualdad para que nuestros hijos no reciban como legado un país hipotecado por la deuda externa, sino una patria donde impere la justicia social.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra la señora diputada Uceda, por Mendoza.

 

Sra. Uceda.- Señora presidenta: escuchaba a un diputado preopinante y su discurso me pareció un poco confuso. Incluso, me generó la duda de si no era falaz.

          Me quiero referir a algunas cuestiones técnicas. Si algo no tiene este proyecto es la intención de enfrentarse al tema o al debate de la doble imposición, básicamente porque estamos debatiendo un aporte que no podría significar la doble imposición con otro impuesto porque tiene una naturaleza jurídica distinta.

          Pero supongamos y démosle la gracia de considerar que es una doble imposición. La Corte ya ha dicho que la doble imposición no es inconstitucional, siempre y cuando no supere el límite de la confiscatoriedad. Otro de los temas criticados en este proyecto.

          Sin embargo, en cuanto a las teorías económicas, en el mismo fallo Candy que citó ese diputado preopinante ‑esta es la dicotomía del derecho cuando se mira un fallo de un lado o del otro lado de la biblioteca‑ fue muy clara la Corte. Dijo que para que exista confiscatoriedad se debe producir absorción por parte del Estado de una porción sustancial del capital. ¿Qué quiere decir esto?  Modificar la condición del contribuyente; modificar la capacidad de ahorro de los sujetos alcanzados.

          Si de verdad vamos a creer que gravar con un 2 por ciento, por este aporte, una fortuna de 200 millones va a modificar la condición sustancial económica de los sujetos aportantes, vamos a pasar por bobos.

           Pero, además, la Corte ha sido muy clara en este sentido. El hecho de que sea extraordinario es lo que garantiza que no va a ser confiscatorio, porque se cobra por única vez. El texto lo dice expresamente, a diferencia de lo que ocurre con la ley del impuesto al cheque –que ha sido traída a colación-, que disponía que era por tiempo indeterminado y de manera transitoria. En ese caso se permitieron las prórrogas, pero acá está muy claro. Entonces, no quieran ver fantasmas donde no los hay.

          Les pido que dejen de afirmar que no van a venir inversiones por este proyecto. Durante cuatro años gobernaron y sostenían que las inversiones vendrían porque ustedes eran confiables o porque eran los amigos de los dueños de las empresas que iban a invertir. Pero no solo que no vinieron, sino que se fugaron un préstamo del FMI. ¡De “pobreza cero” a fundir a la Argentina!

          Yo les quería comentar, tanto a la señora presidenta como a los señores diputados, un artículo que el Financial Times -periódico británico financiero por excelencia- publicó el 3 de abril, en el que textualmente ‑y le pido que me deje leer, para no equivocarme- admitió la necesidad de que los gobiernos lleven adelante reformas sustanciales y adopten un rol activo en la economía. La redistribución –se sostiene en el artículo- debe ser reinstalada en la agenda pública. Los impuestos sobre las rentas y la riqueza –continúa- deben volver a estar presentes en el escenario de esta reconstrucción global.

          Pero esta no es una novedad, ni tampoco lo es en nuestro país. ¿Sabe, señora presidente, cuándo fue la primera vez que se instauró un impuesto a las grandes fortunas? En noviembre de 1814, en mi región de Cuyo, que entonces se llamaba Nuevo Cuyo, y lo hizo José de San Martín.

          Mendoza estaba atravesando una situación crítica; se le había cerrado el comercio exterior con Chile, la situación era gravísima, y el entonces gobernador de Cuyo, general San Martín, el Padre de la Patria, asumió su rol de gobernador para ordenar las cuentas. Y lo hizo de verdad, no como otros gobernadores, que dicen que nos ordenaron las cuentas, pero nos dejaron una provincia endeudada.

          En aquel momento, en verdad San Martín tomó las riendas y logró reconvertir la provincia, modificando el dispositivo de acumulación. Esto lo hizo mediante un sinfín de contribuciones, así como con este impuesto extraordinario sobre las grandes fortunas.

          Esto es algo curioso, porque se trataba de un impuesto sobre el capital de las personas, dotado de carácter extraordinario y calculado sobre la base de una declaración jurada presentada ante el Cabildo. Casi el mismo espíritu.

          ¿Por qué lo hizo así, el general San Martín? “Porque son tiempos de revolución”, decía. Y claro que estos también lo son. Tenemos que dotar al Poder Ejecutivo de herramientas necesarias, y eso es lo que vamos a hacer. Financiaremos y reforzaremos el sistema de salud –que el gobierno anterior transformó en Secretaría-, apoyaremos a las pymes con subsidios y con créditos, urbanizaremos los barrios populares mediante el régimen del Renabap, financiaremos el relanzamiento del plan Progresar y generaremos programas de exploración y desarrollo de la producción del gas natural. ¡Mire si la provincia de Mendoza no va a estar contenta!

          Estos son tiempos de revolución porque el mundo se está debatiendo nuevamente cómo vamos a redistribuir las riquezas.

          La desigualdad no es económica, sino ideológica. Esto lo dice Piketty, cuya lectura recomiendo a algunos de los diputados y diputadas de la oposición. Ya lo decía él: hay que volver a pensar cómo desarmar estas desigualdades y no justificarlas. Eso es lo que estamos haciendo, dando una respuesta política e ideológica a las desigualdades, que aumentaron durante los cuatro años de gestión de Mauricio Macri y que fueron potenciadas por la pandemia.

          Estamos reconstruyendo la patria, señora presidenta, y la queremos con los argentinos y las argentinas adentro. Queremos un país justo, igualitario y solidario. Eso es lo que estamos pidiendo. Así como pusieron el hombro todos los efectores de salud, todos los trabajadores y las trabajadoras de ese sector y también de la educación, estamos pidiendo a aquellos que menos mal la pasaron, que aporten una suma insignificante para poner a la Argentina de pie, de manera justa y solidaria.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Pastori, por Misiones.

 

Sr. Pastori.- Señora presidenta: parafraseando a Marta Nercellas, el proyecto en tratamiento es uno más de los tantos agravios a la Argentina de parte de un gobierno que recurre a los eufemismos para vestir de épica todo lo que acomete y, en especial, aquellas cuestiones cargadas de un absurdo ideologismo, con un sesgo claramente antiempresas y antiinversiones.

          Este eufemismo de aporte solidario o extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia, dicho así, suena como una idea razonable, romántica y hasta susceptible de generar seguimiento y simpatía para los inadvertidos. Además, por supuesto, dicen que es extraordinario, solidario y –posiblemente- por única vez.

          A partir de los años noventa, gran parte de los pocos países que tenían imposición al patrimonio la derogaron. Solamente sigue vigente en muy pocos, pero en forma mucho menos gravosa que en la Argentina y, además, alcanzando el patrimonio neto -no el patrimonio bruto, como se pretende en nuestro país- y con alícuotas sensiblemente inferiores.

          No cabe ninguna duda –y así lo sostienen todos los tributaristas del país- de que estamos en presencia de un nuevo impuesto. Ello es así por cumplir con todas las características que lo integran, a saber: surge de la ley, es coactivo u obligatorio –no es voluntario- y está destinado a un fin público. En suma, es un impuesto. No le busquen la vuelta para sostener lo contrario.

          Si arrancamos pretendiendo engañar desde el título, como que en realidad esto no sería un impuesto, sino un pariente cercano que vino de vista, por única vez, y al que tenemos que cobijar tolerando sus buenas intenciones, empezamos muy mal.

          Estamos, pues, ante un actuar malicioso y tramposo, que resulta inadmisible para cualquier Estado que se precie de serio y confiable.

          Pero este detalle no es ingenuo. Al ser un impuesto, le caben todas las garantías constitucionales con que nuestra Carta Magna ampara los derechos de los contribuyentes para defenderse de la voracidad fiscal de gobiernos con tendencias autoritarias. Además –un detalle no menor-, necesita de la mayoría absoluta de los votos de cada Cámara, por lo que, si hoy se sanciona aquí el proyecto, ello solo será posible con el concurso de los bloques aliados.

          Tampoco enerva la condición de impuesto el hecho de que pretenda aplicarse por única vez. En todo caso, es un impuesto extraordinario. No tiene límite de vigencia, como sí lo tienen los impuestos ordinarios, como es el caso del IVA, por ejemplo.

          Por si fuera poco, el propio texto de la iniciativa remite, para su aplicación, percepción y fiscalización, a la AFIP, con sujeción a lo dispuesto en la ley 11.683, nada más ni nada menos que la ley de procedimiento tributario.

          Señora presidenta: las cosas son tal y como son, y no como las partes aseguran que son. Esto se llama principio de la realidad económica y está normado en el artículo 2° de la misma ley 11.683.

          Además, siendo un impuesto de tipo directo, la potestad originaria corresponde a las provincias, según lo establecido en el inciso 2 del artículo 75 de la Constitución Nacional. Sin embargo, en este caso, contrariando el principio general de todo impuesto coparticipable, todo lo recaudado va a ir a la Nación. En efecto, este no será un impuesto coparticipable con las provincias.

          Este es un impuesto grosero, mal diseñado, con serias falencias de técnica legislativa tributaria, que grava por igual tanto a la inversión financiera como a la productiva, sin distinguirlas; es decir, grava capital de trabajo, mercaderías, insumos, bienes de capital, maquinarias, herramientas, inmuebles, automotores afectados a la producción, propiedades rurales e incluso la vivienda familiar. En este último caso, no se exime del impuesto a la vivienda familiar, como sí lo hace el impuesto sobre los bienes personales.

          Para las pymes y el empleo, este impuesto es una segunda pandemia. Les pega de lleno a las pymes agroindustriales, fabriles, industriales y de servicios, motores fundamentales en la generación de empleo. Le pega también al campo al gravar los inmuebles rurales sin establecer un mínimo no imponible que quede exento y, como recién decía, sin desgravar tampoco las viviendas de uso familiar.

          ¿Qué están buscando? ¿Acaso están apuntando a que se sigan yendo las empresas y los empresarios de la Argentina, como lo estamos viendo continuamente? ¿No se dan cuenta de que están conspirando contra el éxito de su propio gobierno, al que dicen defender, ralentizando la recuperación económica? Este gravamen no va a ayudar ni morigerar absolutamente nada. Seguirá espantando inversiones, esas que tanto necesitamos los argentinos.

          Hay muchas cuestiones constitucionales controvertidas. Por ejemplo, como bien se dijo aquí respecto del principio de no confiscatoriedad, al sumarse el impuesto a los bienes personales quedará absorbida una parte importante de la propiedad o la renta. De esta manera, se verá afectado el artículo 17 de la Constitución Nacional que establece que la propiedad privada es inviolable.

          Si hablamos del principio de igualdad, resulta cuestionable la intención del proyecto de fijar alícuotas diferenciales por el solo hecho de que algunos bienes están situados en el exterior, aun cuando la persona tenga exactamente la misma capacidad contributiva.

          Respecto del criterio de nacionalidad, la iniciativa incorpora un concepto absolutamente ajeno a la doctrina y a la legislación tributarias no ya de nuestro país sino del mundo, ya que cualquier persona, por el solo hecho de tener nacionalidad argentina, aunque resida en un país considerado no cooperante o de baja o nula tributación, será considerada como residente argentino. Es decir, se crea una ficción legal de residencia.

          Por otro lado, el proyecto grava en forma imprecisa activos invertidos en vehículos transparentes. Incluso, deja librado al decreto la delimitación de los alcances en cuanto incluir, dentro de la base imponible, los aportes a trusts, fideicomisos, fundaciones de interés privado, etcétera. En otras palabras, pasaría a gravar bienes de los cuales el titular ‑futuro contribuyente‑ ya se ha desapoderado; o sea, bienes que ya no le pertenecen o de los que ya no dispone.

          Venimos a este recinto no solo a oponernos a un muy mal impuesto. Venimos a bregar por el esfuerzo compartido con solidaridad en el marco de la democracia, pero sin populismo tributario. En los inicios de la recuperación democrática, Raúl Alfonsín nos enseñó acerca de la ética de la solidaridad. Por eso, nuestra propuesta es, definitivamente, la siguiente: queremos que las grandes fortunas paguen los impuestos que no pagan, que realicen el esfuerzo que no realizan y la solidaridad que les resulta ajena. Vayamos juntos a buscar esos patrimonios ocultos, esos inmuebles subvaluados, esas fortunas escondidas en empresas de papel y refugiadas en paraísos fiscales o en cajas de seguridad sin estar registrado su origen. Es ahí donde hay que poner el foco, para librar una batalla seria contra las formas de evasión más sofisticadas y, de manera general, combatir el incumplimiento tributario y la elevada informalidad.

          El objetivo debe ser la ampliación de la base impositiva a partir de capturar a quienes no pagan. Tenemos los instrumentos para hacerlo, ya que la Argentina ha firmado acuerdos de cooperación tributaria internacional. Entonces, pongamos en acción esos mecanismos.

          Un nuevo impuesto no es otra cosa que cazar en el zoológico y beneficiar a los evasores de siempre. De nada sirve que se lo revista de la máscara discursiva de gravar a los ricos, ya que es una salida facilista que esquiva el verdadero desafío: buscar a los evasores que escapan al compromiso del esfuerzo compartido.

          Lamentablemente, la moratoria vigente ilustra, de manera palpable, lo que estoy diciendo, ya que no solo no se combate la evasión, sino que, cuando es detectada y se intenta penalizarla, aparece una moratoria exculpatoria con una ley a medida. Tal es el caso de Cristóbal López.

          Para esto no necesitamos sancionar una ley, sino que nuestra administración tributaria se ponga a trabajar como es debido y estreche esfuerzos con otros países en materia de cooperación. Hay que hacer la tarea.

          La repatriación forzada es un mito sin fundamento. Es cierto que la Argentina necesita urgentemente de inversión y el retorno de los ahorros de los argentinos que están depositados en el exterior o guardados debajo del colchón. Si dichos fondos están declarados, su regreso y transformación en inversión y empleo será la respuesta a una Argentina que ofrece seriedad y la posibilidad de un futuro; pero, el gobierno está haciendo todo lo contrario. Alternativamente, si ese capital está escondido y es fruto de la evasión tributaria, la corrupción o el lavado, debe ser detectado y penalizado.

          Cito nuevamente a Marta Nercellas: en la Argentina, el empresario actúa como puede; muchas veces, no como quiere o como se debe. En ocasiones, tiene que privilegiar el bien mayor desconociendo el bien menor.

-   Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Álvaro Gustavo González.

 

Sr. Pastori.- No hay ciudadano modelo en la vida real. Quien decide es una persona concreta ‑con nombre y apellido, de carne y hueso‑ que trata de salvar su empresa. Entonces, no puede ser juzgado desde un mundo imaginario o ideal. Pongámonos en sus zapatos. Los invito cordialmente a que se sitúen en el siguiente escenario: pagan sus impuestos o cierran su empresa dejando un tendal de desempleados.

          No busquemos en el empresario un héroe; pero, tampoco un villano, porque no es lo uno ni lo otro. Es una persona que hace lo que puede, que, en este contexto, es muy poco.

          Hubo ciertos momentos históricos en que los parlamentos asumieron la función de defender a los ciudadanos frente a las imposiciones elevadas o excesivas pretendidas por los señores feudales y los autoritarios. Hubo un tiempo en que los parlamentos defendían a los ciudadanos de los abusos y la voracidad fiscal de los Estados autoritarios y feudales. Ahora vemos que esos principios jurídicos en los que deberían basarse las normas, ya no se respetan. Las han vuelto irreconocibles.

          Se utiliza el término “aporte” como eufemismo de “impuesto”. Ni héroes ni villanos, señor presidente; se está transformando a los empresarios que quedan en sobrevivientes de lo absurdo y grotesco de políticas públicas impregnadas de un ideologismo que solo augura mayores males a los argentinos. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Campos, por Buenos Aires.

 

Sr. Campos.- Señor presidente: hoy me embarga un sentimiento de tristeza porque realmente pensé que el Frente de Todos no iba a impulsar este impuesto.

          Hace apenas dos semanas, en el marco de la sesión en la que tratamos el proyecto de ley de presupuesto, hice hincapié en que la Argentina había iniciado su camino hacia la decadencia en la década del 50, cuando se instaló y consagró el siguiente concepto político: se conquista a la gran masa del pueblo ‑y, por lo tanto, al voto de los ciudadanos‑ combatiendo el capital.

          En aquella ocasión también dije que, a lo largo de los años, esa idea había permeado en todo el arco de la dirigencia política ‑no solo el peronismo‑ y que había resultado letal para el desarrollo y el progreso del país. Particularmente para los más postergados, ya que la pobreza, por definición, es falta de capital. No se puede sacar a alguien de la pobreza si se erradica el elemento necesario que permite alcanzar ese objetivo.

          Dos semanas después, el oficialismo envía para su tratamiento este proyecto que establece un nuevo impuesto: el número ciento sesenta y seis, si consideramos todos los que rigen en nuestro país. Impuesto nefasto si los hay; como veremos, sobran las experiencias mundiales que desaconsejan este tipo de gravámenes. Según lo que ellas indican, es un pésimo impuesto.

          Si se me permite, mencionaré el caso de Francia, país donde se estableció un impuesto a las grandes fortunas; el ISF, de acuerdo con su sigla. En 2016, previo a su derogación por el presidente Macron, Francia vivió el mayor éxodo de inversiones jamás visto. Si ponemos la situación en cifras, podemos decir que dicho impuesto permitía recaudar 2.600 millones de euros, pero producía una pérdida en la recaudación de 12.000 millones al año. Se calcula que, mientras estuvo vigente, el Estado francés perdió 125.000 millones de euros.

          Este impuesto es pésimo porque alejará todo atisbo de inversión en la Argentina. Nadie más querrá traer su capital porque quedará a tiro de esta verdadera salvajada tributaria. Porque es eso, señor presidente; no puede ser catalogado de otra manera, cuando hay ciertos patrimonios que este año tendrían que pagar el 7 por ciento de lo conseguido durante toda una vida de trabajo en caso de que sus activos se encuentren fuera del país.

          Este gravamen también es pésimo porque, como declaró un miembro del oficialismo ‑no nosotros‑, cae sobre bienes productivos, convirtiéndose, en consecuencia, en un impuesto a la producción. Pregunto al oficialismo lo que preguntó un diputado de su propio espacio: una pyme que tiene una maquinaria de 2 millones de dólares, ¿debe caer dentro del impuesto a la fortuna? ¿Ustedes saben la cantidad de pymes que tienen alguna máquina que vale 2 millones de dólares? Muchísimas. Por lo tanto, un gravamen a los bienes productivos así planteado es lo peor, y creo que es una pésima salida a la pandemia que va a requerir de una gran inversión. Esto lo dice el actual presidente del BICE que creo que todavía es diputado de esta casa, el doctor José de Mendiguren, y lo suscribo plenamente.

          Entonces, si tenemos experiencia internacional debidamente acreditada que dice que este es un pésimo ejercicio tributario, que vamos a recibir menos tributo de lo que vamos a recaudar, si además tenemos a gente del propio bloque que les dice que este es un impuesto antiproducción, si sabemos por lo tanto que esto va a ser malo para el empleo, la inversión y la recaudación del Estado, y que va a ser una fuente generadora de nuevos desempleados, la pregunta que hago al Frente de Todos es: ¿por qué lo hace? ¿Por qué impulsa este nuevo impuesto? Esto es lo que tenemos que respondernos.

          No creo que el Frente de Todos haga esto para ser reconocidos en Uruguay o Paraguay como mecenas de esos pueblos, que es lo que está ocurriendo en este momento. Soy un convencido de que lo hacen por lo que dijimos al principio: porque creen que se conquista el voto del pueblo combatiendo la inversión y el capital. Es decir, lo hacen pensando en las próximas elecciones; no hay otra explicación que la búsqueda de un supuesto rédito político a corto plazo.

          Lo que el oficialismo quizás no ha evaluado debidamente es que desde el 10 de diciembre del 2019 estamos en otro país, políticamente hablando. La sociedad argentina ha acompañado el fenómeno, la epopeya de Juntos por el Cambio de que un gobierno no peronista haya logrado concluir su mandato en toda la historia argentina. Fíjense lo que ocurrió en 2019, fue un hecho histórico. Por lo tanto, algo está cambiando en la Argentina.

          Creo que hoy se va a producir un segundo hecho político totalmente inédito: por primera vez una parte sustancial de la dirigencia política, quizás un 45 por ciento de esta Cámara, va a votar en contra de un impuesto maquillado como políticamente correcto. ¿Quién no quiere sacar al 0,2 por ciento de los habitantes de este país, los que más plata tienen, para teóricamente atender cuestiones de salud, etcétera? Todos queremos hacer eso; el problema es si es bueno para el país.

          Este proyecto de ley es un creador de pobreza, es un verdadero cementerio de empresas pymes y empleo. Esta ley debería llamarse “cementerio de empresas pymes y empleo”. Quizás lleguen a sancionarlo porque aparentemente tienen los votos, pero va a ser producto de una visión vetusta, fruto de mirar la realidad 2020 con los anteojos de 1950.

          Hoy se va a producir un hecho político trascendental: Juntos por el Cambio se gradúa de dirigencia política responsable, con mirada puesta en el mediano y largo plazo para beneficio de los más necesitados.

          Realmente, estoy orgulloso de formar parte de este bloque que va a producir este notable hecho político y que ayuda a crear la tan necesaria esperanza en la Argentina.

          Termino citando a un gran político del siglo XX que dijo que cada vez que alguien actúa en función de un ideal ético emite una pequeña onda de esperanza, que unida a cientos de miles de ondas de poder semejante genera una corriente capaz de derribar las murallas más altas de la opresión, la corrupción y la desesperanza.

          Hoy la Coalición Cívica y todo Juntos por el Cambio cumple en emitir esta señal de esperanza a toda la sociedad argentina. Estoy orgulloso de formar parte de este bloque que, mirando el largo plazo, se opone y se planta frente al tributarismo populista. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Rodríguez, por Buenos Aires.

 

Sr. Rodríguez.- Señor Presidente: quiero enfatizar que nuestro interbloque en su mayoría ha discutido, ha analizado y ha sopesado pormenorizadamente todos los aspectos que constituyen la base de este proyecto y en su mayoría hemos decidido acompañarlo.

          Digo “en su mayoría” porque hay posiciones que con mucha razonabilidad y respetables argumentos han decidido algo distinto. Lo decidimos de esa manera, a pesar de que aquí algunos se entretienen con el deporte de poner motes a los bloques. Somos “bloques aliados” cuando algunos de nosotros pensamos que es razonable acompañar una determinada propuesta. Somos “bloques no aliados” cuando por ejemplo nos opusimos a la reforma judicial o frenamos el intento de expropiación de Vicentin que le hubiese traído al gobierno el compromiso nada más y nada menos que de salir a endeudarse en dólares, porque eso decía el proyecto en su artículo 3º. También somos bloques no aliados cuando algunos de los miembros de nuestro interbloque votaron negativamente el aumento de las retenciones, cuando un sector de esta Cámara decidía no dar quórum a un gobierno con nueve días de ejercicio de su gestión gubernamental, después de haber ganado con el 48 por ciento. Somos bloques no aliados cuando con mucho respeto, pero con mucha firmeza, claramente nos opusimos a la dolarización de la deuda en pesos.

          Les pido a los compañeros, a los señores que se ocupan de poner rótulos a nuestro interbloque, que no pierdan tiempo en eso porque nosotros sabemos bien dónde estamos y por qué, algo que puede o no ser compartido con el mismo respeto que nosotros no compartimos algunas posiciones de otros bloques.

           Dicho esto, hemos decidido mayoritariamente acompañar este proyecto porque en un mundo que atraviesa y seguirá atravesando la consecuencia de la pandemia que le pega muy especialmente a los más humildes, y en la Argentina también a la clase media trabajadora, a aquellas mujeres y hombres que pelean cada día por salir adelante, este es un instrumento que basado en una filosofía solidaria viene a traer un acompañamiento parcial para ir saliendo del pozo social, económico y productivo en el que estamos.

          Pero, así como mayoritariamente hemos decidido acompañar este proyecto también tenemos propuestas y advertencias que compartir. La primera es respecto de la administración de los fondos. Es muy importante que la discusión y el compromiso de este Congreso no termine solo con la eventual aprobación de la norma porque las políticas públicas son las que se terminan implementando, no solo lo que se aprueba en términos legales.

          Aquí comparto una pregunta que debería ser el disparador de un compromiso a futuro: ¿estos fondos que eventualmente resulten de la recaudación de este nuevo tributo, van a ir de inmediato a formar parte de los recursos que ya están previstos en el presupuesto? Porque si vamos a canjear estos recursos recaudados por lo que ya hemos aprobado en el presupuesto vamos a estar haciendo ahorro o ajuste. ¡De ningún modo! ¡Ojo al piojo! Estos recursos deben permanecer blindados, indisponibles, embargados y solo ejecutarse de manera automática cuando se termine de gastar o ejecutar el último peso para cada una de las finalidades previstas. Por ejemplo, si el presupuesto nacional dispusiera de 1.000 millones de pesos para pymes, solo cuando se gaste el último peso es aceptable que se ponga a disposición del Poder Ejecutivo la ejecución de lo devengado por el 20 por ciento que recaude de este tributo, porque hay un 20 por ciento que va a las pymes.

          Este es un tema central que no es estrictamente de discusión legislativa sino de administración de gobierno. Y es esencial para no confundir recursos adicionales con aquellos que terminan sustituyendo lo que el presupuesto tiene previsto. Si así no se hiciese, se desnaturalizaría en la práctica el espíritu de este proyecto.

          En segundo lugar, el esfuerzo redistributivo que supone este proyecto debe ir acompañado de otros esfuerzos y de políticas en las que claramente haya una distribución inversa. ¿Qué es, si no regresivo, el proyecto que se aprobó y se está ejecutando, que consiste en dolarizar deuda en pesos a los fondos especulativos que vinieron a hacer ‑cito a algunos colegas‑ carry trade durante el gobierno de Macri? ¿Qué sentido tiene seguir dando dólares a los fondos especulativos extranjeros que hoy están en la Argentina? Ya se les dio 750 millones de dólares. ¡Ni un dólar más! No hay ninguna obligación de darles otros 750 millones de dólares en diciembre, como se dice por ahí.

          La ampliación presupuestaria que se aprobó, en su artículo 7° prevé la posibilidad de que el gobierno pueda darlos, está habilitado para hacerlo, pero no está obligado. Y no solo que no está obligado, sino que seguir dando a los fondos especulativos la posibilidad de canjear pesos por dólares sería una señal totalmente contraria a las políticas que hoy se necesitan.

          Finalmente, este proyecto no sería completo, y sus impactos no serían íntegros si a la par no discutiésemos de inmediato ‑si es posible, antes de fin de año‑ un impulso para las verdaderas generadoras de empleo y crecimiento en la Argentina, que son las pymes. Cero impuesto a las ganancias a todas las pymes que reinviertan sus utilidades en equipamiento, en bienes de capital, y creen trabajo: esa ha sido y sigue siendo nuestra propuesta.

 

Sr. Presidente (González).- Impecable en el uso del tiempo, señor diputado.

          Tiene la palabra el señor diputado Contigiani, por Santa Fe.

 

Sr. Contigiani.- Señor presidente: estamos ante un tema que, por lo que he escuchado, parecería que se divide así: de un lado están los que se sienten dueños y propietarios de la producción, de la importancia para un país de los sectores que invierten y que desarrollan; se sienten dueños. Y por el otro lado, los que se sienten propietarios de los principios de estricta justicia que también tiene que haber en un país.

          Creo que la realidad es mucho más compleja que este blanco y negro. Porque a los que defienden este principio de justicia estricta a la hora de sostener y fundamentar este proyecto, les digo que no se crean que estamos ante una situación épica. Vamos a necesitar de un montón de instrumentos ‑muchos más que este‑ para tratar de reconstruir a la Argentina.

          A los que se sienten dueños de la producción y de las inversiones, les recuerdo que es muy importante la política para el desarrollo, y que los mercados y las tasas de retorno del capital por encima de la producción de la economía real de bienes y servicios nos llevaron a una brutal concentración económica en la Argentina, a la pérdida de pequeños y medianos productores, de pymes, de trabajo, y a una economía primarizada. Por eso, no es un blanco y negro.

          Nosotros acompañamos en general este proyecto, pero desde otro lugar. Lo hacemos desde un principio ético, desde la idea de una Nación que se tiene que hacer cargo de los más vulnerables y de los que más necesitan. Lo hacemos desde la idea de una economía de mercado social fundada en la ética social y, como se dijo recién acá, de la ética de la solidaridad.

          No es un motivo ideológico el que me anima a sostener y apoyar esta iniciativa, ni siquiera técnico porque, si así fuera, tendríamos que ir hacia una reforma tributaria integral, que es lo que se requiere ‑mucho más que esta iniciativa‑ en la Argentina.

          Ahora bien, ¿cuál es el punto de partida? El punto de partida es tremendo, que a mi modo de ver, justifica este principio ético que debemos defender en esta iniciativa, por encima de otras contradicciones, por encima de las complejidades, algunas que han mencionado opositores con razón, pero prevalece este principio ético.

          ¿Cuál es el punto de partida tremendo en nuestro país? Cuatro crisis superpuestas. La primera, la crisis estructural de cuarenta y cinco años de la Argentina en decadencia. Crecimos al 0,2 por ciento anual, mientras crecimos a tasas chinas en términos de pobreza: 7 por ciento anual. Hemos aumentado la población en 20 millones de argentinos en cincuenta años, y hemos mandado a la pobreza a 18 millones de argentinos. Esta es la realidad tremenda de la que todos debemos hacernos cargo, porque todos hemos fracasado.

          Cabe destacar la importancia de revalorizar la política para salir de este gran fracaso de la Argentina. Ahora, el punto de partida es 41 por ciento de pobres, 10,5 por ciento de indigencia y 56,3 por ciento de chicos pobres menores de 14 años. En Rosario, provincia de Santa Fe, 551.000 personas pobres en el área metropolitana, 176.000 indigentes. Estamos hablando del área del mundo agroexportador, desde donde exportamos el 80 por ciento de lo que sale de la Argentina. De eso tenemos que hacernos cargo. Por eso, esta iniciativa se fundamenta en la idea de hacernos cargo por el otro, de hacer un esfuerzo.

          Otro punto de partida que debemos tener en cuenta es fundamental, y traigo el dato de un estudio de la Cepal y de Oxfam de marzo de 2016 ‑lo pueden buscar‑: “Tributación para un crecimiento inclusivo”. Dicen la Cepal y Oxfam que, haciendo un estudio para países de América Latina en 2016, previo a las nuevas concesiones impositivas de la gestión de Macri, el 10 por ciento más rico de la Argentina, que concentra más del 70 por ciento de la riqueza, tributa entre el 8 y el 9 por ciento de su renta disponible, cuando un trabajador paga el impuesto a las ganancias, que tributa el 35 por ciento.

          Esa es la reforma impositiva que debemos hacer. Los salarios pagan ganancias. La estructura tributaria argentina está basada en el IVA, en los aportes y contribuciones a la seguridad social, y no en los aportes patrimoniales que, en todo caso, en toda la jurisdicción nacional y provincial llegan al 1,22 por ciento del PBI.

          Estos son datos de la Cepal. Este también es un punto de partida que debemos analizar para la discusión integral que se viene, a fin de encontrar una reforma tributaria que aliviane la carga de los que trabajan, de los que producen en serio y para que los que tienen más paguen más, en aras de construir un país con oportunidades para todos.

          Este es otro punto de partida del que tenemos que hacernos cargo. Y es un tema importante que también nos muestra que la baja impositiva sobre los sectores concentrados no siempre da resultado, como algunos sostienen en ciertas exposiciones que he escuchado.

          La teoría del derrame fracasó en los Estados Unidos. Fracasó en Europa, con una Unión Europea que está elevando los niveles de subsidio, endeudándose porque estamos ante una crisis tremenda.

          Hablaba de cuatro crisis. La histórica estructural de un país decadente; la crisis política, porque no nos ponemos de acuerdo para generar un proyecto de país donde todos seamos responsables; las crisis macroeconómicas, donde no hemos obtenido resultados buenos, tanto con macroeconomías estatistas como con macroeconomías liberales financieras, y la pandemia en este año 2020. ¿Qué más podemos tener en contra para un país?

          Ese es el fundamento para pedir este esfuerzo, este principio ético de tratar de contribuir en un momento muy delicado del país. Pero no cantemos victoria. Hagámonos cargo, a partir de este esfuerzo que estamos pidiendo a los sectores patrimonialmente más concentrados, los mismos que han tenido grandes beneficios en sucesivas devaluaciones que tuvo el país, y no tienen la culpa de ello.

          Es nuestra la culpa de que esos patrimonios se hayan beneficiado con grandes devaluaciones, mientras al pueblo argentino le quedaba el aumento de precio en góndola; o cuando tenían retorno del 13 por ciento en dólares entre pesos, dólar y LEBAC.

          Entonces, para ir redondeando y cumplir con el tiempo previsto: no cantemos victoria. Este no es un punto de llegada; es más, diría que no tendría que existir en términos de que representa un período de esfuerzo debido a un momento crítico del país.

          Lo que tendría que existir es una reforma tributaria integral, una política de desarrollo y un gasto público eficiente. No es cierto que el gasto público de la Nación y de las provincias representa mucho más que en otros países, pero eso lo podemos discutir en otro momento.

          Necesitamos una política caliente para las inversiones, una ley de inversiones. Esa es la agenda a la que tenemos que comprometernos todos detrás de este pedido extraordinario y excepcional.

          Por eso, sin tirar culpas, pido que todos asuman sus responsabilidades para encontrar un camino para la Argentina, donde la producción de bienes y servicios y la inclusión sea más importante que el retorno de la tasa capital y la especulación. Debemos ir a los temas estructurales en serio. Por lo tanto, sin repartir culpas, hagámonos cargo.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Carambia, por Santa Cruz.

 

Sr. Carambia.-  Señor presidente: voy a tratar de ser lo más breve posible.

          No me hace ninguna gracia discutir un nuevo tributo en la Argentina, teniendo en cuenta la presión fiscal que tenemos.

          Me gustaría estar debatiendo alguna exención impositiva para las pymes o evaluar la posibilidad de sacar algunos tributos, como sucedió en algún momento en relación con el IVA para los alimentos de la canasta básica que este gobierno, cabe aclarar... (inaudible)..., impulsar.

          Además, hay muchas medidas más que podríamos estar debatiendo a favor de los trabajadores y de los que menos tienen. La verdad es que, como decía recién, creo que tenemos que trabajar en una nueva ley más abarcativa y, por sobre todas las cosas, prever todos los tratamientos impositivos que tenemos. Pero, bueno, hoy estamos debatiendo esta iniciativa.

          Volviendo al proyecto de ley en consideración, lo único que espero es que sea por única vez. En nuestro país ya hemos debatido leyes que creaban tributos por única vez, pero terminaron quedándose para siempre.

          Me deja tranquilo que este aporte esté dirigido a las personas más ricas del país. La recaudación estimada de 300.000 millones se alcanzará sin castigar a la clase media, como sí ha sucedido con algunas otras cuestiones.

          En cuanto al destino de los recursos, personalmente creo que debería ser coparticipable, en esta distribución... (inaudible) ... de esta guerra que tenemos contra esta pandemia. Creo que nos hemos olvidado de los municipios que vienen siendo la primera línea de trinchera ante esta guerra. Por eso, me parece importante generar recursos para que podamos seguir peleando.

          Más allá de no estar de acuerdo con muchos de los puntos de este proyecto de ley, la verdad es que desde nuestro sector lo vamos a acompañar, apostando a la gobernabilidad, tal como lo venimos haciendo desde hace más de un año. 

          Me tomo un minuto más, señor presidente, para referirme a una situación que no tiene que ver con esta iniciativa, pero la verdad es que no puedo dejarla pasar por alto. Me refiero al conflicto que está ocurriendo hoy en Las Heras, provincia de Santa Cruz. Quiero aclarar que mi hermano es el intendente de dicha localidad.

          Tenemos un gran conflicto político y armado, y quiero pedir expresamente a la gobernadora que interceda y nos ayude a destrabarlo, porque no queremos otro “Sayago”, comisario que fue abatido durante una protesta popular. Por lo tanto, pido a la gobernadora que nos dé una mano para poder solucionar esta situación. Si así no fuere, la hago responsable de lo que pudiera llegar a pasar en dicha localidad.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Sapag, por Neuquén.

 

Sra. Sapag.- Señor presidente: Winston Churchill decía que algunas personas consideran a la empresa privada como un tigre depredador que debe ser fusilado; otras la ven como una vaca que se puede ordeñar y muchas otras personas, como un caballo sano tirando de un carro robusto.

          Esta frase describe con asombrosa precisión lo ocurrido en los debates que he seguido muy atentamente en comisión. Por acción u omisión aquí hay muchos que quieren matar al tigre y otros tantos seguir ordeñando la vaca, aun ante síntomas muy claros de desnutrición.

          Sin embargo, somos pocos los que queremos ocuparnos de tener sano y vigoroso el equino para que pueda seguir tirando de un carro cada día más pesado.

          ¿Qué significa mantenerlo sano y vigoroso?  Simplemente, poner al país a producir y volver a crear empleo para nuestra gente, dejando temas superfluos de lado, y enfocándonos en los desafíos que tenemos por delante, creando valor y empleo. Para eso, debemos alinearnos detrás de la inversión privada.

          No podemos pedir más a un Estado enorme, deficitario y adicto a las fuentes de financiamiento. Necesitamos apoyarnos en la iniciativa del sector privado y de la inversión nacional, pero sobre todo extranjera, capital que invierte, produce y genera empleo.

          Señor presidente: hay mucho capital disponible en el mundo. Las tasas están en niveles muy bajos. Oportunidades de inversión en el país también existen, y de las más atractivas: campo, energía, industria, turismo, servicios y áreas del conocimiento. Es decir, podría agotar el tiempo disponible describiendo oportunidades de inversión.

          El capital no pide mucho para invertir; solo algunas reglas y acuerdos básicos. Pide seguridad, certidumbre, reglas claras, pero cuando no las encuentra, se retira en busca de lugares más seguros.

          El capital no va a cualquier lugar ni pierde el tiempo. Busca lugares prósperos donde poder desarrollarse. Así funciona la economía a nivel global y el desarrollo de los países.

          Entonces, yo me pregunto: ¿qué prosperidad o atractivo pueden ver los inversores en un país donde la creatividad tributaria está a la orden del día? ¿Qué atractivo puede tener un país donde parece que los recursos nunca alcanzan y el cambio de reglas es moneda corriente? Si no generamos condiciones mínimas para los inversores, se continuará acrecentando esta situación y, con ella, un empeoramiento constante en las condiciones de vida de la gente.

          Debemos atraer inversiones en vez de repelerlas. Debemos crear empleos en vez de destruirlos. La salida no es sector público contra sector privado, sino sector público con sector privado. Debemos abandonar falsas dicotomías y trabajar todos juntos detrás de un mismo objetivo: el bienestar de los argentinos.

          En la provincia de Neuquén, vi con mis propios ojos el impacto de la inversión en la calidad de vida de nuestro pueblo. Reglas claras, precisas, confiables y concretas permitieron en los últimos diez años una inversión sin precedentes en la historia patagónica argentina. No solo está mejor quien es empleado directamente para trabajar en las nuevas empresas, sino que también mejoraron las pymes de todo el país que dan servicio a los nuevos emprendimientos, los servicios y el comercio en general. Todos están mejor porque tienen más trabajo.

          Lamentablemente, también pude ver cómo las regulaciones, los cambios de reglas repentinos y la incertidumbre paralizaron la producción, impactando sobre todo el ecosistema productivo. Estos no son conceptos teóricos; son hechos concretos y comprobables.

          Sobre el proyecto en consideración me llaman la atención los detalles técnicos para volver a gravar la misma capacidad contributiva y que la recaudación de este impuesto ‑debemos llamarlo por lo que es‑ no sea coparticipable. Estos detalles terminan por redondear un proyecto erróneo e inoportuno en su fondo y, a su vez, lleno de debilidades en sus formas.

          Este impuesto va a traer más costos políticos y sociales que beneficios económicos y, además, se va a judicializar. Hay distintos argumentos que sirven para plantear su inconstitucionalidad. Por ejemplo, podríamos señalar que es inconstitucional porque se vuelve confiscatorio. En este punto, debemos considerar el artículo 17 de nuestra Constitución Nacional, referido al derecho de propiedad; o el artículo 4°, que habla de la equidad y el principio de proporcionalidad; o los artículos 28 y 33, sobre razonabilidad. Todos ellos se ven afectados por este proyecto.

          En síntesis, podría demostrarse que la aplicación de este impuesto, superpuesta con otros tributos vigentes, como los impuestos sobre los bienes personales y sobre las ganancias, resulta confiscatoria y, por lo tanto, inconstitucional, por absorber una parte importante de la renta y del capital del contribuyente.

          Señor presidente: la pandemia ha tenido un impacto inconmensurable sobre la economía en su conjunto. En este marco, me llama la atención pedir un aporte solidario a un sector que ha hecho un esfuerzo enorme, muchas veces invisible, por mantener los puestos de trabajo y las empresas en marcha.

          Es imprescindible que todos los funcionarios políticos también realicemos un aporte solidario, que este proyecto debería incluir. Debemos pedir y dar, acompañar el esfuerzo; es ético, es moral, es justo.

          No voy a votar afirmativamente este proyecto. ¿Sabe por qué? Porque va en sentido opuesto a la salida que pienso que el país necesita. No voy a traicionar mis convicciones ni ser demagoga. Necesitamos salir imperiosamente del círculo vicioso de gasto, impuesto y pobreza, para ir a un círculo virtuoso de inversión, producción y empleo. Necesitamos crear riqueza en vez de destruirla.

          Quiero cerrar con un fragmento de Juan Domingo Perón, justamente expresado en esta Casa en marzo de 1974, en oportunidad de la apertura de las sesiones ordinarias. El general Perón dijo: “Para el quehacer privado se establecerán marcos dentro de los cuales el empresariado desenvolverá su capacidad creativa. Si tanto el Estado como el sector privado comprenden que su meta es la misma, el bienestar de toda la comunidad, la determinación de los límites de acción no puede ser conflictiva. Sin embargo, el Estado deberá evitar que estos marcos que encuadren la actividad privada sean excesivamente cambiantes o confusos, pues esto sumiría al empresariado en la incertidumbre, desalentaría las inversiones y fomentaría la especulación.”

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Del Caño, por Buenos Aires.

 

Sr. Del Caño.- Señor presidente: para empezar, quiero decir que desde el Frente de Izquierda no solamente estamos por verdaderos impuestos progresivos a las grandes fortunas, sino que nuestro programa integral apunta a la expropiación de los expropiadores del pueblo, a ese núcleo de banqueros, de grandes terratenientes y de grandes empresarios que se valieron del genocidio para multiplicar sus ganancias a sangre y fuego, generando esta espiral permanente de atraso y decadencia del país.

          Hoy estamos frente a una maniobra, frente a un engaño, porque se intenta ocultar un nuevo ajuste contra el pueblo trabajador. Pero todos sabemos que el sol no se puede tapar con una sola mano. Como dije anteriormente, Guzmán anunció que el presupuesto de ajuste, que se votó hace un rato nomás en esta Cámara, va a ser aún peor. Y les dijo a Magnetto y a otros grandes empresarios de la Argentina que el déficit fiscal, establecido en el presupuesto en un 4,5 por ciento, va a ser menor al 4 por ciento. ¿Quién lo va a pagar? ¿Los banqueros, los grandes empresarios, los millonarios? No. Lo van a pagar los jubilados, los trabajadores y los sectores populares.

          Hoy se ratificó un presupuesto que presenta un ajuste brutal en las principales partidas, además de tarifazos. En este sentido, Larreta se adelantó ‑no quiso ser menos‑ y anunció un tarifazo en el subte. Pero este presupuesto termina con el IFE para 2021; diez millones de familias se quedan sin este sustento, que sabemos que es poco, pero que encima van a recortar para el año 2021; y después dicen que no hay ajuste.

          Además, como ya hemos denunciado, se reduce el presupuesto para la salud en un 10 por ciento, y también el presupuesto para las universidades. Este presupuesto recorta un 36 por ciento la Tarjeta Alimentar y reduce un 7 por ciento la Asignación Universal por Hijo en términos reales. Ello cuando estamos en medio del crecimiento de la pobreza. En la Argentina, más del 60 por ciento de los niños, niñas y adolescentes son pobres. Este es el verdadero plan y lo que hoy se intenta ocultar.

          También quiero decir algo muy importante. La misión del Fondo Monetario Internacional fue recibida con música para sus oídos, con una nueva fórmula de movilidad jubilatoria que pretende desenganchar dicha movilidad de la inflación. Además, contradictoriamente dicen que quieren custodiar los ingresos de los jubilados y, al mismo tiempo, ahorrar. Me pregunto de dónde va a salir ese ahorro: del bolsillo de las jubiladas y los jubilados, por supuesto.

          Entonces, miremos el trato tan dispar que particularmente ha tenido el ministro Guzmán con los jubilados y los trabajadores, a favor de grandes bonistas, como Templeton y Pimco. A estos fondos de inversión, que trajo Macri y que Guzmán dice “pobres, quedaron atrapados en la incertidumbre”, para que sus inversiones no se devalúen les van a garantizar bonos en dólares ‑que este Congreso votó y que nosotros rechazamos‑ y bonos en pesos atados a la inflación. Pero a los estatales les dio un 7 por ciento de aumento y la inflación que reconoce Guzmán es del 32 por ciento, aunque por supuesto va a ser mucho mayor.

          Entonces, señor presidente, fíjese qué sensible es el ministro frente a los bonistas y qué tan ajustador con el pueblo.

          Todos sabemos que este ajuste no cierra sin represión y, por eso, el gobernador Kicillof, junto con Berni, y con el apoyo de Alberto Fernández, desalojaron a las familias de Guernica que continúan luchando por tierra para vivir. Muchas de esas familias humildes votaron allí, en la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, al gobierno de Alberto Fernández. Les quemaron las casillas, les pasaron la topadora; eso es lo que quieren ocultar, que este ajuste no cierra sin represión.

          Después de haberlo anunciado hace ocho meses, hoy nos traen este proyecto de ley que se intenta presentar casi como un acto revolucionario, pero que en realidad es un camuflaje de este ajuste contra el pueblo. Es como si alguien que te sacó 100, de repente viene y te dice “Bueno, te voy a devolver 2,50 pesos”, y quiere que le firmes un papel que diga “Sí, me parece muy bien”, y además que hagas una fiesta. Realmente es algo inaceptable.

          Señor presidente: de lo recaudado de este impuesto, casi la mitad se va a destinar a la exploración de gas con el método de fracking o al beneficio de empresarios, mientras se elimina el IFE. Ahí se ven claramente las prioridades.

          Por otro lado, quiero señalar algo que acá se dijo por parte de la oposición de Cambiemos. Se dijo que este es un impuesto confiscatorio, una doble imposición; en fin, una serie de cosas realmente increíbles.

          Señor presidente: el que ha confiscado el salario del pueblo trabajador y las jubilaciones ha sido el gobierno de Cambiemos ‑precisamente aquellos a los que ellos representan: los ricos y los grandes grupos económicos, que son los que han confiscado permanentemente al pueblo‑, con la entrega que hicieron bajo su gobierno al Fondo Monetario Internacional y a los especuladores.

          Quiero recordar que el 13 de mayo de este año ‑hace varios meses‑ tanto la derecha de Cambiemos, que realmente no tiene cara, como el Frente de Todos rechazaron en este mismo recinto nuestro proyecto de impuesto a las grandes fortunas, que hubiese aliviado a los sectores populares, que son los que más han cargado con esta crisis, y será aún peor la carga que tendrán que soportar.

          El proyecto que nosotros presentamos en aquella oportunidad, al inicio de la pandemia, era muy preciso. Lo presentamos cuando todavía no se había acordado con los acreedores ni con el Fondo Monetario Internacional.

          Votar hoy esta ley como parte de un presupuesto de ajuste, cuando se paga millones a los especuladores y al FMI, tiene como finalidad, para el oficialismo, demostrar que los Rocca y los grandes grupos económicos también ponen algo; pero esto es una farsa. Tenemos que decir la verdad: es una farsa. Acá los que están poniendo son los trabajadores: en el segundo semestre se perdieron 3.700.000 puestos de trabajo. ¿A usted le parece, señor presidente?

          Entonces, no solo nos oponemos porque se trata de una norma que va a permitir recaudar muy poco y por los destinos que tiene, sino fundamentalmente por lo que acabo de decir: porque es un engaño, una farsa.

          Por eso nosotros nos vamos a abstener. No vamos a votar en contra, como hace la oposición de derecha de Cambiemos, que obviamente defiende los intereses de los ricos. Nosotros nos vamos a abstener para señalar claramente este engaño.

          Nuestro proyecto tenía un planteo muy claro. Era una medida de emergencia que no estaba desligada o escindida de otro conjunto de medidas, porque sabíamos que era una medida paliativa, que por supuesto hubiese permitido recaudar mucho más que lo que va a permitir recaudar esta ley. Era una medida paliativa que no estaba desligada de medidas de fondo, como el desconocimiento de la deuda, la nacionalización del sistema bancario, el monopolio estatal del comercio exterior y otra serie de medidas para que esta crisis no la pague el pueblo.

          Por eso, señor presidente, quiero pedir a todas aquellas personas que verdaderamente quieren terminar con este ajuste contra el pueblo trabajador que peleen para imponer a las centrales sindicales un verdadero plan de lucha. Hoy las centrales sindicales están en la reposera, luchando por Twitter; escuchamos alguna medida tibia de la CGT, cómplice de Macri, que dejó pasar todos los ajustes.

          Por eso, hay que imponerles un verdadero plan de lucha para unificar todas las peleas que está habiendo hoy. Hoy los trabajadores están dando muchas peleas ‑aunque esto lo oculten los medios de comunicación‑, y esas peleas tienen que ser unificadas para que esta crisis la paguen los que la han provocado y no las mayorías populares.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Del Plá, por Buenos Aires.

 

Sr. Del Plá.- Señor presidente: antes de comenzar a hablar del tema en tratamiento, quiero manifestar que nos acabamos de enterar por las redes y por los medios de que en este momento se está presentando nuevamente el proyecto del Poder Ejecutivo sobre aborto legal, seguro y gratuito. Por lo tanto, se terminaron las excusas y las dilaciones. Necesitamos el plan de trabajo para empezar a tratar el proyecto sobre aborto legal, seguro y gratuito en forma inmediata, porque nos lo reclaman las mujeres que mueren por los abortos clandestinos. Así que basta de dilaciones y que sea ley. ¡Aborto legal 2020!

          Dicho esto, me parece muy importante lo que desde el Frente de Izquierda estamos colocando en el debate. Hemos estado setenta y dos furiosas horas contestando ataques de todo tipo. Es notable, porque los que no son votantes del Frente de Izquierda ‑es más, incluso algunos simpatizantes del oficialismo‑ nos reclaman o plantean a nosotros por qué no somos parte de su maniobra. Esto es impresionante.

          Debo decirles que no es así; cuando uno va a hacer una maniobra, la tiene que resolver solo y no pedir a los demás que aplaudamos. Justamente el problema que estamos viviendo es que este proyecto de aporte solidario ha salido del cajón ‑donde estaba guardado desde hace bastante tiempo‑ en un momento en el que crece y crece el descontento popular por las medidas de ajuste que está tomando el gobierno. Esto es muy notorio.

          El descontento popular no se mide solamente por aquellos que se dan cuenta de que cada vez más la inflación creciente pulveriza el poder adquisitivo de los salarios y de las jubilaciones. El descontento popular no se mide solamente por aquellos sectores que, superando a las direcciones sindicales que pactan bajas de salarios, aparecen en escena y luchan. En este sentido, quiero mencionar a los sindicatos que pactan, por ejemplo, con la Unión Industrial Argentina; a los que dejan pasar los despidos; a los que hacen la vista gorda y son cómplices de la precarización laboral y el trabajo en negro, etcétera.

          Frente a esas situaciones, muchos trabajadores se dan el lugar y por eso aparecen en escena todas las luchas y movilizaciones de distintos gremios que estamos viendo: de aeronáuticos, telefónicos, docentes universitarios, docentes de la ciudad, docentes que armamos una jornada nacional de lucha, etcétera. Pero también se expresan porque los propios sectores del oficialismo tienen que salir a criticar las políticas del actual gobierno.  Entonces, cuando el río suena es porque ya no hay manera de disimular el ajuste.

          El presupuesto que hoy se ha vuelto a ratificar tiene un ajuste muy claro rubro por rubro, pero aparte va atrasado. ¿Por qué digo esto? Porque en las estimaciones de ese presupuesto se plantea que este año va a terminar con una inflación del 32 por ciento, pero eso no va a ser así, porque hasta los más conservadores dicen que no bajará del 38 por ciento.

          Sin embargo, en las paritarias de los estatales nacionales y de los docentes universitarios el gobierno ofreció un 7 por ciento de aumento. ¿Les suena? ¿Ven la diferencia entre el 7 por ciento y el 38 por ciento? Bueno, eso se llama depreciación del salario. Ese es el famoso ajuste fiscal con el que Guzmán dice que va a mejorar los índices para contentar al FMI.

          El otro ajuste es el que recaerá sobre los jubilados. Lo de las jubilaciones es un escándalo porque, con esta nueva fórmula que quieren imponer, siempre van a retroceder; no hay manera de que avancen porque los salarios no avanzan, y la recaudación, menos. Por lo tanto, siempre van a quedar para atrás. En consecuencia, cada vez más los jubilados van a cobrar la mínima, y esa mínima cada vez más va a estar a años luz de la canasta básica del jubilado. O sea, quieren convertir en realidad ese viejo reclamo del Banco Mundial, del FMI y de todos los sectores patronales de la burguesía internacional, que es que las jubilaciones son un subsidio a la vejez y no el derecho a un salario diferido, que es como se han conquistado las jubilaciones.

          Como esto está haciendo ruido, como este presupuesto de ajuste está haciendo ruido, como la liberación de las tarifas desde el 1° de enero está haciendo ruido y como el 3,8 por ciento de inflación de octubre está haciendo ruido ‑como todo esto, que no es nada más y nada menos que un paquete de medidas de ajuste está haciendo mucho ruido‑, hay que armar una maniobra distractiva y entonces sacan del cajón este proyecto de aporte solidario. Es más, el hecho de presentar hoy el proyecto sobre legalización del aborto también forma parte de esa maniobra distractiva; por supuesto, no nos podemos hacer los distraídos.

           Entonces, dicen: “Miren, les sacamos 72.000 millones de pesos a los jubilados en lo que va del año, pero también les sacamos a los mega ricos”. Eso es lo que no se les pagó a los jubilados con la suspensión de la movilidad jubilatoria, que por supuesto no fue a ningún otro sector que no sea a los bolsillos de los bancos, que siguen acumulando a lo loco con las Leliq, con los bonos y los acreedores.

          El argumento es bueno, y es el siguiente: “Miren que le sacamos a los jubilados pero también le sacamos a los mega ricos”. Pero para no ponerlos tan nerviosos, traen un proyecto que solo afecta a 9.398 personas. Entonces, cada vez que alguien les pregunta, dicen: “No, solo va a afectar a 9.398 personas; que venga la AFIP y nos diga el número exacto, para ver si son pocas personas”.

          Entonces, luego de que traen este aporte devaluado dicen: “¿Ven que por lo menos les sacamos un poquito?” Falso. ¿Por qué? Porque ya hemos denunciado que el 45 por ciento se destina a sostenimiento y  subsidio de los capitalistas. O sea que lo que les sacan por una ventanilla se lo devuelven por la otra.

          Además, es falso que en el resto de los rubros vayan a atender realmente los problemas de la pandemia. Les voy a leer solamente una comparación entre el proyecto del Frente de Izquierda y esta devaluada iniciativa que acá presenta el oficialismo.

          Vamos al punto sobre el destino de la salud. Nuestro proyecto no solo plantea recaudar 15.000 millones de dólares, sino que en el punto c), a continuación del inciso referido a la compra de insumos y equipamiento, pedimos claramente la contratación de mayor cantidad de personal de salud, profesionales médicos, enfermeros y kinesiólogos para las guardias, rotaciones, bonificaciones remunerativas y, por supuesto, el pase a planta permanente de todos aquellos que están precarizados.

          Por su parte, el proyecto oficial establece que van a destinar el 20 por ciento a la compra y/o elaboración de equipamiento médico. ¿Y los trabajadores de la salud? Bien, gracias. No están en el proyecto oficial.

          Quiero ser clara: estamos frente a una estafa con todas las letras, una maniobra distractiva para disimular que estamos ante un ajuste fenomenal. Van a tratar de implementar el ajuste como ya se está haciendo, lo cual no evita que lleven al país nuevamente a una crisis de proporciones extraordinarias. Pero tampoco evita que los trabajadores nos pongamos de pie y enfrentemos estos planes de ajuste.

          Por eso es necesario poner en marcha un paro nacional y un plan de lucha que llevaremos adelante los sectores del sindicalismo combativo, dado que las centrales sindicales están haciendo de comparsa del gobierno.

 

                                                                                                          - 22 -       

MANIFESTACIONES

 

Sr. Presidente (González).- Quiero poner en conocimiento del Cuerpo que he recibido un llamado telefónico del presidente de esta Cámara, el diputado Sergio Massa.

          Me acaba de comunicar que, tal como lo había expresado hoy en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria, volvió a dar negativo el tercer test que le hicieron al integrante de la misión del Fondo Monetario Internacional que había tenido contacto con él.

          Por su parte, el segundo test que le hicieron al presidente Massa también dio negativo. De manera que, hecha la consulta a la autoridad sanitaria nacional correspondiente, esta ha determinado que el aislamiento no tiene sentido, porque aparentemente se habría tratado de un falso positivo. Por lo tanto, en breves momentos el diputado Sergio Massa estará regresando a esta casa.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Manzi, por Catamarca.

 

Sr. Manzi.- Señor presidente: cada vez que vengo a una sesión aquí, sin haber estado en contacto con ningún caso confirmado de COVID-19, y habiéndome hecho una prueba de PCR al venir acá y otra antes de regresar a Catamarca, me obligan hacer catorce días de cuarentena en mi casa.

          Me parece que ya es hora de que las cosas no sean tan asimétricas; creo que la autoridad sanitaria nacional debe poner orden en este desorden. No puede ser que porque el tercer test da negativo, a los pocos días ya se levante la cuarentena o se dé por finalizada la situación de riesgo.

          Me parece que acá la cuarentena y la pandemia han dado lugar a mucha discusión y a distintas interpretaciones científicas, pero lo menos que podemos pedir es que haya consistencia y coherencia en el trato hacia los ciudadanos argentinos y hacia lo que se considera útil desde el punto de vista sanitario, y no que quede librado al antojo de cada gobernador o de cada intendente municipal. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).-  Cumplo en hacerle saber, señor diputado, que exactamente lo que usted acaba de plantear fue expresado en la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria por los presidentes de los bloques del Pro, de la Unión Cívica Radical y de la Coalición Cívica en el mismo sentido que usted lo ha manifestado y con los mismos motivos de su posición.

          En dicha reunión se resolvió generar una comunicación desde la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación a las distintas jurisdicciones para que se unifiquen criterios. De modo que dejo aclarado que lo que usted expresó también fue planteado hoy por los titulares de los tres partidos integrantes de Juntos por el Cambio.

          Tiene la palabra la señora diputada Frade, por Buenos Aires.

 

Sra. Frade.- Señor presidente: esperemos que si Sergio Massa, el presidente de la Cámara, se hace presente en esta sesión, no haya ningún caso de COVID-19, porque de lo contrario lo vamos a hacer responsable a él.

          Él es el primero en no querer las sesiones presenciales, tal como lo dijo muchas veces en los canales de televisión: que las sesiones virtuales vinieron para quedarse.

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

Sra. Frade.- Entonces, más allá de los alaridos que están pegando, ojalá que por bien de todos no haya ningún caso, porque se lo vamos a atribuir a él.

 

Sr. Presidente (González).- Sin ánimo de polemizar, ni mucho menos, quiero expresar que creo en la responsabilidad del señor presidente de esta Cámara en el sentido de no tener ninguna ningún inconveniente y haber hecho todas las consultas a las autoridades sanitarias para hacerse presente en el recinto. De cualquier manera, es una opinión personal.

          Tiene la palabra la señora diputada Álvarez Rodríguez, por Buenos Aires.

 

Sra. Álvarez Rodríguez.- Señor presidente: en el mismo sentido, sin ánimo de polemizar, quiero decir que el señor presidente de la Cámara, que está viniendo, está cumpliendo con todos los protocolos sanitarios, y por eso estuvo aislado.

          Quiero aclarar que de lo que se habla es de un falso positivo, y se hace presente luego de tres hisopados negativos. Lo digo también en el marco de que algunos diputados preopinantes están haciendo este señalamiento cuando también alguno de ellos propició que se tomara dióxido de cloro. Señalo con mucha prudencia que sería muy importante que todos nos cuidáramos y mantuviéramos hacia delante la conducta que indica la cuestión sanitaria.

                                                                                                                - 23 -          

APORTE SOLIDARIO Y EXTRAORDINARIO PARA AYUDAR A MORIGERAR LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA
(C
ontinuación)

 

Sr. Presidente (González).- Prosigue la consideración del asunto en tratamiento.

          Tiene la palabra la señora diputada Polledo, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Polledo. Señor presidente: queremos sesiones presenciales.

          En primer lugar, lo que está fuera de toda duda es que no se trata de un aporte solidario. La solidaridad es algo muy diferente, que parecen desconocer quienes impulsan este proyecto porque, para empezar, no es obligatoria.

          Por otro lado, estamos por votar un proyecto de ley de dudosa legalidad, ya que se propone gravar dos veces el mismo hecho imponible.

          Este supuesto aporte es lisa y llanamente un impuesto al patrimonio que vendría a aplicarse sobre los bienes que ya están afectados por el impuesto a los bienes personales. Una persona que ya pagó bienes personales por el 2,5 por ciento, ahora estaría sumando ‑según la escala que le toque‑ hasta un 7,5 por ciento. No existe un registro tan alto en la historia: estamos hablando de una confiscación del 7,5 por ciento de sus propiedades.

          Pero existe un relato vinculado a este proyecto, al que me quiero referir ahora. A esta iniciativa se la ha llamado “impuesto a los ricos” y se le ha adjudicado el propósito de ayudar a los pobres por los efectos económicos de la pandemia.

          Una de las motivaciones para quienes impulsan este proyecto es presentar como defensores de los ricos a aquellos que se opongan, o sea a nosotros, a la oposición, que vendríamos a ser los malos, mientras que los integrantes del oficialismo vendrían a ser los buenos que quieren ayudar a los pobres.

          Pero la verdad está muy lejos de ese relato, totalmente infantil, especialmente si tenemos presente que son los mismos que se financian reduciendo los ingresos a los jubilados y congelando los sueldos al sector público.

          Para quienes entendemos que la manera de crecer es atrayendo inversiones que den trabajo a los argentinos, la aprobación de este proyecto será calamitosa, porque quienes más sufrirán las consecuencias ‑no le quepa la menor duda‑ serán, como siempre, los sectores más humildes.

          El mensaje de este proyecto es una invitación a que se sigan yendo las empresas y a que en el futuro a nadie se le ocurra venir a radicarse en un país donde sus bienes no tendrán protección y donde los problemas se solucionan confiscando el patrimonio de los que invierten. Así defienden a los pobres los justicieros del paraíso populista, garantizándoles pobreza por un largo tiempo. En realidad el problema es casi semántico porque lo que defienden es la pobreza y no a los pobres.

          Es en el ecosistema de la pobreza donde se sienten más eficaces, aprovechándose de las necesidades de los que menos tienen y más precisan. El clientelismo no ayuda a los pobres y aprovecha sus necesidades. Hace negocios con las soluciones habitacionales y los bolsones de comida, traficando miseria y oponiéndose al progreso.

          Decía que esa era una de las motivaciones, porque hay otra que es estratégica y tiene que ver con una concepción conspirativa de la lucha por el poder. Esto no es algo que estoy inventando, sino que lo han dicho muchas veces. Recuerdo cuando se hablaba del “ministerio de la venganza”. Un sector del oficialismo considera que su salida del poder en 2015 obedeció a que perdieron una guerra contra los medios concentrados y otros sectores productivos de la economía. Creen que eso les pasó porque fueron demasiado blandos y esta vez se juramentaron ser implacables.

          De modo que este no es un proyecto aislado, sino que obedece a una lógica persecutoria. Dentro de ella se enmarca la destrucción de la ley de la economía del conocimiento, la persecución de los “unicornios”, la virtual expulsión de Galperin y otros empresarios exitosos que abandonan el país, la constante destrucción de silobolsas, el Proyecto Artigas y la ocupación de campos liderada por Grabois –que es acompañada por funcionarios‑, la inacción frente a las ocupaciones de tierras por parte de tribus inmobiliarias de supuestos mapuches y, por supuesto, este proyecto de ley de confiscación del patrimonio.

          Todas estas acciones o iniciativas han sido impulsadas por ese sector con un objetivo muy preciso: dañar en todo lo posible a los sectores productivos del país. Sabemos que hay muchos dirigentes y funcionarios del oficialismo que no responden a esa lógica y no creen en esa guerra. Pero es hora de que se animen a enfrentar estos desvaríos.

          Nosotros, como oposición, hemos colaborado apoyando las iniciativas orientadas al beneficio del conjunto. Pero no creemos en esa lógica de legislar en perjuicio de un sector con el que supuestamente se disputa el poder. Entendemos que las soluciones pasan por otro lado.

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

Sr. Presidente (González).- La Presidencia ruega a los señores diputados que hagan silencio.

          Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Polledo.- Como decía, entendemos que las soluciones pasan por otro lado, es decir, por discusiones serias y entre todos acerca del modelo de país que queremos construir. Busquemos soluciones que no dañen la credibilidad del país ni su capacidad productiva.

          Por las razones expuestas, voy a votar en contra del proyecto de ley en tratamiento. (Aplausos.)

 

                                                                                                                - 24 -          

Cuestión de privilegio

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Buryaile, por Formosa.

 

Sr. Buryaile.- Señor presidente: quiero plantear una cuestión de privilegio. Me gustaría saber si es posible.

 

Sr. Presidente (González).- Las cuestiones de privilegio pueden ser planteadas en cualquier momento de una sesión en la medida en que tengan que ver con el tema en tratamiento, señor diputado.

 

Sr. Buryaile.- Señor presidente: la cuestión de privilegio que deseo plantear se relaciona con la presente sesión.

          Después haré uso de la palabra para referirme al proyecto en consideración.

 

Sr. Presidente (González).- Para una cuestión de privilegio tiene la palabra el señor diputado Buryaile, por Formosa.

 

Sr. Buryaile.- Señor presidente: quiero plantear una cuestión de privilegio contra el señor ministro de Salud de la Nación por el trato absolutamente desigual que reciben mis comprovincianos en relación con la visión que tiene respecto de la situación que usted acaba de plantear. 

          Estoy seguro de que el señor presidente de esta Honorable Cámara no tendrá ningún problema de salud. Lo deseo fervientemente y me alegro mucho de que así sea. Asimismo creo que está muy bien que, tomando todos los recaudos del caso, venga a este cuerpo a presidir esta sesión.

          Pero quiero que con la misma celeridad con que se toma esta medida para un argentino que tiene una responsabilidad política y funcional se haga lo propio con los más de 7.500 formoseños que están varados, que tienen que hacerse una PCR antes de entrar a la provincia y les debe dar negativa, que posteriormente tienen que pagar 14.000 pesos para ingresar a mi provincia, que deben tener otra PCR negativa y que deben permanecer encerrados durante catorce días.

          Entonces, ¿saben lo que quiero? Que el señor ministro de Salud venga a esta Honorable Cámara a explicarnos cuál es el modelo sanitario de la Argentina y por  qué  nuestro  país  tiene  que  vivir  con  esta situación –es decir, con formoseños varados fuera de su provincia- y hay un tratamiento discriminatorio para unos y otros.

          Planteo esto porque me hierve la sangre ante la violación de los derechos humanos que estamos teniendo frente a esta situación.

          Reitero que me alegra y me parece muy bien que el señor presidente de esta Honorable cámara venga a presidir la sesión tomando todos los recaudos para ello.

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio planteada pasará a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                                - 25 -          

aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia
(
Continuación)

 

Sr. Presidente (González).- Prosigue la consideración del asunto.

          Tiene la palabra el señor diputado Buryaile, por Formosa.

 

Sr. Buryaile.- Señor presidente: cuesta un poco concentrarse después de lo que acabo de decir. No obstante, quiero referirme al proyecto de ley en tratamiento, por el que se establece un impuesto disfrazado de aporte solidario.

          En materia tributaria debemos distinguir entre impuestos, tasas y contribuciones. En esa temática no existen los aportes, a punto tal que en la iniciativa en consideración tuvieron que utilizar la palabra “obligatorio”, ya que de lo contrario se podía suponer que sería algo voluntario.

          ¿En qué contexto del país se desenvuelve este proyecto de ley del oficialismo? En una Argentina que necesita recuperar sustentabilidad económica y credibilidad internacional, con una tasa de desempleo ajustada por participación laboral del 29 por ciento y un índice de pobreza del 41 por ciento -seguramente en el próximo semestre ascenderá al 47 por ciento- y atravesando una de las peores crisis económicas, con  una caída del 12 por ciento del producto bruto interno.

          No podemos negar la situación de la pandemia, pero tampoco su administración, que es nada más y nada menos que la consecuencia de la cuarentena que estamos enfrentando. 

          Vamos a sufrir una caída enorme del producto bruto interno y un déficit fiscal del 8,5 por ciento aproximadamente, proyectándose un 4,5 por ciento para el año que viene.

          Este es el contexto nacional en que nos encontramos.

          Entonces, el oficialismo presenta un proyecto de ley por el que se establece un impuesto para tratar de resolver esta cuestión diciendo que se trata de un tributo que se aplicará por única vez. Al respecto quiero decir que todos los que estamos en esta Honorable Cámara sabemos que no hay impuestos que se apliquen por única vez. Voy a tratar de creer al oficialismo de la misma forma en que les creyeron los jubilados, aunque espero tener mejor suerte que ellos.

          Si este proyecto se aprueba –ojalá que eso no ocurra-, espero que el impuesto que él establece se aplique por única vez, ya que de lo contrario el daño que se producirá a la economía argentina será muy grande.

          El tributo cuya creación se propone mediante el proyecto de ley en consideración grava bienes que el impuesto sobre los bienes personales –es decir, su hermano gemelo- no alcanzaba. Así, por ejemplo, grava los depósitos en dólares que se hacen para dar base al Banco Central, es decir, para dotarlo de los recursos más escasos y que más necesita nuestro país, determinados por la divisa estadounidense.

          Al mismo tiempo grava los bonos soberanos. Me refiero a los argentinos que compraban títulos de deuda de nuestro país invirtiendo en él.

          También grava las viviendas, las sementeras, las cosechas y los bienes de capital, confundiendo fundamentalmente a estos últimos con los bienes suntuarios.

          Como legisladores podemos regular los derechos consagrados por la Constitución Nacional -me refiero a los derechos a la vida, a la propiedad y al trabajo, entre otros-, pero nunca derogarlos.

          Lo que hoy está haciendo el oficialismo con este proyecto de ley es afectar severamente la credibilidad del país. Cuando hablo de credibilidad me refiero al cambio de las reglas de juego. No importa la emergencia en que la Argentina se encuentre: no pueden ni deben afectarse derechos consagrados por la Constitución Nacional. Nosotros, como diputados de la Nación, debemos hacer cumplir eso.

          El tratamiento de este proyecto de ley tiene su origen básicamente en la esencia del oficialismo. Se trata de una iniciativa de naturaleza populista-tributaria, pero con un concepto y espíritu de concentración económica en el poder federal pocas veces visto. En otras palabras, concentra los recursos en el estado macrocefálico del gobierno nacional y somete a las provincias.

          Los señores diputados de nuestro bloque que me precedieron en el uso de la palabra han planteado perfectamente la situación política en que estamos hoy. Pero quiero decir que la mayoría de los recursos que se derivan de trece impuestos –me refiero a este cuya creación se propicia y a todos aquellos que han aumentado- se destinan al gobierno federal y no a las provincias.

          Precisamente las provincias debieron suspender los reclamos que habían planteado ante la Corte Suprema de Justicia en contra del gobierno nacional. Me refiero a los reclamos relacionados con el Fondo Federal Solidario y la rebaja del impuesto al valor agregado, entre otros. De esta forma, hoy nuevamente los recursos se concentran en el gobierno central.

          Quizás lo que debería hacer la Argentina es definir qué rumbo quiere. Es muy difícil encontrarlo con un gobierno bifronte, porque hoy el poder político no está concentrado en la Casa Rosada, sino en nuestros vecinos del Honorable Senado.

          Esto es producto de un gobierno bifronte que no termina de definir si es parte de un capitalismo globalizado con responsabilidad social o si es parte de un socialismo del Siglo XXI, como es el modelo de Maduro. Estas son las definiciones y existe una enorme confusión. ¿Sabe cuál es esa enorme confusión, señor presidente? El concepto de empresa y el concepto de empresario. La empresa es la que genera el trabajo, es la conjunción de capital y trabajo, donde convergen los trabajadores y el capital…

 

Sr. Presidente (González).-  Por favor, vaya redondeando su exposición, señor diputado Buryaile.

 

Sr. Buryaile.- Ya finalizo, señor presidente.

          Simplemente quiero decir, quizás por la poca experiencia de los autores, por desconocimiento o por desconcepto, este proyecto asimila un piso en Puerto Madero con un campo, una Ferrari con un tractor, un yate con una cosechadora y grava bienes de capital. Por lo tanto, estamos hiriendo mortalmente al sector privado en medio de una feroz pandemia.

          Simplemente, para cerrar mi exposición, voy a citar a alguien que era bastante más inteligente que todos nosotros, al menos que yo. No podemos esperar resultados distintos si hacemos siempre lo mismo. Y siempre lo mismo, en este caso, es tratar de exprimir al sector privado.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Camaño, por Buenos Aires.

 

Sra. Camaño.- Estaba silenciada, señor presidente.

 

Sr. Presidente (González).- No la quieren dejar hablar, diputada. (Risas.)

 

Sra. Camaño .- Porque soy la oveja negra, a la que hacía referencia el “Topo” Rodríguez.

          Creo que el punto de partida donde humildemente nos debemos parar en esta hora tan trágica de la humanidad y en este momento de la Argentina quizás no sea el de nuestras convicciones; en última instancia, nuestras convicciones son individuales. Considero que el punto donde nos debemos parar es en el pacto constitucional, porque los valores comunes que tenemos fueron los que aceptamos hace doscientos años. Esos son los valores que nos rigen; ese es nuestro contrato social.

          Este denominado aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia presenta algunos inconvenientes, tanto jurídicos como técnicos, que permiten sembrar dudas sobre su legalidad en el sentido de su constitucionalidad. Independientemente del nombre fraternal que se le ha colocado, su propia naturaleza y el articulado dan cuenta de que se trata de un impuesto y como tal, señor presidente, cabe reputarlo como establecido en los términos del inciso 2°) del artículo 75 de la Constitución Nacional, esto es: directo, por tiempo determinado, proporcionalmente igual en todo el territorio de la Nación y fundado en exigencias del bien general del Estado.

          A la vez, es un tipo de impuesto coparticipable. La asignación específica que dispone el artículo 8° haría que se debiera exigir la mayoría calificada que prevé el inciso 3°) del artículo 75 de la Constitución, o sea la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara.

           En primer lugar, es irrelevante que el pretendido nuevo tributo reciba el nombre de aporte o que tenga un nombre distinto al de impuesto a los bienes personales, con el que tiene puntos en común que aun cuando no los identifique plenamente los puede asimilar a la hora de discernir sobre su validez en términos de no confiscatoriedad. Existe una sustancial correspondencia entre el impuesto a los bienes personales y el tributo que se pretende crear con este proyecto: son los mismos sujetos pasivos, el mismo hecho imponible y sustancialmente es la misma base imponible.

          Respecto a esto, señor presidente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación tiene señalado: “Que la denominación dada al gravamen no es suficiente para definir el carácter de éste, pues a tal efecto y para establecer su conformidad con la Constitución Nacional, debe estarse a la realidad de las cosas y a la manera cómo incide el impuesto, por cuanto de otro modo podría fácilmente burlarse los propósitos de aquella.” Esto lo tiene dicho la Corte en el fallo 115 del año 1992, de la misma manera que el procurador General de la Nación lo sostuvo en el caso Insúa Juan, en el dictamen que la Corte hizo suyo allá por el año 1987.

          De modo que, más allá del nombre escogido, su naturaleza jurídica se corresponde con la de un tributo perteneciente a la categoría de impuesto, se verifica en la especie de una detracción dineraria, que consiste en exigir a los sujetos que se encuentran comprendidos en las circunstancias que la iniciativa señala, y conforme al principio de primacía de la realidad que aplica la especie y ha sido establecido en líneas jurisprudenciales firmes, más allá de la denominación escogida, lo que define su tipificación como impuesto es su naturaleza misma.

          El nombre elegido podrá, en todo caso, morigerar el impacto o la repercusión negativa, pero no oculta ni disimula la realidad impositiva intrínseca de este pretendido aporte.

          El principio de legalidad en materia tributaria tiene consagración específica en los artículos 4°, 17 y 75, inciso 2°), de la Constitución, como modo de aplicación específica del que con sentido amplio resulta el artículo 19 de la Constitución, enfatizado por la prohibición del artículo 99, inciso 3°), en materia de DNU y es extensible por la opinión mayoritaria de los autores a la delegación, que está contenida en el artículo 76 de la Constitución.

          De modo que resulta absolutamente cuestionable el artículo 9° del proyecto, que deposita la potestad de valuar los bienes en la AFIP. Esto es la definición de aspectos que hacen al contenido propio del hecho imponible y que como tal debían ser de definición legal estricta, para no vulnerar la garantía de legalidad en materia tributaria, en un tema de la trascendencia, determinación y cuantía del impuesto.

          Varios principios parecen venir a tallar en la consideración del proyecto de los cuales, en lo particular, el acento debería estar puesto en lo de la no confiscatoriedad, sin soslayar los restantes. Por caso, el principio de capacidad contributiva que no resulta expreso en la Constitución, sino que resulta de una creación doctrinal que ha justificado criterios progresivos en función de los de igualdad y razonabilidad, que sí son acogidos por nuestra ley suprema.

          En cambio, el principio de no confiscatoriedad es el que por su naturaleza se encuentra más ligado al derecho de propiedad, y donde creo que la iniciativa podría encontrar su mayor obstáculo o inconveniente. Por supuesto que esto va a depender de cuestiones de hechos, de pruebas, sumado al planteamiento de algunas acciones de validez, de declaración de certeza, fundados en el artículo 322 del Código, más que en el amparo que establece el artículo 43 de la Constitución, y van a dilucidar el tema.

          La jurisprudencia de la Corte ha ido variando, pero en general pueden resumirse los siguientes criterios en lo que concierne a establecer cuándo un impuesto es confiscatorio. Primero, la presión debe recaer, en lo posible, sobre la renta y no sobre el capital. Segundo, el límite debe ser ubicado en un porcentaje que no tiene que superar el 33 por ciento; hoy es mucho más amplio. Tercero, la doble imposición es admitida en la medida que no supere los límites de la confiscatoriedad respecto de un mismo hecho imponible. Seguramente los cuestionamientos van a derivar de esto último.

          En suma, señor presidente, podrían estar en juego principios básicos del derecho tributario: la legalidad, la no confiscatoriedad, la equidad, la capacidad contributiva y otros que son de base constitucional, como la legalidad, la igualdad, la equidad y la razonabilidad.

           Por otra parte, advierto que…

 

Sr. Presidente (González).-  Por favor, señora diputada Camaño, le solicito que redondee su exposición.

 

Sra. Camaño .- Sí, señor presidente.

          Desde un sentido práctico, están tratando de generar un stock y la verdad es que un stock no es un flujo; esto es pan para hoy y hambre para mañana. Están desalentando las inversiones privadas, señor presidente, de esto no le quepa la menor duda.

          En pandemia estamos viendo cómo el mundo está tratando de llamar inversiones para resolver el problema gravísimo de la peste en las economías. Este proyecto genera inseguridad jurídica y falta de previsibilidad. Este cambio de comportamiento continuo de destruir las reglas hace que se pierda cada día más confianza en el país. Es inevitable esperar un impacto negativo en lo fiscal, también en lo económico y en lo social.

          El trabajo necesita de emprendedores. La existencia de estos emprendedores depende de saber crear las condiciones adecuadas para que encuentren en el país un ámbito que les permita crecer. El mundo pospandemia incentiva y colabora con ingentes sumas dinerarias que se vuelcan al sector productivo.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: vaya redondeando, por favor.

 

Sra. Camaño.- Finalmente, estas iniciativas que tienden a poner de rodillas a algún sector, no ponen de pie al país.

          Por lo expuesto, mi voto será por la negativa.

 

Sr. Presidente (González).-  Tiene la palabra la señora Frade, por Buenos Aires.

 

Sra. Frade.- Señor presidente: estoy azorada por el glamur utilizado por el oficialismo para nombrar las cosas. Realmente el oficialismo tiene la virtud particular de no nombrar las cosas por su nombre. Este es un impuesto, pero no porque se le ocurra a Juntos por el Cambio, sino porque cualquier tributarista sabe que es coactivo y que está sujeto al procedimiento fiscal y a la ley penal tributaria. De modo que no está en discusión que se trata de un impuesto.

          Los impuestos no son neutrales y se originan a partir de políticas económicas. Pero el presidente de la Nación dijo que no tiene políticas económicas. Entonces, este es un manotazo…

 

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

 

Sr. Presidente (González).- Pido a los señores diputados que hagan silencio. Se lo digo especialmente al diputado Selva. 

          Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por Buenos Aires.

 

Sra. Frade.- Pareciera que soy graciosa hablando. Bueno, mejor así, señor presidente.

          El oficialismo no vino acá a confrontar con el capitalismo. Me encanta la facilidad con la que vienen a corrernos a partir de un supuesto socialismo que distribuye la riqueza. Reitero que de ninguna manera vinieron a confrontar con el capitalismo porque claramente se trata de una medida fiscal, de un manotazo. Ese mismo manotazo, que es un hecho vergonzante, dan a los jubilados, a los asalariados y a la clase media.

          Alguien ya dijo que esto es una maniobra de distracción; es el cotillón oficialista al que nos tienen acostumbrados. ¿Con qué objeto? No hablar del tema central, es decir, de una reforma tributaria.

          Señor presidente: el 70 por ciento de los impuestos de este país son indirectos. Esto quiere decir que los paga todo el pueblo argentino. Recordemos que incluso han restablecido el IVA a los productos de la canasta básica que el gobierno anterior había eliminado.

          Tenemos uno de los sistemas tributarios más regresivos. Entonces, la comparación que hacen con el mundo en lo atinente a lo que tan amorosamente llaman “aporte solidario”, es una trampa mortal, es una mentira más de las tantas que el oficialismo, permanentemente, nos pone en una bandeja.

          Como vimos, este accionar ya produjo consecuencias. Entre ellas, este año se presentaron 1.860 declaraciones de bienes personales menos en la AFIP que durante el período anterior. ¿Saben que significa esto? Que el anuncio de esta ley ya empezó a traer consecuencias. La gente ya está midiendo, y no me digan que este impuesto no lo va a pagar el pueblo porque nadie en este país cree que este gravamen no se va a trasladar a precios. Están gravando la actividad productiva. Pregunto: ¿de dónde piensan que saldrá el dinero y a qué se destinará?

          Creo que tendrían que recaudar en los lugares adecuados. Son muchos los lugares en los que este neoprogresismo podría recaudar, como por ejemplo en los patrimonios de los sindicalistas. Hoy citaron a John Cooke. Pero no hay más John Cooke ni más sindicalistas como Agustín Tosco; ahora tenemos a los Moyano, al “Pata” Medina, y a todos los que por supuesto apoyan a este gobierno. Ahí hay mucha plata.

          También hay mucho dinero en gobiernos que se han eximido mediante el dictado de decretos provinciales del cumplimiento de las leyes nacionales, como es el caso de La Pampa, donde por decreto quedó eximido del pago del impuesto a las ganancias desde el gobernador hacia abajo. Aunque nadie dice nada, ahí hay mucha plata.

          También está el caso de la desgravación del combustible abajo del paralelo 42, una ficción, que nadie controla. ¡Miren si hay fondos! Ni hablar de los 500.000 millones de pesos solamente embargados por la Unidad de Información Financiera en juicios por corrupción. Este dato está contenido en el informe 2016-2020. Mucho de esos 500.000 millones de pesos es plata de acá adentro. Ahí hay mucho para rescatar e invertir en las vacunas que quieren comprar, así como también para dar solución al problema de las viviendas. Pero el neoprogresismo no toca ese dinero.

          Por otro lado, más temprano un diputado habló de tener un poquito de sentido común. Voy a pedirle al diputado Heller que tengamos un poquito de Constitución Nacional, porque nosotros no juramos por el sentido común, sino por la Constitución Nacional y este proyecto de ley tiene un articulado con muchísimas disposiciones que son inconstitucionales.

          Los diputados de mi bloque ya señalaron varias, pero yo me voy a referir a una que nadie mencionó: intentaron corregir las retroactividades alevosas y groseras que había en el proyecto original, pero en el artículo 9° se indica que todas las variaciones en los patrimonios operadas 180 días antes de la sanción de la ley, serán consideradas ardid. Cualquier abogado sabe que no hay obligación sin causa y que la causa es la ley. La ley nace…

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: le pido que redondee su exposición.

 

Sra. Frade.- Señor presidente: quienes hablaron antes se pasaron del tiempo.

 

Sr. Presidente (González).- La única que se excedió un par de minutos fue la diputada Camaño. Pero, no importa. Siga, señora diputada. El problema es que si uno procede mal, después todos hacen lo mismo.

 

Sra. Frade.- Lo que quiero decir es que como no hay obligación sin ley y esta iniciativa será ley cuando esté promulgada, planteamos un delito que ni siquiera sería de evasión sino de elusión.

          Me parece que habiendo tanta gente capacitada en esta Cámara, el tema de la Constitución es una deuda que tenemos con el pueblo argentino. Desde diciembre, cuando asumí mi cargo en esta Cámara, sistemáticamente estamos votando inconstitucionalidades. ¿Vamos a llenar la Corte de reclamos? No voy a hablar de la afectación a los patrimonios cuando se los computa sin considerar las deudas. Me refiero sobre todo a la producción de este país y a lo señalado por los diputados preopinantes acerca de lo que nos va a pasar. Por eso quiero decirle al diputado Heller que no se trata de tener un poquito de sentido común, sino de considerar la Constitución al votar un proyecto de ley. No estamos en el bar de la esquina, sino en la Cámara.

          Para finalizar, pido que vayamos por los 500.000 millones de pesos embargados por causas de corrupción de una década perdida. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Angelini, por Santa Fe.

 

Sr. Angelini.- Señor presidente: por favor, queremos sesiones presenciales. ¡Basta de la virtualidad!

          No voy a acompañar este proyecto de ley que crea un nuevo impuesto en la Argentina. La historia de nuestro país es contundente. Ningún impuesto en la Argentina fue transitorio. Aunque todos nacieron para aplicarse temporal o excepcionalmente a un pequeño grupo o a quienes más tenían, se quedaron para siempre y lamentablemente afectan a una gran cantidad de argentinos.

          Tenemos claros ejemplos en el impuesto a los bienes personales y el impuesto a las ganancias. Hoy una familia tipo, que alquila y posee dos autitos, paga bienes personales.

          En la Argentina alguien está por debajo de la línea de la pobreza si tiene ingresos menores a 45.000 pesos. Ahora, una familia tipo con ingresos mayores a 70.000 pesos, tiene que pagar impuesto a las ganancias. Más de 2.200.000 argentinos pagan impuesto a las ganancias.

          Por otro lado, es una muy mala señal, un mensaje negativo a quienes tienen que ser el motor de reactivación de la economía argentina. Si las empresas que están en nuestro país se quieren ir o deciden no expandirse, o si las empresas que están pensando invertir en Latinoamérica deciden no instalarse en la Argentina por la gran carga tributaria y la falta de previsibilidad que existe en nuestro país, ¿de qué manera vamos a recuperar los más de 4 millones de puestos de trabajo que se han perdido luego de este apagón económico que decidió el presidente de la Nación de forma irracional?

          Es momento de buscar soluciones reales, de buscar consensos y un plan a largo plazo, dar mensajes contundentes a los argentinos y al mundo económico, administrar eficientemente, reducir los gastos innecesarios, bajar impuestos, dar competitividad a quienes producen para que estos puedan exportar y, de esta manera, nuestros productos se vendan en el resto del mundo e ingresen dólares, que son tan necesarios en este momento. Solo así vamos a poder recuperar esos 4 millones de puestos de trabajo que se han perdido en estos ocho meses de apagón económico; solo así podremos reducir la pobreza en la Argentina.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el diputado Romero, por Córdoba.

 

Sr. Romero (V.H.).- Señor presidente: la verdad es que todos compartimos el análisis sobre la situación fiscal que hoy tenemos en la Argentina. Claramente, venimos de muchos años con una recesión importante, actualmente profundizada por la pandemia. Hay una caída del producto bruto y de la actividad económica. Tenemos un Estado que proyecta un déficit del 10,5 por ciento. También se registra una caída importante en el consumo privado y en la inversión privada, con Estado que gasta más de lo que tiene, pero que también tiene que hacer frente a la situación de emergencia de muchos actores que están protegidos en esta situación de pandemia y de recesión económica.

          Sin dudas, esta situación ha generado más informalidad, más desocupación, más pobreza, de la que nosotros, como dirigentes políticos, urgentemente tenemos que ver cómo salimos y trabajamos de manera consensuada para superarla.  

          En este contexto, es evidente que el Estado necesita recursos. Tengamos en cuenta que hablamos de un Estado que ‑como dije antes‑ incrementó el déficit producto de una disminución en la recaudación, pero también aumentó el gasto.

          En ese sentido, debo decir que no es una buena decisión incrementar los impuestos. Hoy tendríamos que estar debatiendo una reforma tributaria que apunte ‑básicamente‑ a disminuir los impuestos distorsivos y regresivos que afectan a los que menos tienen y potenciar los impuestos que están relacionados de manera progresiva con los ingresos y el patrimonio.

 

-   - Ocupa la Presidencia la señora presidenta de la Comisión de Legislación General, doña Cecilia Moreau.

Sr. Romero (V.H.).- Hay que fortalecer el sistema tributario, dándole seguridad jurídica, reglas claras y permanentes para potenciar la inversión y generar certeza y confianza, que es lo que necesita la Argentina para salir adelante.

          Con este llamado “aporte extraordinario”, que claramente es un tributo y un impuesto, no generamos fortaleza tributaria. Hay muchas inconsistencias desde el punto de vista legal y constitucional, que ya explicaron muchos diputados preopinantes, incluso quienes hablaron en nombre de nuestro bloque.

          Quiero referirme a dos temas puntuales que no se han mencionado aquí. Uno de ellos es el principio de igualdad. Más allá de la desigualdad que hay en el tratamiento de los bienes que se encuentran en el exterior, hay una desigualdad por la falta de uniformidad en las valuaciones fiscales que tienen los estados provinciales. Este punto genera una desigualdad, porque inmuebles de igual valor real van a tributar de manera distinta, dado que en muchas provincias las valuaciones fiscales están atrasadas.

          El problema es que hay provincias no han cumplido con el censo fiscal. Ahora, si se las obligara a hacerlo, con un criterio uniforme de la valuación de todos los inmuebles del país, estaríamos potenciando recursos del Estado con una ley vigente. Simplemente hay que cumplirla para conseguir estos recursos que hoy se buscan de manera extraordinaria gravando a un sector.

          El otro asunto importante al que me quiero referir es el de la confiscación, al que tampoco se hizo mención. Aquí hay una doble imposición, ya que se trata de un impuesto análogo al de bienes personales, pero hay un hecho que no queda en claro: el costo fiscal de este impuesto es muy superior al 2 o 3,5 por ciento ‑en el caso de los bienes ubicados en la Argentina‑ o del 3 al 5,25 por ciento –en el caso de los bienes ubicados en el exterior. ¿Saben por qué? Porque para que este impuesto sea neutro y no afecte el patrimonio hay que sumarle otros impuestos nacionales. Digo esto porque el proyecto no contempla la posibilidad de que el tributo se pueda deducir del impuesto a las ganancias.

           Por lo tanto, cuando un contribuyente paga 4 millones de pesos, para no afectar su patrimonio esos 4 millones tienen que generar ganancias líquidas que contribuyan a cubrir los gastos del impuesto a las ganancias y de ingresos brutos, que afectan la renta de manera directa.

          Entonces, cuando alguien dice que estamos tratando un impuesto que va a costar un 2 por ciento, tenemos que aclarar que en realidad va a costar el 3,3 por ciento. Además, cuando los sumamos a todos, incluido bienes personales ‑que es un impuesto análogo‑, se va al 7,91 por ciento en el caso de bienes radicados en el país, y al 10,83 por ciento cuando se trata de bienes radicados en el extranjero.

          Reitero que hay que generar ganancia del 10,83 por ciento del total del activo para que, deducidos el impuesto a las ganancias y a los bienes personales, dé una ganancia que permita cubrir el tributo. Por lo tanto, aquí claramente se va a plantear el tema de la confiscatoriedad.

          Para concluir mi exposición debo señalar que si el oficialismo tiene los votos suficientes para aprobar el proyecto, me permito hacer una propuesta: que se incluya un artículo que permita descontar del impuesto a las ganancias para no potenciar este alto costo.

          Por otro lado, reitero que necesitamos una Argentina que trabaje de manera eficiente en el gasto. Digo esto porque la eficiencia en el manejo del gasto público no implica ajustes, por ejemplo a los jubilados. Básicamente, necesitamos una Argentina que tenga un programa económico que genere certeza y confianza, con un sistema tributario progresivo que contribuya a la inversión y, fundamentalmente, a genere trabajo como una forma de salir de esta situación que padecemos los argentinos.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado López, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. López.- Señora presidenta: referirnos a este tema implica hablar de la realidad de la República Argentina, de nuestra economía, de la vida cotidiana de todos, pero principalmente de todos los habitantes de este país, que ya tienen una vida cotidiana muy agotada y cansada que no encuentra un horizonte ni un futuro,  porque la angustia provocada por la enfermedad y la crisis no los deja pensar ni vivir y soñar.

          Evidentemente, esa realidad nos afecta a nosotros, a los que hacemos política, porque debemos tener motivaciones para hacer política, ya que hacemos política para ir detrás de sueños, de ideologías y de consignas.

          Creo que ustedes están muy desmotivados desde diciembre del año pasado cuando votaron el primer proyecto de ley. Recuerdo que muchos les dijimos que los veíamos sin épica, votando una emergencia, votando un ajuste y votando una suba de impuestos.

          Desgraciadamente ese camino se agravó y debemos ser muy contemplativos con todos, porque cuando apareció la pandemia entramos a dimensiones desconocidas. Es entendible que la situación nos haya paralizado al principio, pero no es entendible que no nos permita reflexionar, aun con ideología, pero sin prejuicios ni preconceptos ni ideologismo, cuando tenemos una responsabilidad tan grande frente a nuestros hombros. Hablo en plural, porque la responsabilidad más grande la tienen el presidente y su gobierno, pero a nosotros nos toca cierta responsabilidad, y la asumimos y colaboramos con la situación.

          Creo que todos fuimos comprendiendo de a poco la dimensión del problema de la Argentina que, como muchos han dicho hasta ahora, no es un inconveniente actual, sino que la pandemia lo único que hizo fue agravarlo. El problema crece día a día, se expande por todo el país, entramos en un territorio de crisis desconocido a pesar de que tenemos una enorme experiencia en crisis a lo largo de los años de nuestro país.

          La buena noticia, si se quiere, es que la vicepresidenta en alguna medida con la carta abierta del 26 de octubre reconoció la situación y que el presidente –tal vez con más dificultad‑ hizo lo mismo a lo largo de los días con los gestos, las medidas y las acciones que tomó el ministro Guzmán.

          Frente a eso se ve un desánimo más grande en muchos de ustedes y los entiendo bien como militantes políticos. Pero ese desánimo no lo subsanaremos con consignas. Este impuesto no es ni más ni menos que una consigna política, una bandera política –como quieran llamarlo‑ que caerá en saco roto por distintas razones; por los problemas constitucionales que ya refirieron otros diputados, por la doble imposición, por la eventual confiscatoriedad en algunos casos, por los problemas de implementación y por la manera en cómo van a recaudar. La Argentina tiene una política tributaria muy mala. Los que saben esconder fortunas, los que acceden a grandes abogados, tal vez los que ahorran, y en general los que especulan –no los que producen‑ sabrán defenderse de este impuesto. Como este impuesto tiene graves problemas de constitucionalidad sabrán dónde litigar y seguramente conseguirán declarar la inconstitucionalidad de la norma que para nuestro sistema jurídico aplica para cada caso.  Entonces, cada uno, si puede, si tiene los medios y la posibilidad, litigará o no. Pero el impuesto castigará al corazón productivo de la Argentina.

          Esto preocupa a mucho de nosotros, a Juntos por el Cambio y al bloque al que formo parte, al productor agropecuario de Buenos Aires, de Santa Fe, de Córdoba y de Entre Ríos, o sea a ese corazón productivo. ¿Qué es lo que van a hacer? ¿Venderán un tractor o un pedazo de campo o más vacas que de costumbre? ¿No encararán la próxima campaña agrícola? Esto es un cachetazo para el productor que nos tiene que sacar adelante. Tengo muchísimas reflexiones para dejar, pero la prudencia debe estar a la orden del día.

          Simplemente quiero repetir lo que decían los cráneos de la economía el año pasado, los que eran candidatos y los que no eran candidatos: la Argentina sale creciendo, de la crisis se sale creciendo. ¿Cómo vamos a crecer? Con más impuestos les aseguro que esto no va a suceder. Sin duda, no vamos a crecer con más impuestos a los que ahorran y producen.

          ¿Cómo vamos a crecer? Creo que lo vamos a lograr a través de una palabra que lo resume: “desburocratizando” este país. Hay muchas burocracias y las conocemos desde hace tiempo; puedo mencionar a la burocracia sindical, a la burocracia política, a la burocracia de la Administración Pública y a la burocracia empresarial. Pensemos entre todos cómo haremos esto, porque el mundo no nos cree.  La sociedad está agotada, está harta de gestos que no encuentra, está cansada de que no le pongamos un horizonte concreto. Nos hacemos cargo de lo que nos toca porque no supimos explicar la dimensión del problema, pero ustedes en alguna medida lo reconocen ahora y necesitan de estas leyes para continuar.

          A falta del IFE 4 y frente a una reforma previsional, esto no nos va a llenar el corazón, las banderas ni nada, sino que nos generará un problema mucho más grande que ojalá evitemos. Siempre estaremos acá dispuestos, no a subir impuestos, sino para pensar cómo desburocratizamos este país que no sale adelante hace demasiados años. Tenemos que encontrarle todos juntos una salida a la Argentina. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Gracias, señor diputado.

          Tiene la palabra el señor diputado Suárez Lastra, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Suárez Lastra.- Señora presidenta: la señora diputada por Mendoza del bloque del Frente de Todos citó como ejemplo la política tributaria a la que apeló el general San Martín en ocasión de ser gobernador de su provincia para financiar a un ejército en crisis. A partir de allí, me quedó absolutamente claro que enfrentamos problemas del siglo XXI con cabeza del siglo XIX.

          También mencionó a Piketty, quien entre otras cosas sostiene ‑no inventó nada porque los conceptos son del marxismo‑ que no hay que confundir el patrimonio con el ingreso. Además, una cosa es el stock y otra el flujo y a efectos de evaluar la riqueza –sobre todo en un momento en que ésta evoluciona de la manera en que evoluciona la producción de la riqueza y la productividad como ocurre actualmente‑ no se puede pensar en hacer justicia y equidad gravando exclusivamente patrimonios sin tener en cuenta ni siquiera el patrimonio neto, o sea sin la reducción de los pasivos, cuando además la economía Argentina arrastra una pérdida de rentabilidad de varias décadas. Frente a la situación que vivimos, nos han dicho que este impuesto alcanzará a nueve mil personas. Supongamos que sean quince o tal vez veinte mil. ¿No hay nadie más a quien apelar para que haga un esfuerzo en las circunstancias actuales?  ¿No hay flujos de dinero, inversiones o lugares donde buscar recursos para financiar al sector público en esta emergencia?

          Acá ha habido pereza intelectual, ha habido pereza política para ponerse a trabajar y ha habido falta de eficacia; esto era urgente y necesario. Como venía la pandemia teníamos miedo a la cola de muertos en los hospitales. Pasaron siete meses desde que empezaron a encontrar esta fuente de financiamiento. ¡Miren si la sociedad argentina hubiera esperado a que esto estuviera resuelto para encarar la situación y realizar importantes inversiones en materia de salud pública, como bien se ha dicho acá!

          Por eso, me parece que lo más notable que sucede no solo es que se trata de una mala ley –sobre lo cual no diré nada porque se ha dicho mucho y muy bien en este recinto‑ sino que es una pésima decisión de política económica.

          La Argentina tiene que hacer un enorme esfuerzo de convocatoria a sus sectores productivos porque estamos frente a esta pandemia que, a pesar de las incertidumbres, miedos y perplejidades, nos genera una oportunidad. El mundo demanda lo que producimos; tenemos un paquete productivo con condiciones de generar riqueza y desempeño. No me refiero solo al polo agroexportador, sino también a la economía del conocimiento, a la minería, a los sectores productivos medios de servicios y al turismo. El país tiene una enorme riqueza potencial, pero sobre todo tiene 400 mil millones de dólares en manos de argentinos, de los cuales un 65 o 70 por ciento son prácticamente líquidos. Muchas veces en la historia los titulares de esos fondos respondieron a los estímulos de un país que alienta el trabajo, que da certeza jurídica y que propone caminos para el desarrollo y estarían dispuestos a aportarlos. Pero lo que estamos haciendo acá con esta mala decisión de política económica, que es ineficiente e inequitativa en lo que hace a la recaudación, es alejar las posibilidades de inversión en la Argentina, que es el único camino que tenemos.

          Hablamos de injustica. Tengan ustedes la bandera que quieran. Hoy es el día de la militancia. Festéjenlo. Se lo merecen porque han hecho un enorme esfuerzo. Pero que no sea esta mala ley y esta mala decisión política la excusa para pasarla bien cuando estamos pasándola tan mal, porque va a haber que seguir enfrentando problemas muy difíciles. Las fuerzas políticas de este Congreso están dispuestas a trabajar con ustedes sobre todos los problemas que se vienen. Pero ustedes decidieron que esto no se modificaba. Ustedes quieren hacer esta ley horrible y quieren quedar como los abanderados de los pobres, dejándonos a nosotros como los abanderados de los ricos. Pero el que se perjudica es el pueblo argentino, por los meses que demoraron y porque no hubo ninguna intencionalidad de dar una respuesta favorable frente a la emergencia.

          No me quiero exceder en el tiempo porque quiero ir al centro de mi planteo. Se trata de una mala decisión de política económica porque separa a los argentinos que tenemos vocación de llevar adelante a este país. Es una pésima decisión y ojalá no encuentren los votos suficientes para aprobarla. Si hoy ustedes fracasan, va a ganar el pueblo argentino y su posibilidad de crecimiento. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Aprovecho para transmitirle al diputado Suárez Lastra nuestro repudio al escrache convocado en su domicilio hace unos días. Estas acciones son siempre repudiables, sean de quien sean y vengan de donde vengan. (Aplausos.)

          Tiene la palabra el señor diputado Juez, por Córdoba.

 

Sr. Juez.- Señora presidenta: los dos miembros de nuestro interbloque que me antecedieron en el uso de la palabra son especialistas en materia impositiva y han planteado con claridad los parámetros que indican que este es un impuesto y no una contribución. Ninguna contribución se consigue poniéndole a alguien una pistola en la cabeza. Mis compañeros lo han planteado con absoluta inteligencia y me eximen de tener que ahondar en la cuestión.

          Quiero ser muy respetuoso. Como decía el diputado preopinante, Facundo Suárez Lastra, tengo la sensación de que ustedes saben que se trata de una mala ley y que no van a recaudar una moneda, pero no les importa. Saben que esto se va a judicializar y va a ser terrible. Seguramente mañana tendré a varios colegios de abogados escrachándome en la puerta de mi casa. Se van a hacer ricos solamente los abogados y los contadores, porque claramente esto va a terminar en una terrible ola de litigios. Pero es claro que cuando todo termine en la Corte, dentro de tres o cuatro años, la culpa va a ser de los jueces apátridas que están en contra de los intereses populares. En ese caso, ustedes van a convocar al pueblo en otro 17 de noviembre para explicar que fue la Corte la que les cagó los recursos que ustedes necesitaban durante la pandemia.

          Ustedes saben que es una mala ley. Saben que esta no es la forma que tiene el Estado para recaudar en medio de la situación de emergencia y angustia que está pasando todo el mundo. Podríamos haber sido más inteligentes. Quiero tomar otra palabra de Suárez Lastra: también han sido perezosos. Fueron perezosos al ir al interior a consultar a esas 10.000 personas. Porque no es un problema de cantidad. No importa si son 10.000 o 10 millones. Lo que es malo es malo. Y esta ley es mala para 10.000 o para 10 millones.

          A mí no me van a correr con eso de que represento los intereses concentrados. No. Yo soy un militante. Lo digo hoy que es 17 de noviembre. Hace treinta y cinco años que milito. No tengo un solo amigo que defender con 200 millones de pesos, porque no tengo amigos así. No milito en ninguna organización que esté integrada por personas con 200 palos. Así que no me miren como vocero de ningún sector concentrado de la riqueza. Simplemente, considero que se trata de una pésima ley.

          La gente tiene necesidades. Si hubiésemos ido a preguntarles a los titulares de estos recursos económicos sobre cómo podrían contribuir en el medio de la pandemia, si nos hubiese importado salir de la pereza para ponernos a pensar en la gente, si es cierto que el destino de estos recursos es para paliar la situación conflictiva que estuvo viviendo la Argentina en estos últimos nueve meses, haríamos todo lo contrario de lo que vamos a hacer. Pero, claro, acá lo que importa es el discurso y la épica. Pareciera que estamos todos bajando de Sierra Maestra con una boina, un vaso de ron y un habano para hacer la revolución porque le metimos la mano en el bolso a los grupos concentrados de la riqueza.

          Pero no vamos a juntar una moneda, presidenta. Cuando pase esta primera vuelta de pandemia, va a venir la segunda vuelta, tal como ya ocurrió en el mundo. Vamos a ver cómo amagamos, porque ahora dicen que esto es por única vez, pero seguramente ya estarán pensando que vendrá otro 17 de noviembre para ver qué hacemos. Le vamos a tomar el pelo a la gente.

          Pero lo que importa es el discurso. Tengo que reconocer que después de Spielberg no he visto gente que genere efectos especiales más inteligentes que muchos de ustedes. Son brillantes e inteligentísimos. Es tanto el dolor que aparece la pregunta de cómo te vas a oponer a esto. Mi celular salta permanente con llamados de amigos que me dicen: “Juez, ¿cómo te vas a oponer si esto lo va a pagar un grupito muy reducido?”. No lo va a pagar nadie, presidenta. Usted lo sabe. Sabe también que estamos usando el dolor de la gente de estos últimos nueve meses. Todos tenemos amigos que la han pasado muy mal y otros que ni siquiera la pueden contar.

          Recién arranca la sesión. Vamos a estar toda la noche escuchando palabras maravillosas como “solidaridad”. Nos vamos a llenar la boca con palabras como “solidaridad”, “contribuciones”, “aportes” y “generosidad”. ¿Cuál fue la nuestra, presidenta? Con la mano en le corazón, dígame: ¿cuál fue la mía, la suya o la nuestra como diputados de la Nación? ¿Cuál fue nuestra generosidad en medio de estos nueve meses de angustia para con el resto del pueblo argentino? ¿Cuál fue nuestra solidaridad? ¿Cuál fue nuestra contribución? ¿A dónde está nuestra reducción de dieta? ¿En qué contribuimos? Pero, claro, ese grupo concentrado de la riqueza tiene que contribuir. Nosotros no tenemos que hacerlo porque somos diputados del pueblo. Ahí es donde la doble vara es jodida, presidenta. Ahí es donde la gente nos pica el boleto y dice: “Nos volvieron a tomar el pelo”.

          Señora presidenta: tengo la certeza de que no vamos a recaudar una moneda. Pero eso a ustedes no les interesa. Lo cierto es que hoy, 17 de noviembre, ustedes van a festejar junto con la militancia con un discurso encendido que dirá que metimos la mano en el bolso de los grupos concentrados. Sin embargo, la recaudación será igual a cero. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra la señora diputada Najul.

-   Luego de unos instantes.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- En este momento la diputada Najul tiene problemas con el micrófono. Vamos a continuar con la lista de oradores y, cuando la diputada resuelva el problema, volveremos a darle la palabra.

          Tiene la palabra la señora diputada Campagnoli, por Buenos Aires.

 

Sra. Campagnoli.- Señora presidenta: me sumo a muchos de los argumentos que he escuchado y que no quisiera repetir. Es hora de que empecemos a darle valor a la verdad y usemos las palabras por lo que ellas significan. Esto no es un aporte solidario porque la solidaridad no es compulsiva, sino que es un impuesto al sector productivo. Por lo tanto, es inconstitucional y confiscatorio. Lo único que va a hacer crecer es una cantidad grande de amparos en la Justicia. Es lo único que vamos a lograr con esto.

          Evidentemente, estamos ante un discurso demagógico para la tribuna estudiantil y la militancia. Este impuesto no va a hacer lo que muchos piensan, que es afectar a ese rico chupasangre que todo el mundo odia. Por el contrario, va a afectar a la tallerista que quiso endeudarse para invertir y comprar más maquinaria, o al chacarero que tiene 80 hectáreas en la provincia de Buenos Aires y seguramente se endeudó comprando una cosechadora o una sembradora.

          En un país donde la vicepresidenta pretende no pagar ganancias por su abultadísima pensión vitalicia de más de 400.000 pesos, donde se ajusta a los jubilados año tras año, donde las empresas y las pymes en un año durísimo han tenido que cerrar y donde el desempleo no ha hecho más que crecer, ¿vamos a seguir combatiendo al capital? El capital es el único que va a poder hacernos salir de esta situación generando riqueza y puestos de trabajo, que son tan necesarios para que el país salga adelante y podamos salir de la pobreza.

          La riqueza hay que crearla y no podarla. Con esto lo que estamos haciendo es podarla. Estos son manotazos de ahogado sin tener en cuenta una reforma tributaria integral ni un estudio profundo del déficit fiscal. Como decía antes, la tallerista seguramente se endeudó. Estamos gravando los activos sin tener en cuenta el pasivo que tienen muchos de aquellos a los que hoy estamos gravando con este impuesto.

          Hoy urgen las inversiones. Los países que prosperan lo hacen porque promueven la innovación, el mérito, se premia el trabajo, se premia el respeto a la ley, a las inversiones, donde la tolerancia a la inconducta de los funcionarios es nula, donde la impunidad no existe. Por eso, ellos tienen opulencia, bienestar y más equidad social. Nosotros estamos muy lejos de eso; nosotros no cumplimos con ninguno de estos parámetros que acabo de nombrar. Así es que nosotros tenemos injusticia, corrupción, barrios de emergencia y planes sociales en vez de trabajo.

          ¿No hay otras alternativas? Algunos hablaban de la falta de creatividad para investigar otras posibilidades. Como bien citó la diputada Frade, la UIF ‑la Unidad de Investigación Financiera‑ tiene embargados en causas de narcotráfico, contrabando, crimen organizado y corrupción, para ser exacta, la cifra de 623.000 millones de pesos; más del doble de lo que se pretende recaudar con este impuesto. ¿No valía la pena ver qué se podía hacer con esos bienes embargados que hay?

          Hoy, este gobierno de científicos, qué fracasó en salud, que fracasó en estadísticas, que fracasó en el trabajo, que fracasó en economía, que fracasó en educación, que fracasó en vivienda, en previsión, pretende que volvamos a seguir fracasando creando un impuesto que lo único que va hacer es ahuyentar al capital.

          Por eso, el ajuste que dicen que no lo van a pagar los más humildes ya lo están pagando los más humildes. Los niños que no pudieron conectarse a las clases remotas fueron los más humildes; los que van a colegios privados, en su mayoría, pudieron tener clase. Entonces, con esto seguimos ahondando la grieta entre los más humildes. Lo que van a lograr es que no tengan trabajo a futuro. Yo sé que tal vez están emocionados con lograr la sanción de esta ley, pero, ojo, señora presidenta, que puede ser pan para hoy pero hambre para mañana. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Me dicen que está resuelto el conflicto la diputada Najul. Ahí la veo, pero no se la escucha. Mientras sigue conectada con la mesa de enlace, seguimos con la lista de oradores.

          Tiene la palabra el señor diputado Orrego, por San Juan.

 

Sr. Orrego.- Señora presidenta: hoy la Argentina cuenta con 160 impuestos. Un poco más todavía: son 166 impuestos. La verdad es que tenemos una enorme presión tributaria y el gobierno nacional en vez de generar políticas públicas tendientes a generar mejor y mayor producción, mejor y mayor trabajo y además ser competitivos en los mercados del mundo, lo que hacemos es todo lo contrario. Para producir se necesita confianza y la confianza se gana en gramos y se pierde en kilos.

          En este último tiempo, el gobierno ha generado muchas contradicciones. No ha inspirado confianza. Por un lado, dicen que hay que mejorar las exportaciones, pero, por otro lado, endurecemos el cepo; prometen y dicen que van a mejorar la seguridad y tenemos usurpaciones y todavía sigue liberando presos; dicen que van a mejorar el sector turístico y el presidente ha vetado parcialmente esta ley, por lo tanto hay sectores que no se van a poder financiar; generan el impuesto PAIS y no es coparticipable. En definitiva, no inspiran confianza.

          Voy a decir una verdad de Perogrullo. Gobernar es administrar prioridades y las prioridades del gobierno no son las prioridades que tiene la gente. Las prioridades que debe tener el gobierno son aquellas por las cuales muchas familias pasan un enorme dolor por no saber lo que va a pasar. Vivimos en una incertidumbre sanitaria, vivimos en una incertidumbre económica y, además, le vamos a sumar una incertidumbre institucional, porque el gobierno está poniendo el foco a la reforma judicial, que más que una reforma judicial es una reforma política.

          En definitiva, yo creo que las prioridades tienen que estar puestas, obviamente, en la salud, en la economía, pero también en aquellos que más lo precisan, es decir, en nuestros niños, en nuestros jóvenes, pero vemos las partidas de este último presupuesto, y las que tienen que ver con los programas de la infancia, han bajado. Además, también la prioridad tiene que estar puesta en nuestros jubilados, quienes, lamentablemente, con en esta nueva fórmula que ha aplicado el gobierno van a perder recursos.

          Por último, no me quiero olvidar de algo tan importante que son las pymes. Las pymes cumplen una función muy importante en la Argentina. En nuestro país tenemos 856.000 empresas en general, y de esa cantidad el 98 por ciento son pymes; y de ese 98 por ciento el 83 por ciento son microempresas, es decir, un almacenero, un kiosco. Son muchísimas las empresas que, lamentablemente, en la Argentina han bajado las persianas, inclusive, quizás, para no levantarlas nunca más. Ya van más de 40.000.

          Entonces, yo creo que hoy en la Argentina tenemos dos posibilidades para salir de esta crisis.  Evidentemente una de ellas es mejorar el consumo interno, materia difícil en estos tiempos, porque los salarios están resentidos y la inflación golpea  La otra posibilidad es fomentar el comercio exterior que, claramente, es una necesidad para que entren divisas y tengamos oportunidades.

          Por último, quiero terminar el discurso con ojos de futuro, por llamarlo de alguna manera. Esperemos que pronto dispongamos de la vacuna contra Covid‑19 y también esperemos que pronto dispongamos de una vacuna para mejorar la economía en la Argentina. En estos tiempos, a la gente ya no le interesa si el gato es blanco o negro, sino que cace ratones; es decir que resuelva los problemas que la gente sola no puede resolver.

          Por eso, es que quiero pensar que entre todos los que estamos en este recinto en un futuro podamos trabajar en un plan, junto con el gobierno de pospandemia, para tener la Argentina en la que valga la pena vivir, donde valga la pena invertir y en donde cada uno de los argentinos se sienta parte.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra la señora diputada Najul, por Mendoza.

 

Sra. Najul.- Señora presidenta: el proyecto que consideramos hoy creo que nació mal y va a terminar peor.

          Lo que comenzó hace meses como un gesto más para la tribuna, como una maniobra más de distracción, otra más de las tantas a las que nos tiene acostumbrados el oficialismo, hoy está llegando a esta Cámara de Diputados. Todos los que somos parte de este cuerpo sabemos que en nuestra labor parlamentaria convivimos con errores y eso exige de nosotros un gran control de cada iniciativa, de cada despacho, de cada proyecto. El ejemplo es el presupuesto que hoy tuvimos que volver a votar. Pero el aporte solidario o impuesto a la riqueza ‑o como quieran llamarlo‑ va más allá; creo que está cruzado de inconsistencias desde el principio hasta el final.

          El proyecto en sí mismo es un error; está mal planteado, no se han evaluado, ni siquiera superficialmente, las consecuencias legales, políticas y económicas que puede tener. En el plano judicial, sin duda, abre dos frentes que van a confluir, más tarde o más temprano, en la declaración de inconstitucionalidad de este nuevo impuesto, como ya mencionaron también los diputados del interbloque que me antecedieron.

          Por otro lado, pasan por alto también Bienes Personales y está gravando los mismos bienes que alcanza este nuevo aporte.

          Por su parte, nuestra Constitución, al proteger el derecho de propiedad, prohíbe los impuestos confiscatorios, es decir, aquellos tributos que reducen considerablemente el patrimonio de los ciudadanos. Por su parte, este nuevo impuesto lesiona también los principios constitucionales de igualdad, no discriminación, capacidad contributiva, inviolabilidad de la propiedad privada, irretroactividad impositiva. Deja abierta la posibilidad de gravar bienes de los cuales el contribuyente ya se ha desapoderado. Esto es inquietante.

          Pero, sin duda, el aspecto más preocupante es el económico productivo. Estamos frustrando el proyecto antes de ponerlo en funcionamiento. ¿Cuántas veces hemos dicho ‑en las comisiones, en las sesiones, en los medios, en los actos, en las reuniones con la gente‑ que sin inversiones no habrá desarrollo? Tengan por seguro que avanzar con esta iniciativa alimenta la desconfianza en el país, en su marco legal, en su perspectiva de futuro.

          Les estamos cerrando la puerta a las inversiones genuinas que necesitamos más que nunca para ampliar nuestra capacidad productiva, para generar trabajo.

          Y, si de coherencia hablamos, ¿cuál es el incentivo de blanquear fondos para la construcción si, al mismo tiempo, se aumenta el pago en bienes personales y, de buenas a primeras, creamos un impuesto confiscatorio que promete a los sujetos alcanzados un desfile eterno por tribunales? A los mismos que les piden que inviertan en un rubro fundamental para el país les demuestran que confiar en la Argentina no tiene sentido.

          Mi intervención, al igual que la de tantos otros legisladores, tiene un final cantado. Mientras no haya voluntad de discutir seria y responsablemente la política tributaria argentina en el marco de un nuevo pacto federal, la acumulación de estos parches impositivos, contradictorios entre sí, jamás nos llevará a buen puerto. Si a esto le sumamos el deseo explícito del kirchnerismo de asustar a inversores y de castigar a los que producen, tenemos cartón lleno.

          Señora presidenta: ¿este impuesto mejora la situación de un país que está en el naufragio casi total, en una crisis casi absoluta luego de la cuarentena eterna que hemos tenido ‑la más larga del mundo‑? No. ¿Empeora las expectativas de futuro de un país que necesita inversiones fuertes de bienes de capital y formalizar el mercado laboral, que tiene índices de informalidad superiores al 50 por ciento? Sí, las empeora.

          La realidad se lleva puesto al relato, señora presidenta. Hablan como progresistas emancipadores, pero legislan como conservadores rancios. Defienden un régimen impositivo regresivo, la concentración de recursos en el Ejecutivo, la discriminación de las provincias.

          Piden esfuerzos adicionales sin analizar en qué gasta la plata el Estado. Mientras acorralan al sector privado con un impuesto improcedente, manejan el Estado con opacidad y eluden la rendición de cuentas.

          Hoy se van a ganar la aprobación de los aplaudidores seriales, de los convencidos, pero, a costa de ello, seguiremos dividiendo aún más al país, alejándonos de la gente, hipotecando el futuro de los más chicos. Esto, si no es populismo tributario, ¿qué es?

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Cano, por Tucumán.

 

Sr. Cano.- Señora presidenta: uno de los efectos negativos que tendrá la iniciativa en consideración es que profundizará la pérdida de la escasa credibilidad que tenemos como país para atraer inversiones ‑tanto nacionales como extranjeras‑ que generen trabajo y recuperación de la economía.

          La construcción de un relato, de algo épico, que tiene que ver con supuestas sesiones de acontecimientos históricos que marcarán un antes y un después, seguramente sirva para consolidar el populismo, pero de ninguna manera para resolver los problemas que se dice resolver. En un presupuesto de más de 8.300.000.000.000 pesos, la creación de este impuesto ‑que supone una recaudación de 200.000 millones de pesos‑ no resolverá ningún problema estructural de los que hoy tiene la Argentina.

          En los últimos doce meses, según los datos oficiales del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 45,8 por ciento. Hoy una familia, para no caer debajo de la línea de pobreza, necesita casi 50.000 pesos de ingresos mensuales. Esta es la realidad que hoy interpela a toda la dirigencia política.

          Con esta iniciativa va a pasar lo que ocurrió con el tratamiento de tantas otras. Hace unos días se cumplieron diez años de la sanción de la Ley Nacional de Salud Mental, que en su momento acompañamos ‑me tocaba presidir en ese entonces la Comisión de Salud del Senado. Pasaron diez años y no se cumple con la asignación del presupuesto que la ley dispone. No solo no se modificaron ninguna de las cuestiones relacionadas con la salud mental en la Argentina, sino que diría que, en estos últimos años, la crisis en ese ámbito se ha profundizado.

          También es responsabilidad del Congreso hacer un seguimiento de las leyes que votamos. Si esta ley finalmente se aprueba, no resolverá absolutamente nada. No escuché a ningún sector de la economía nacional ‑incluso que apoye a este gobierno‑ que se haya manifestado a favor de la sanción de esta norma.

          Decía ayer un dirigente: “Hoy me preguntaron sobre el impuesto a la riqueza. Esto está mal, está técnicamente mal. No podés cobrar sobre el stock. Si vos tenés cien departamentos y los tenés todos vacíos, ¿cómo vas a pagar el impuesto? ¿Qué vas a hacer? ¿Desarmar las mesadas, sacar el inodoro, vender los departamentos? El impuesto es sobre el flujo, sobre la ganancia que esa propiedad genera. Si te molesta el stock, entonces llamalo ‘expropiación’, que es lo que corresponde”.

          ¿Qué diría Pagani si le preguntaran qué piensa de esta norma? La Serenísima acaba de perder más de mil millones de pesos. ¿Qué diría un empresario con 200 empleados?: “¿Qué querés que haga para pagar este impuesto? ¿Qué querés que venda; la máquina? ¿Qué querés que haga; que baje la materia prima?” Ayer, Guillermo Moreno se refería a esto en una entrevista televisiva que le hicieron.

          Como bien se ha dicho hoy ‑por ejemplo, los diputados Laspina, Pastori, Camaño‑, esta iniciativa provocará que se vaya directamente a una judicialización, ya que implica una doble imposición, es confiscatoria y grava el patrimonio de empresas o empresarios.

          El Estado, por su parte, muestra una enorme contradicción. Asistió con los denominados ATP a muchas empresas debido a que la pandemia profundizó la crisis económica que teníamos. Hoy vamos a gravar con un impuesto a la riqueza a los titulares de esas mismas empresas.

          Le vamos a poner un impuesto a una empresa de transportes que está facturando el 70 por ciento de los que facturaba en épocas normales y que tiene su patrimonio en sus unidades, colectivos y talleres. Es un golpe mortal a la situación económica que atraviesan las empresas que nosotros necesitamos que dinamicen la economía, que inviertan. Me parece que aumentar los impuestos ‑que de por sí ya son exorbitantes en la Argentina‑, en pleno proceso de recesión, es una política que no le dará resultado a este gobierno, al igual que tampoco se lo dio a otros gobiernos.

          Tal como lo hemos discutido en la Comisión de Presupuesto y Hacienda ‑escuché al senador Lousteau también referirse a los temas que la política no quiere discutir‑, hay distintas cuestiones pendientes de debate, como por ejemplo los gastos tributarios: 1 billón de pesos; los impuestos discrecionales o distintos; las ganancias que hoy no pagan los jueces: 41.000 millones de pesos; el déficit de las empresas públicas ‑en Río Turbio se han invertido 5.000 millones de dólares en veinte años, y este año en el presupuesto se prevén 10.000 millones de pesos más para paliar el déficit que tiene‑; el gasto de la política.

          Con respecto al gasto de la política, no me refiero al presupuesto de este Congreso de la Nación. Si bien muchas veces se pone el foco en el presupuesto del Congreso, hay legislaturas provinciales que tienen prácticamente el mismo presupuesto de esta Cámara de Diputados.

          Creo que si no somos disruptivos, si la pandemia no interpela a toda la clase política a tomar medidas disruptivas y seguimos construyendo discursos épicos que no van a resolver los problemas de la Argentina, estamos perdiendo una enorme oportunidad.

          El presidente dijo que iba a convocar a un consejo político, económico y social donde podamos empezar a discutir los problemas estructurales que tenemos como país. Ese es el único camino que nos queda para recuperar la economía en la Argentina, para generar trabajo y darles una posibilidad a miles de argentinos que hoy siguen viviendo en la pobreza. (Aplausos.)

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Asseff, por Buenos Aires.

 

Sr. Asseff.- Señora presidenta: el Poder Ejecutivo y su correlato legislativo en esta Cámara están hoy regocijados, gozosos pues se encuentran combatiendo al capital, es decir, todo lo contrario de lo que la enflaquecida y famélica economía argentina necesita. Creen que están siendo épicos, justos y reparadores con los que menos tienen, es decir, los desposeídos.  Por eso, titularon este proyecto -pomposamente- con el nombre de Solidario. Pero lamento decirles que están errados. Esta iniciativa es arcaica, antiprogreso, descapitalizadora, centralista, tiene una doble imposición inconstitucional y es francamente confiscatoria.

          Además, es empobrecedora porque los efectos serán todo lo contrario de lo que dicen esperar. A lo sumo será un poco de pan, casi un mendrugo para hoy y más hambre y pobreza para mañana. El nuevo impuesto además de subir la presión tributaria -de por sí insoportable si se quiere sanear la economía- desestimulará futuras inversiones y, peor aún, va a fogonear la fuga de capitales y no se van a incentivar las inversiones, tal como enseña el ABC de la materia.

          Hace tiempo que se sabe, y yo lo vi en la Facultad, auxiliado por esa obra maestra de la economía política: el libro Curso de Economía Moderna de Paul Samuelson. Más impuestos ahuyentan a los inversores y a los emprendedores. Además, se agrava el cuadro por el cambio de las reglas, es decir, otra vuelta de tuerca para la tóxica inseguridad jurídica que espanta al capital de riesgo. Ese era el pensamiento de este Nobel de Economía. Hablamos de ideas viejas y fracasadas, desgraciadamente  vigentes y por eso así estamos.

          El oficialismo persiste en no ponerse al día, sigue empecinado en ignorar que en noviembre de 1989 -hace 31 años- se cayó con estrépito mundial el Muro de Berlín.  Con ello se patentizó que el combate al capital y el socialismo extremista y estatizante fueron y son un fracaso. Votaré en contra porque apuesto al progreso, a las inversiones creadoras de trabajo y productora de bienes y servicios. Apuesto a que nuestros jóvenes tengan porvenir en “su” y en “nuestro” país. Votaré negativamente con la convicción de que combatiendo al capital hemos forjado el milagro al revés más resonante del planeta. Me refiero a uno de los países mejor dotados en recursos humanos y materiales con casi un 50 por ciento de pobres en proceso decadente que augura una movilidad social descendente, única en toda la Tierra. Será un voto negativo, pero afirmativo de que existe otro camino: el capitalismo moderno, regulado suave e inteligentemente por un buen Estado. En nombre del progreso, de los emprendedores, de las clases medias, de los trabajadores y de los que aspiran a serlo, y de los jóvenes, votaré en contra de este anacrónico proyecto y en favor del futuro, hoy plagado de sombras.

          Por otro lado, no es razonable que se anuncie una reforma tributaria, pero se ponga a consideración un proyecto aislado. Esto se llama, literalmente, improvisación. Le decimos no al populismo tributario, no al pobrismo; le decimos sí a la prosperidad general.

          Señora presidenta: ya lo han expresado muy bien las diputadas Frade, Campagnoli y otros legisladores preopinantes de nuestro interbloque.  ¿Por qué no se impulsa la extinción de dominio donde hay 623 mil millones y quizás más, si se profundizan las investigaciones judiciales, y se querella a los corruptos, a los que cometen delitos económicos? De esta manera, se obtendría más del triple de lo que se podría recaudar con este impuesto.

          Considero que hay que crear riqueza, pero no más impuestos. Con más impuestos no se crea riqueza. Estoy absolutamente convencido de que hay otro camino. Por eso vamos a optar por sostener otro camino y hacerlo con mucha convicción y empeño. Quiero decir finalmente que yo no defiendo a un porcentaje mínimo de la población. Estoy convencido de que estoy defendiendo el futuro de 46 millones de compatriotas.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Flores, por Buenos Aires.

 

Sr. Flores.- Señora presidenta: debatir este proyecto de aporte solidario y extraordinario a las grandes fortunas suena muy bien; son palabras hermosas y hasta podríamos decir que detrás de esta iniciativa existe una causa noble. ¿Quién podría estar en desacuerdo en que el que más tiene debe aportar en beneficio de la sociedad en un momento tan difícil como el que están pasando las familias argentinas después de la pandemia? Creo que nadie. Pero esta idea no es nueva, porque la están aplicando desde hace mucho tiempo. La sociedad productiva, es decir, este sector que produce bienes y crea riqueza en el país, nos viene diciendo algo en forma permanente que uno de los problemas para producir más riqueza tiene que ver con el agobio que viene de parte del Estado a través de las cargas impositivas. Eso es lo que está en discusión. Por lo tanto, este proyecto que aparece como una causa noble, detrás y en el fondo, tiene connotaciones perversas.  No se puede utilizar las necesidades de la gente en una situación difícil y de mucho dolor por la pérdida del trabajo y de las changas. Esto ha hecho que las familias sufran. Hoy,  con la noticia de que van a sacar el IFE, estamos viendo que estos sectores populares van a tener más sufrimiento todavía.

          En los años 2001 y 2002 la Argentina sufrió las consecuencias de una crisis brutal donde muchos perdieron todo. Muchas personas perdieron el trabajo. En ese momento, en el que se evidenció que la Argentina podía fundirse, hubo un sector de la sociedad que aportó solidariamente. Me refiero al sector agropecuario. Le dijeron que con el impuesto a las retenciones podían ser solidarios y que su aplicación era extraordinaria y por única vez. Se les dijo que, una vez que la Argentina saliera de la crisis, dicho impuesto se eliminaría. Sin embargo, veinte años después, los productores agropecuarios siguen pagando retenciones. Allá por el año 2008 se puso en vilo al país cuando la aplicación de esas retenciones estaba fuera de lugar. Eso era algo exorbitante. La voracidad del Estado puso en tensión al país y hoy, si no tenemos en cuenta toda esta situación, vamos a pasar por momentos parecidos. 

          Hoy aparece la necesidad y la solidaridad. Esto lo pudimos comprobar en estas últimas semanas y meses. Quienes trabajamos en los barrios carenciados hemos visto que, ante  la necesidad de la población, las empresas hicieron un programa a través del cual un millón de cajas de alimentos fueron repartidos sin clientelismo político. Y yo creo que ese es el camino. Este proyecto nos dice que se pueden recaudar 300.000 millones de pesos. Pero como decían las diputadas Frade y Campagnoli, al igual que otros diputados, si recuperamos lo robado se puede recaudar el doble de esa cifra. Entonces, ¿por qué no hacemos eso?

          Voy a citar una frase textual del presidente de la Cámara, de febrero de 2016. Decía el diputado Sergio Massa a un medio nacional: “Argentina necesita la ley de extinción de dominio para recuperar los bienes de los que afanaron y se hicieron ricos robándole la plata del Estado a los argentinos.”

          Esto lo suscribo con las dos manos. Creo que el presidente de la Cámara debe tomar ese camino. Ese es el camino más importante para tener el dinero que se necesita para empezar a recuperar el proceso productivo en el país. Entonces, no permitamos que las diferencias nos sigan haciendo desaprovechar esta oportunidad.

          Por último, quiero reivindicar la labor de algunos que estuvieron trabajando, como las diputadas Zuvic, Stilman y Oliveto Lago, quienes han tenido la valentía de llevar adelante la propuesta de los juicios para recuperar lo robado.

          En este tiempo difícil, en el que muchos promueven el caos, nosotros no debemos avalar la idea de que cuando se está peor, es mejor. En este sentido, quiero también reivindicar a la ex diputada Carrió, quien fue parte de ese proceso que se llevó a cabo para recuperar lo robado, y porque quiere mantener la paz entre los argentinos.

          Esta es una gran oportunidad para repensar todo, y comenzar a pensar en el país y no en los intereses particulares. (Aplausos.)

 

Sr. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Benedetti, por Entre Ríos.

 

Sr. Benedetti.- Señora presidenta: a pesar del nombre épico y romántico que le han dado a esta iniciativa, no cabe ninguna duda -como bien se ha dicho- de que estamos en presencia de un nuevo impuesto.

          Cada vez que se sanciona un nuevo impuesto en la República Argentina, este viene para quedarse. Sobran ejemplos de casos como este, que fueron “por única vez”. Tenemos el primer ejemplo en 1932, cuando por única vez se instauró el impuesto a las ganancias; tenemos el caso de 1995, cuando se aumentó en 3 puntos la alícuota del IVA “solo por un año”, y tenemos otro caso más reciente, de 2001, cuando supuestamente solo por un año se instauró el impuesto al cheque. Así que estamos asistiendo a la creación de un impuesto que, con los mismos argumentos que el oficialismo está esgrimiendo hoy, seguramente se intentará replicar en años subsiguientes.

          Digo que es un muy mal impuesto, porque no es un gravamen que solo alcanzará a las grandes fortunas: alcanzará también al capital de trabajo de muchísimos propietarios de pymes, que dan empleo a lo largo y ancho del país.

          El diseño de este impuesto no distingue entre lo que es una inversión financiera -es decir, tener depositados 3 o 5 millones de dólares- y lo que son inversiones en una empresa que genera trabajo y actividad económica.

          Tampoco es cierto que se va a afectar solamente a 9.000 contribuyentes. Nosotros recibimos esta información de los 9.000 contribuyentes de boca de la jefa de la AFIP, que provino de la base de datos del cierre de 2018. Es decir, todavía no estaban las presentaciones de 2019; esto tenía que ver con las presentaciones de bienes personales.

          El impuesto sobre los bienes personales, sabiamente, dispone que los contribuyentes no están obligados a informar los montos de lo que son inmuebles rurales, que tienen su propio sistema tributario; tampoco las participaciones en acciones y en pymes, porque estas también tienen su propia lógica de tributación. Así que esto realmente va a generar muchísimos más contribuyentes que estos 9.000 sobre los que se está especulando en este momento.

          Como bien se ha dicho acá, se trata de un impuesto confiscatorio, porque muchas empresas que hoy están sufriendo dificultades van a tener que vender o malvender parte de sus activos para poder hacer frente a esta obligación.

          Aquí no hubo una ingeniería que, en todo caso, plantee variantes o innovaciones. No hubo ideas para avanzar sobre aquellos que realmente han evadido y que tienen sus fortunas -esas sí que son fortunas- afectadas en paraísos fiscales.

          Tampoco se ha propuesto -como ocurrió en muchos países del mundo que se citan como ejemplo para justificar la situación en la pandemia - alguna sobretasa a las rentas o a impuestos que ya están vigentes en nuestro país.

          Por eso, no solo se trata de un impuesto confiscatorio, sino que también es una muy mala señal hacia el futuro. Es una señal que desalienta y que trae enormes preocupaciones a todos aquellos que pueden invertir en el país, generar actividad económica y fundamentalmente puestos de trabajo.

          En todo caso, es un aliento más a todos aquellos que están mirando hacia el otro lado del charco o hacia otros países para radicar sus domicilios fiscales en una primera etapa, y luego radicar allí sus actividades, que son las que verdaderamente importan, porque generan trabajo. Piensen que nuestro país necesita el desarrollo de distintas actividades para tener trabajo genuino.

          Por último, quiero decir que este impuesto es pan para hoy y hambre para mañana. Digo que es pan para hoy, porque con este número mayor de contribuyentes el gobierno se va a sorprender y quizá se enamore de un tributo de estas características, porque los argentinos harán el esfuerzo para poder pagarlo. Pero también digo que es hambre para mañana porque esto significa desaliento, menos inversiones y menos confianza para trabajar, producir y generar empleo en la República Argentina. (Aplausos.)

 

Sr. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Cacace, por San Luis.

 

Sr. Cacace.- Señora presidenta: venimos escuchando en los discursos de esta tarde que se habla del sistema tributario, y creo que nadie en esta Cámara duda de que este requiere de una profunda reforma. Pero ciertamente debemos debatirla en conjunto para darle una mayor progresividad al sistema.

          Es escandaloso -y esto se ha visto a través de los distintos gobiernos- que el 10 por ciento más pobre de la población sea el que más contribuye al pago de impuestos y el que menos participa en la distribución de la renta nacional. Digo esto porque cuando hablamos de un sistema tributario progresivo debemos hablar no solo de aquellos que deben pagar más impuestos, sino también de aquellos que deben pagar menos.

          Nuestro principal impuesto en la Argentina es el impuesto al valor agregado, que es un impuesto regresivo. En este sentido, así como otros destacaron el peso que tienen los impuestos directos en la Argentina en relación con lo que contempla la OCDE, debemos marcar que los impuestos al consumo en la Argentina son más altos que el promedio de América Latina y de la OCDE.

          Es por eso que con un grupo de diputados de nuestro interbloque presentamos un proyecto sobre devolución del IVA al 30 por ciento más pobre de la población…

 

Sr. Presidenta (Moreau).- Disculpe la interrupción, señor diputado.

          La Presidencia solicita a los señores diputados que guarden silencio a fin de que podamos escuchar al orador.

          Continúa en el uso de la palabra el señor diputado Cacace, por San Luis.

 

Sr. Cacace.- El proyecto que mencionaba contempla especialmente a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y a los jubilados que perciben el haber mínimo. Tengamos presente que los jubilados hoy están cobrando 18.000 pesos, mientras que la canasta básica del adulto mayor ronda los 43.000 pesos mensuales, y necesitan de la decisión de todo el arco político para recomponer sus haberes.

           Dijo el presidente de la comisión que no eran hinchas del déficit. Sin embargo, este es el año que tenemos el déficit más alto en toda la región desde la recuperación democrática, y no es solo a partir de la pandemia. Se trata del mayor crecimiento que ha habido del déficit primario en toda América Latina, entre 2019 y 2020.

          En este sentido, observo algunas contradicciones entre el discurso y la práctica cuando se afirma que no se realiza un ajuste, ya que sí ajusta a través del recorte del gasto público en las jubilaciones, siendo que los adultos mayores conforman el principal grupo de riesgo en la pandemia.

          Por otro lado, tal como lo marcó en su intervención por nuestro interbloque el señor diputado Laspina cuando se refirió al dictamen, así como se ajusta el gasto también es recurrente la suba de impuestos por parte de este gobierno. Cabe precisar que, desde la sanción de la ley de emergencia económica, subieron las retenciones, la tasa de estadística, los impuestos internos, se creó el impuesto PAIS y también se incrementó el impuesto a los bienes personales en relación con el cual ahora estamos discutiendo un tributo que le es absolutamente análogo.

          Han pasado solo unos días desde que tratamos el proyecto de ley sobre el presupuesto nacional para el ejercicio 2021 y allí se plasmó la suba de impuestos, en particular, el incremento de los impuestos internos. Todo esto en medio de un anuncio que vino a hacer el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, en el que no dijo ni una palabra en referencia al impuesto a la riqueza, aun ante las preguntas de los diputados, pero sí se refirió a la reforma tributaria que enviaría su ministerio.

          Señor presidente: desde el oficialismo necesitamos señales claras. Estamos discutiendo hoy este impuesto a la riqueza para que en una o dos semanas tengamos una nueva suba de impuestos en la Argentina, pero esta vez no será promovida por legisladores del oficialismo, sino por el ministro de Economía.

          Consideramos, y así lo han manifestado todos los que han intervenido por nuestro interbloque, que cuando estamos en plena recesión económica, con una caída estrepitosa de la economía, no es un buen momento para aumentar impuestos. Esto lo hemos discutido en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, y hemos sugerido alternativas.

          En este sentido, planteamos que la Argentina ya tiene un impuesto al patrimonio. No es que no tengamos un impuesto sobre los bienes que tienen las personas, pues existe el impuesto a los bienes personales sobre el cual se podía realizar una reforma. De hecho, se había incrementado en 2019. En definitiva, se está estableciendo una alícuota adicional al establecer este nuevo impuesto extraordinario que, en algunos casos, llegaría a gravar el patrimonio hasta en una alícuota del 7,5 por ciento.

          No se quiso ir por esa vía y se decidió dar una señal equivocada, que es la de sumar a los 165 impuestos que existen en la Argentina, con 41 impuestos de orden federal, la creación de un nuevo impuesto en el orden federal porque claramente lo es, dado que cuando uno tiene que realizar un pago obligatoriamente no se lo puede llamar aporte ni bono contribución, sino que es un impuesto.

          En la Comisión de Presupuesto y Hacienda también señalamos que no se puede hablar de impuestos directos sin coparticipar a las provincias, pues así lo establece la Constitución, sobre todo, teniendo en cuenta el propósito con el que está discusión se originó en marzo o abril.

          Considero que si se busca una recaudación para financiar la pandemia hay que puntualizar que hoy las provincias son las que realizan el mayor gasto en relación con el pago de los salarios de los médicos, los profesionales, los técnicos de la salud, los enfermeros y el mantenimiento de los hospitales. Sin embargo, con este impuesto están decidiendo una asignación específica de la que ni un peso va dirigido a los gobiernos provinciales y municipales.

          En virtud de ello, no apoyamos este proyecto, pero sí compartimos que se debe realizar una reforma tributaria. Para ello estamos dispuestos a discutir la cuestión en forma integral, pero no bajo el formato de este proyecto que hoy está impulsando el oficialismo.

 

Sra. Presidenta (Moreau).- Tiene la palabra el señor diputado Estévez, por Santa Fe.

 

Sr. Estévez.- Señora presidenta: desde el bloque socialista acompañaremos este proyecto que establece un impuesto extraordinario, porque estamos en una situación extraordinaria, dado que esta pandemia está haciendo vivir al mundo situaciones con esas características.

          Cabe precisar que decisiones como estas también se están tomando en distintos países del mundo y consideramos que son urgentes; no sabemos por qué se demoraron tanto. Se trata de decisiones que tienen que ser parte de un plan que, en este caso, brilla por su ausencia.

          El razonamiento es muy claro, básico y de sentido común. ¿A quién le pediremos un esfuerzo en el medio de una de las crisis más importantes que vive nuestro país y que esta pandemia claramente profundizó? ¿El esfuerzo se lo vamos a pedir a los jubilados y a las jubiladas de nuestro país?

          Ellos ya hacen demasiado esfuerzo, y vienen haciéndolo desde hace décadas con el sistemático ajuste de sus jubilaciones. ¿A quién se lo vamos a pedir? ¿A la pequeña y mediana empresa, a los trabajadores o a las trabajadoras? Está claro que a los únicos a los que se les puede pedir este aporte extraordinario es a los que más tienen.

          Lamentablemente, en este país hay algo que no es extraordinario, que es la desigualdad y la pobreza estructural, que no son resueltas por este proyecto. Acá estamos en una encerrona porque hace décadas que la pobreza en la Argentina se viene convirtiendo en una pobreza estructural. En este sentido, existen cifras dramáticas que no son resueltas por casi ninguno de los proyectos que tratamos en esta Cámara.

          Señora presidenta: quiero decir con mucho respeto que no hay épica posible en el país de los parches, donde el 50 por ciento de nuestros compatriotas está ubicado por debajo de la línea de pobreza. Lo que tiene que haber no es épica, sino humildad y, fundamentalmente, respeto hacia ese 50 por ciento de compatriotas que viven en la pobreza.

          La Argentina necesita una reforma tributaria. ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir estirando este debate? Me refiero a una reforma tributaria integral y progresiva, donde los trabajadores y las trabajadoras no paguen impuesto a las ganancias, donde exista un impuesto a la herencia, donde la canasta básica no tenga IVA, entre otras tantas cuestiones.

          Esa reforma tributaria integral tiene que acompañar un proyecto de país que potencie la producción y que fortalezca a la pequeña y a la mediana empresa, que es la que genera más trabajo. Lamentablemente, este debate ni siquiera se asoma a estas cuestiones.

          Quiero mencionar un tema que me asombró al principio de la sesión cuando lo explicaban. El 25 por ciento, es decir, el porcentaje más importante de lo recaudado, se destinará a exploración, desarrollo y producción de gas natural. No sé qué tiene que ver eso con la situación extraordinaria de la pandemia, pero la explicación fue que es para garantizar el ingreso de divisas.

          Menos mal que hoy, en esta sesión, también trataremos dos proyectos que están vinculados al cuidado del medio ambiente. Quizás en esa argumentación encuentro la respuesta de por qué no avanza en el Congreso la ley de humedales.

          Me pregunto si vamos a seguir fomentando los combustibles fósiles. ¿Qué tiene que ver esto con el futuro de nuestro país y del mundo? Nada. Tiene más que ver con el pasado.

          Por eso, para no extenderme, quiero decir que la Argentina no está destinada a vivir en esta realidad. Otros países pudieron cambiarla, pero hicieron las cosas de una manera diferente: sin grieta, sin doble discurso y sin demagogia.

-   Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Álvaro Gustavo González.

Sr. Estévez.- La Argentina necesita de un gran acuerdo nacional. Por eso, desde el socialismo solicitamos una vez más al presidente de la Nación que convoque a este Congreso para discutir, de una vez por todas, una ley que permita construir en nuestro país un Consejo Económico y Social que garantice el diálogo y nos permita concretar ese acuerdo. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Rey, por Buenos Aires.

 

Sra. Rey.- Señor presidente: como en otras oportunidades estamos tratando un proyecto que tiene un nombre tan ostentoso como falaz. Una vez más, el oficialismo elige un título que engaña y que esconde lo que el cuerpo del proyecto encierra; por eso leemos que es “solidario y extraordinario”.

          La solidaridad es un valor por excelencia; es sinónimo de apoyo, de respaldo, de ayuda y de protección. La solidaridad es la colaboración que existe entre los individuos, nos permite atravesar momentos difíciles, situaciones terribles y nadie duda de que se trata de un valor que debe ser inculcado, abonado y fomentado en nuestra sociedad de manera transversal. Todos podemos ser solidarios. ¡Cuánto mejor sería nuestra sociedad si todos los fuéramos!

          Sin embargo, lo que no congenia con la solidaridad es la imposición, la obligación y la existencia de una ley que nos obliga a ser solidarios y que nace en la contradicción. Además, es más grave aún cuando por ley se obliga a ser solidarios solamente a algunos.

          El presente de nuestro país y la realidad, requieren que busquemos soluciones entre todos. Este proyecto va en dirección diametralmente opuesta, genera divisiones y apuesta a resultados cortoplacistas que, a la larga, generarán mayores problemas que aquellos que intenta solucionar. 

          Por otra parte, afectar a quienes producen y generan trabajo genuino, nunca puede ser el mejor camino. Es siniestro que se presente este proyecto como salvador de los que menos tienen cuando ellos, los trabajadores, verán mermar puestos de trabajo, lo que redundará en el aumento de los niveles de desempleo que ya hoy son altísimos.

          Entonces, me pregunto para con quién es la solidaridad. Claramente, no para quienes generan producción y empleo y tampoco para quienes trabajan. Este proyecto parece ser solidario solo con quienes hoy manejan desacertadamente las políticas de gobierno, que son los verdaderos responsables de no generar las condiciones que permitan el crecimiento del empleo genuino.

          Una vez más el gobierno está poniendo la responsabilidad en otros sin asumir las propias. Tal vez, sea el modo más fácil o la manera más rápida para tapar las graves consecuencias de la mala administración de la economía en tiempos de pandemia. Además, colocan la responsabilidad en un impuesto disfrazado de aporte, que pone la mirada sobre unos pocos y crea así más divisiones, que no es, precisamente, lo que necesitamos para salir adelante.

          No voy a acompañar este proyecto porque quiero que el gobierno asuma que es el verdadero responsable y que empiece, de una vez por todas, a crear las condiciones para que quienes tienen la capacidad de dar y generar trabajo y empleo genuino puedan hacerlo. Eso no solo será de ayuda a los más necesitados, sino que también les dará la dignidad que el trabajo otorga y que cada argentino merece.

          Señor presidente: la gente necesita trabajo digno, que vendrá del sector privado. Los argentinos y argentinas necesitamos que el gobierno genere las condiciones para que así sea. Este proyecto no va en ese camino y por eso no voy a acompañarlo. Queremos sesiones presenciales, señor presidente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Manzi, por Catamarca.

 

Sr. Manzi.- Señor presidente: esta crisis, esta situación de emergencia difícil, es una oportunidad para revisar los grandes temas nacionales y tomar el rumbo correcto.

          En este sentido, uno de los grandes temas nacionales es nuestro esquema tributario, que consiste en un régimen plagado de impuestos, creados de manera transitoria, pero que se quedaron para siempre. Se trata de un régimen que agobia a los contribuyentes, que es complicado y no resuelve el problema de la evasión.

          Sin embargo, en lugar de observar con una visión de desarrollo, de futuro y de manera sistémica, el gobierno hoy nos propone crear este impuesto a la riqueza.

          Señor presidente: pienso en el IVA, ese terrible impuesto que impacta más en los pobres que en cualquier otro sector social, quienes por cada 100 pesos que ganan deben pagar 21 pesos porque todo el ingreso de los sectores más humildes de la Argentina se dirige, en general,  al consumo de alimentos.

          Me pregunto qué pasa con los sectores medios. Ellos y los sectores medios altos son los naturalmente llamados a generar inversión en pymes, en comercios y en pequeñas producciones. Además, también son llamados a ganar el mercado del mundo, exportando sus vinos, sus uvas y sus nueces. Sin embargo, a ellos los castigamos con el impuesto a las ganancias, el que también terminan pagando los sectores asalariados y los jubilados.

          Entonces, en lugar de revisar el sistema tributario, nos proponen un nuevo impuesto a la riqueza que no resolverá los números macro, que probablemente sea judicializado y que no generará más que presión social y fuga de gente que radique sus empresas en Asunción del Paraguay o en Montevideo.

          Señor presidente: este es un macro Estado que, como el mito del Dios griego Cronos, se come a sus propios hijos; el perro va a terminar mordiéndose la cola.

          Pensemos en los sectores medios, en los profesionales, los comerciantes y los dueños de pymes, que son hijos de la movilidad social, a la que aportaron los buenos gobiernos del peronismo y del radicalismo. Hoy ellos están agobiados no solamente por los impuestos, sino por leyes laborales que los inhiben de reinvertir y de tomar más empleados.

          No pensemos con el prisma de la ideología simple y barata de consignas. Pensemos en el país. Pensemos, señor presidente, en que para que haya justicia social tiene que haber trabajo digno. La justicia social del eterno y permanente subsidio es una justicia social elemental, básica y, por sobre todas las cosas, mentirosa.

          Pienso en una empresa de salud del interior del país, por ejemplo, que es dueña de un resonador, que en este momento -depende del modelo- puede valer entre un millón y dos millones de dólares, que es dueña de un tomógrafo, que tiene setenta camas y los aparatos para esas camas y que tiene algunas ambulancias. A esa empresa, hasta hace poco, el Estado nacional la estuvo ayudando para que pueda pagar los sueldos de sus empleados y que no quiebre debido al colapso que se había generado en la asistencia sanitaria. Sin embargo, hoy pasa a ser un nuevo contribuyente de un nuevo impuesto. Es decir que le dimos oxígeno y ahora la asfixiamos.               

          Si este impuesto sirviese para restablecer la deteriorada red de atención primaria, para que las enfermeras y enfermeros argentinos mejoren sus sueldos y para que esos 80 aborígenes salteños que hoy comenzaron una marcha de más de 500 kilómetros pidiendo justicia, desde el río Pilcomayo hasta la capital de Salta, acusando a la funcionaria Donda de no escucharlos y de la insensibilidad, todavía. Pero gran parte va a ir a parar a quién sabe dónde. Ya lo dijeron aquí: a ENARSA.

          Entonces, ¿en qué quedamos, señor presidente? El oficialismo tiene una gran virtud: maneja muy bien los símbolos, los tiempos y los gestos. Hoy es el 17 de noviembre y un día como hoy, hace 48 años, volvía el general Perón después de un exilio y una proscripción de 18 años.

          Yo pregunto: ¿ustedes creen que por generar un impuesto a la riqueza el 17 de noviembre van a disimular el terrible ajuste que les viene a todos los jubilados de la Argentina? Señor presidente: la hora es para otras cosas.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Berisso, por Buenos Aires

 

Sr. Berisso.- Señor presidente:  el aporte solidario y extraordinario que nos convoca hoy por única vez no es nada más ni nada menos que, como dijeron diputados que me precedieron, un impuesto que seguramente llegó para quedarse. No es un impuesto a la riqueza. No es un impuesto a las grandes fortunas, como muchos legisladores y funcionarios pregonan en los distintos medios y así profundizan las grietas ya existentes en nuestro país.                

          Este es un impuesto que va directamente a pegarle a la producción. Durante el 2020, mientras el gobierno elaboraba este proyecto, paralelamente, se intervino y se trató de expropiar Vicentín, se produjeron usurpaciones a establecimientos rurales, muchas veces con funcionarios nacionales dentro de las tomas y a lo largo y ancho del país se siguen produciendo roturas de silobolsas y otros hechos que generan la desconfianza y el temor del sector productivo. Así, los que tienen espalda, se radican en el exterior, quedando cientos de familias argentinas sin trabajo.      

          En ese sentido, la pregunta no es cuánto más se le puede sacar al sector productivo, sino qué va a hacer el gobierno con los recursos que recaude con este impuesto, ya que llama la atención -y lo supo decir un diputado preopinante- que el 25 por ciento va a estar destinado a la exploración y el desarrollo de gas natural.

          Eso me lleva a recordar el año 2005 o 2006, ese proyecto monstruoso que fue Gasoducto del Sur, que iba a conectar Argentina y Venezuela con 15.000 kilómetros de gasoducto y una inversión de 23.000 millones de dólares. Hubo fotos de los presidentes, funcionarios, anuncios, etcétera. Pero todo terminó en la nada. Mejor dicho, no en la nada, porque en el 2011 Argentina tuvo que empezar a importar gas por 50.000 millones de dólares hasta el año 2018.

          ¿Qué quiero decir con esto? Que estamos improvisando, señor presidente.                   ¿Cuál es el plan para reactivar el país después de la pandemia? Un impuesto confiscatorio no puede ser un plan.

          Poner en pie de igualdad a alguien que tiene cien hectáreas en la zona núcleo y una cosechadora con alguien que tiene mil millones de pesos y vive de renta en el exterior no es un plan.

          Cuando se ataca al capital privado productivo, se está atacando al motor que genera empleo real y genuino. De esa manera se le están sacando pesos al Estado, que ya de por sí tiene muchos compromisos adquiridos.

          No le demos una connotación política a este impuesto. Esta semana escuché decir a funcionarios que con este impuesto se va a ayudar al gobierno nacional por el gran esfuerzo que hizo durante todo el año producto de la pandemia. En realidad, el esfuerzo lo hicieron todos los argentinos y las argentinas.

          Por otro lado, quiero responderle a una diputada preopinante que dijo que este impuesto viene a palear los cuatro años de desigualdad del gobierno de Mauricio Macri. Yo le diría a la diputada que camine un poco más el conurbano, ya que la falta de agua potable, cloacas, asfalto y seguridad, y muchas otras cosas más, no son producto de cuatro años, sino de más de treinta años en los cuales gobernaron intendentes de su mismo signo político.

          Por último, señor presidente, este impuesto no le saca plata a los ricos para darle a los que menos tienen. Este impuesto llega para darle un duro golpe a esta agonizante economía y, por ende, a todos los argentinos.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Carrizo, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Carrizo (A.C.).- Señor presidente:  se ha dicho bastante sobre este tema y vamos a seguir escuchando. Por eso, en algunas cuestiones me voy a repetir con mis colegas, pero no quiero dejar de enfatizar dos o tres puntos.

          La primera pregunta es: ¿quién puede estar en contra de un proyecto que redistribuye desde los que más tienen a los que menos tienen en un país cuya desigualdad y brecha entre los que más tienen y los que menos tienen es abrumadora?  Argentina califica como una democracia rezagada en la región. Es decir, es una democracia que produce pobreza. No esperamos de la democracia eso, sino bienestar. Por ello, nadie podría estar en contra.

          ¿Quién podría estar en contra de que un gobierno constitucional cree, en un contexto de emergencia, un fondo excepcional? Lo hizo Alfonsín en 1988 y la Corte tiene dicho que es legal y legítimo.

          La pregunta es: ¿por qué estamos debatiendo gobierno y oposición algo en lo que tendríamos que haber estado de acuerdo? Algunos colegas decían que la estructura de pobreza y la desigualdad en la Argentina continúa y esta ley no la toca un ápice.

          Hablaban de la reforma tributaria. A mí me encantaría que deje de ser una promesa y quienes hoy tienen la llave para dar el quórum al oficialismo la condicionen para empezar a hablar en serio de la reforma y la equidad fiscal que falta en la Argentina.

          No vale decir que sería deseable. Vale decir que seamos exigentes y construyamos un consenso que valga la pena transitar en la Argentina.

          No me gusta cuando se demoniza la idea de que la inversión solamente es el sector privado. Yo no sé si un proyecto así afectaría la inversión. Es obvio que los que más tienen, deben proveer al bien social y también es obvio que el Estado puede generar inversión social.

          Lo que faltó aquí es un proyecto de para qué, faltó un dialogo entre Estado y empresas. No hay una redistribución de los que más tienen a los que menos tienen. Hay una redistribución de los que más tienen al que más tiene, que es el Estado nacional argentino, que centraliza y asigna mal.

          El 25 por ciento de este fondo va a una multinacional como YPF. ¿Dónde están los protagonistas de la pobreza argentina? No están acá. El resto de las asignaciones tienen competencia e implementación en las políticas públicas de las provincias.

          Hace poco tiempo sancionamos aquí un proyecto estimulante, sobre capitales alternas, para que el gobierno nacional se traslade y empiece a generarse la praxis de un federalismo más real. Ahora bien, el federalismo distorsivo fiscal sigue vigente en la Argentina y este proyecto en tratamiento lo cristaliza.

          Entonces, se habla de asignaciones en salud, un poquito en educación, en barrios populares. Claro que tenemos que hablar en serio de la descentralización en la Argentina. Hubiese sido excelente una concertación, una negociación, y los empresarios podrían haber aportado con placer. Es normal -en todos los países lo hacen- que los que más tienen les den a los que menos tienen, pero hay un diálogo, una estrategia.

          Aquí se habla de la pobreza, pero no es una cuestión de magnitud, y se confunde cuando se cree que la pobreza está concentrada en el AMBA. Es una cuestión de cantidad, pero la intensidad está en el interior, como en el NEA; ni hablemos de Tucumán. Esto podría haber sido un proyecto de desarrollo focalizado.

          A mí me gusta cuando dicen que necesitamos distribuir la tierra. Claro que sí, pero no es solamente tierra; no es que tengan tierra y sigan pobres. Es un proyecto de desarrollo. Podríamos haber empezado con eso. ¿Por qué hoy no está esto aquí? ¿No quisimos? ¿No dialogamos?

          Entonces, lamento que, a 38 años de democracia en la Argentina, la historia que les contemos a los ciudadanos sea la de las oportunidades perdidas. Sobra coyuntura y falta estrategia. Esta era una oportunidad para avanzar en esa línea.

          Se equivocan quienes creen que hoy, votando esto, tranquilizan sus conciencias creyendo que construyen justicia social en la Argentina. Nos equivocamos todos si es así. No va a ocurrir. Los grandes debates de la estructura y de la desigualdad profunda de la Argentina siguen ahí. El sistema tributario es uno; “no sabe o no contesta”.

          El año que viene van a cumplirse ocho años desde que llegué a esta Cámara y estoy cansada de escuchar que esta es una promesa incumplida. ¿Cómo puede ser que compartamos la impotencia desde uno de los tres poderes del Estado con la ciudadanía? ¡Ninguna impotencia! Esta era la oportunidad, pero será otra oportunidad perdida.

          Este año transitamos dos grandes debates en esta Cámara. En cuanto al sistema previsional en la Argentina, vamos a tratar la fórmula de movilidad. Es lo más injusto que hay, con una mayoría que aporta y recibe poco, con jubilaciones de privilegio que traccionan de ese fondo, sin aportar nada, y con jueces que no pagan el impuesto a las ganancias. ¡Es inconcebible! Transitamos ese debate y, entonces, compartimos la idea de que “todo por arriba y nada por abajo”. Necesitamos reformas profundas en la Argentina.

          La equidad es otra cosa en democracia; son debates profundos. Necesitamos que los empresarios también hagan la inversión, pero también necesitamos generar confianza. ¿Dónde va esa plata? Este proyecto la saca de donde se la produce. No es que no hay plata en la Argentina, pero el Estado la tracciona. Es un Estado que centraliza, mira mal y asigna peor. Los cinco objetivos están mal; violan competencias de coparticipación federal.

          Entonces, lamento no haber podido votar este proyecto, porque me hubiese encantado. No me gusta exorcizar esta idea de empresarios víctimas. Los que más tienen…

 

Sr. Presidente (González).- Solicito a la señora diputada que redondee su discurso.

 

Sra. Carrizo (A.C.).- Sí, ahora sintetizó.

          Creo que esta es una oportunidad perdida, y entonces me parece que desde la dirigencia política en la Argentina a veces tenemos que dejar la coyuntura, y esta era la oportunidad de empezar a pensar a mediano y largo plazo. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Ocaña, por Buenos Aires.

 

Sra. Ocaña.- Señor presidente: lo voy a privar de mi imagen, porque tengo problemas con la Internet.

 

Sr. Presidente (González).- Es realmente una privación, señora diputada.

 

Sra. Ocaña.- Muchas gracias por el piropo, señor presidente.

          Como otras leyes del oficialismo con títulos pomposos -como aporte solidario, extraordinario y obligatorio-, volvemos a tratar un aumento de impuestos, que se suma a la pesada carga impositiva de la Argentina.

          Como dijo el miembro informante del dictamen de minoría, diputado Laspina, la Argentina tiene 165 impuestos. Adviértase la gran imaginación que tenemos para crear y gravar cosas. Doce de estos impuestos fueron creados por el gobierno de los Fernández, impuestos que vienen, como en otros momentos de emergencia de la Argentina, a ser por única vez, pero creemos que quizás vuelva cumplirse aquello de que sea un impuesto para siempre.

          Yo creo que este impuesto -y es lo más grave- viene a espantar lo que la Argentina necesita: inversiones productivas, así como generación de trabajos y de oportunidades para sacar el país adelante.

          La Argentina viene de diez años de falta de crecimiento. Pueden poner el relato que quieran, pero los datos muestran que esto es así. Este año se prevé una caída del 12 por ciento del producto bruto, en el marco de una crisis sanitaria mundial, pero agravada por las políticas llevadas adelante en la Argentina, con la cuarentena más larga de la historia y del mundo.

          El aporte solidario es, en realidad, un impuesto porque es obligatorio, de carácter coercitivo y, como aquí se dijo, viola garantías constitucionales. Además, rompe el principio de legalidad, ya que genera doble imposición, resulta confiscatorio y lesiona una vez más la resentida seguridad jurídica argentina.

          Los diputados del oficialismo han menospreciado estos argumentos durante el tratamiento en comisión, y hoy, en sus alocuciones, invocan cuestiones de solidaridad para con los más necesitados, principios con los que por supuesto todos estamos de acuerdo. Pero la verdad es que esos propósitos no se condicen con los actos propios del gobierno. A modo de ejemplo, puedo citar las compras para atender la demanda de insumos en el marco de la pandemia, que resultaron tardías, ineficientes y sospechadas de corrupción.

          También sorprende un poco la decisión del destino de estos fondos. Aquí se mencionó varias veces que el 25 por ciento de la recaudación va a ser destinada a ENARSA. Nos preguntamos si estos fondos volverán a ser parte de los subsidios a los empresarios amigos, y eso también nos preocupa, porque creemos que entre esos empresarios no están justamente los sectores que necesitan ser ayudados.

          Me pregunto por qué, con esta imaginación que tenemos para crear impuestos, no gravamos otros bienes. Varios de los diputados que me antecedieron en el uso de la palabra mencionaron los bienes robados por la corrupción en la Argentina. ¿Por qué este Congreso votó, por ejemplo, revivir empresas liquidadas en quiebra, como en el caso de Cristóbal López, y esos fondos no los dedicamos justamente a esto? ¿Por qué no avanzamos con todos los bienes que hoy se encuentran embargados en la Justicia y sancionamos definitivamente una ley que permita recuperar los activos provenientes de esos delitos? En este sentido, yo tengo la cifra de 500.000 millones de pesos, monto que claramente excede lo que el miembro informante del dictamen de mayoría nos dijo que esperaba recaudar con este gravamen.

          El país no avanza con este impuesto, señor presidente, porque estamos avanzando en gravar bienes productivos, e incluso inversiones que quizás en este momento están prendadas o hipotecadas. Nada de esto fue considerado.

          Quiero decir algo más, señor presidente. Por mucho título populista que se ponga a esta ley, no puede ocultar ni tapar el fenomenal ajuste que el gobierno nacional está llevando adelante contra las clases populares, los jubilados y los pensionados. Estos fondos no van a destinarse a pagar el IFE 4 ni tampoco a mejorar las jubilaciones y pensiones, que a partir de la suspensión de la movilidad jubilatoria perdieron casi el 10 por ciento de su valor, en lo que hace a la jubilación mínima.

          Quiero hacer una última reflexión, señor presidente. Mientras la Argentina grava las inversiones productivas, los países de la región buscan que esas inversiones se asienten en sus territorios. No tengo tiempo de suministrar la larga lista de empresas que han anunciado su retiro del país o que ya lo han hecho, pero quiero dejar una reflexión de presidente uruguayo Lacalle Pou, cuando empezamos a hablar de este impuesto en la Argentina.

          El 9 de abril, ante una consulta periodística sobre la posibilidad de establecer este impuesto en el Uruguay, Lacalle Pou dijo: “Hoy gravar al capital es amputar la posibilidad de los que van a hacer fuerza en la salida de la crisis.”

          Creo que la Argentina necesita inversión y trabajo; no apelar a las viejas recetas populistas.

          Por las razones expuestas, adelanto mi voto negativo.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado de Lamadrid, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. de Lamadrid.- Señor presidente: para esto querían inmortalizar las sesiones virtuales. Para discutir, bajo esa modalidad, proyectos tan importantes.

          Antes, el kirchnerismo utilizaba el Congreso como una escribanía; pero, al menos, debía escuchar a la oposición. Tenía que dar la cara, debatir de cara al sol, conocer nuestras posiciones. Hoy, ni eso hace; ni siquiera lo tolera, y se queda en la comodidad del quórum exprés, de la mayoría, que le permite votar en el marco de una sesión remota sin necesidad de dar la cara. De esta manera, nos obligan a discutir temas importantes como si fueran tonterías de patio de colegio.

          Es una paradoja que el aparente autor de este proyecto de ley que impulsa el mal llamado “impuesto a la riqueza” figure en el padrón de quienes serán sus contribuyentes. Pero no por tener bienes en abundancia ganados decentemente, sino por haberse enriquecido indecente e impunemente en la función pública, su madre.

          Por eso no valoran el esfuerzo, el mérito y lo duro que es progresar trabajando durante años de sol a sombra, invirtiendo y dando trabajo a los argentinos. Hoy vienen a expulsar las inversiones, la producción y la generación de riqueza.

          Hablamos de un nuevo impuesto en un país que ya tiene ciento sesenta y ocho, y que no es para los más necesitados. Es para la caja política; será administrado sin eficacia y sin coparticipar. El impuesto a la riqueza tiene tras de sí el financiamiento de la reforma judicial…

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado: la señora diputada Cerruti está pidiendo una interrupción. ¿Se la concede?

 

Sr. de Lamadrid.- No, señor presidente. Le pido por favor que hable después.

 

Sra. Cerruti.- Pido la palabra para una cuestión de privilegio.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: cuando el señor diputado termine su exposición, la Presidencia le concederá el uso de la palabra para que pueda plantear la cuestión de privilegio.

          Continúa en el uso de la palabra el señor diputado de Lamadrid, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. de Lamadrid.- Señor presidente: como decía, el impuesto a la riqueza tiene tras de sí el financiamiento de la reforma judicial para que la vicepresidente se pueda vengar de la Justicia, del campo, de quienes no se arrodillan ante ella, de la clase media, de la capital ‑a la que quita su coparticipación‑, de los distritos opositores, de los medios, de los periodistas independientes, de quienes la enfrentan denunciando su corrupción y su plan, de quienes intentamos rescatar al país para evitar que ella se convierta en la Justicia.

          El 1° de septiembre sostuve que no saben gobernar sin plata y sin discrecionalidad. Hoy, vienen a esta Cámara con ideas menemistas, como el Fondo Nacional de Incentivo Docente. Es la misma lógica, las mismas ideas, las mismas recetas. Como se recordará, aquel era un impuesto por única vez que consistía en quitar el 1 por ciento a quienes tenían un automóvil. Hoy hacen lo mismo: emergencia, superpoderes, gobierno por decreto, Estado de sitio en los hechos, ajuste a los jubilados.

          En realidad, son coherentes. En Santa Cruz, cuando asumieron, mediante un decreto las personas en actividad y en pasividad sufrieron una rebaja del 15 por ciento. Luego, vetaron el 82 por ciento móvil; nuestros jubilados debieron ir a la Justicia para hacerse atender y cobrar un módico aumento de sus haberes.

          Se quieren quedar con la producción nacional y expulsan empresas con matones sindicales. Mercado Libre, LATAM, Walmart, Glovo, Norwegian, Emirates, BASF, Axalta, Falabella, Nike no se fueron por la cuarentena; se fueron por los Fernández. Todos los países, salvo Venezuela y la Argentina, donde quieren vivir sin trabajar y a costa de quienes generan riqueza, protegen a aquellos que dan trabajo.

          ¿Saben qué es este impuesto, señores diputados? La nueva 125, disfrazada. Lo que se va a recaudar con la sanción de esta ley es muy sencillo al lado de lo que debemos recuperar que fue robado a los argentinos.

          Reitero que quieren establecer este impuesto para financiar la reforma judicial. Manejan los recursos públicos como si se tratara de una alcancía privada, pero eso no les alcanza. Ahora, directamente quieren poner en riesgo la actividad privada.

          Necesitamos luz, no más oscuridad. Necesitamos una nueva ley de coparticipación, y esa es una deuda que tenemos con los argentinos desde 1997. También es preciso hacer una reforma sindical y gravar la renta financiera.

          No es la urgencia la que impide trazar proyectos de largo plazo; es la ausencia de proyectos la que nos mantiene anclados en el presente. El gobierno no tiene plan; salvo el de la vicepresidente, que tiene por objeto profundizar el pasado. Es una retrotopía con la que quiere llevarnos a una época anterior a 1860; es decir, a la desorganización nacional.

          La política es el futuro, es liberarnos del corto plazo y abrirnos a la tarea de configurar lo que vendrá. Por eso debemos rescatar al país, para evitar que se consuma el plan que nos lleva a Santa Cruz donde tendremos que volver a luchar por la libertad.

          Este no es un impuesto a la riqueza; es un impuesto para generar más pobreza en la Argentina. (Aplausos.)

 

                                                                                                                - 26 -          

cuestión de privilegio

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Cerruti, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sra. Cerruti.- Señor presidente: planteo esta cuestión de privilegio en contra del señor diputado preopinante.

          Su discurso al inicio de la sesión fue que celebrábamos sesiones remotas para no tratar temas importantes; ahora afirma que las hacemos para analizar asuntos trascendentes. Antes o ahora, en forma presencial o telemática, no solo escuchamos al señor diputado, sino que debatiremos todo lo que haya que debatir. Pero lo que no vamos a permitir es que se insulte o acuse a la señora vicepresidenta de la Nación y al señor presidente de nuestro bloque de la manera que el señor diputado acostumbra a hacer.

           En este ámbito, los debates son políticos; entonces, si el señor diputado tiene que aprender a discutir en un parlamento, que tome lecciones donde quiera. Analizamos ideas, políticas, proyectos. No acusamos a nadie; por eso, reitero, no vamos a permitir acusaciones infundadas contra el señor presidente de nuestro bloque y la señora vicepresidenta de la Nación, y nada que tenga que ver con sus pensamientos personales o que vaya más allá de la discusión política que estamos dando.

          Tanto de manera presencial como telemática, con mucha paciencia hemos escuchado largamente al señor diputado insultar a la Cámara y quejarse porque debatimos, porque no debatimos, porque sesionamos de manera virtual, porque lo hacemos en forma presencial, porque estamos, porque no estamos… Nos bancamos todo, menos que se insulte al señor presidente de nuestro bloque y a la señora vicepresidenta de la Nación. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión planteada pasará a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                                - 27 -          

APORTE SOLIDARIO Y EXTRAORDINARIO PARA AYUDAR A MORIGERAR LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

(Continuación)

Sr. Presidente (González).- Prosigue la consideración de los dictámenes de la Comisión de Presupuesto y Hacienda ‑Orden del Día N° 123- recaídos en el proyecto de ley del señor diputado Kirchner y otros sobre creación de un aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia (expediente 4.534-D.-20).

          Tiene la palabra el señor diputado Menna, por el Chubut.

 

Sr. Menna.- Señor presidente: estamos creando un impuesto que tiene más de revancha que de un efectivo propósito de recaudación fiscal.

          Evidentemente, les da vergüenza llamarlo impuesto y por eso acuden al eufemismo de denominarlo “aporte”. Lo mismo ocurrió con el ajuste a los jubilados, cuando se suspendió la movilidad de la ley de emergencia, y con el impuesto al dólar, que en aquella norma lo llamaron “solidario”. En este caso, tampoco podía faltar aquella falsa apelación a la solidaridad.

          El relato que se pretende instalar se basa en que esto no es un impuesto. Sin embargo, el artículo 9° del proyecto en consideración establece que la AFIP será la encargada de la “aplicación, percepción y fiscalización del presente aporte”. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es o no un impuesto? ¿Es un aporte, pero lo recauda y fiscaliza la AFIP?

          Sin duda, es un gravamen que además implica una doble imposición, porque apunta al mismo hecho imponible del impuesto a los bienes personales.

          Además, es confiscatorio porque no se ha establecido un mínimo no imponible. Es decir que, con un patrimonio inferior en un peso a los 200 millones, se paga cero; pero, con un peso más, corresponde pagar sobre el total de esos 200 millones que, en el caso anterior, estaban libres de gravamen. No se descuenta una base imponible.

          Este impuesto tampoco toma en cuenta que las personas que formaron este patrimonio que va a ser atacado, agredido, por este tributo ya tuvieron que pagar otros impuestos como, por ejemplo, ganancias. Ese patrimonio que ahora va a gravar este impuesto pudo formarse con lo que quedó de esa otra tributación, y además es un patrimonio que sigue pagando impuestos como el inmobiliario, el automotor, el de bienes personales, etcétera. Se trata de un impuesto que desalienta que los ahorros y los activos que gravan se reinviertan en la economía real; van a contramano del mundo.

          Ante la pandemia hay que sostener a las empresas, que son las únicas que dan empleo genuino. Y este impuesto, por más que se niegue, ataca a esas empresas, ataca a las pymes, porque muchas de ellas ‑tal vez la mayoría‑ están formadas como empresas unipersonales, es decir, sus titulares son personas humanas.

          Además, en una muestra de que no han perdido esa inclinación a hacer el Estado Hood Robin que tuvieron en los 90 cuando privatizaron YPF, Gas del Estado y tantas empresas públicas como Aerolíneas Argentinas o las jubilaciones, en este caso también están haciendo una contrasolidaridad. Basta leer el artículo 7, inciso 5, del proyecto de ley para observar que le están imponiendo tributos a las pymes para financiar a las petroleras, como YPF, cuyo 49 por ciento es del sector privado y cotiza en la Bolsa de Nueva York.

          Otro de los destinos de lo recaudado, según el proyecto, son las becas, pero resulta que en la Argentina los chicos no tienen clase. ¿Por qué no resuelven primero una realidad de chicos sin clases o de clases por WhatsApp en un país en donde la gran mayoría de las personas no tiene acceso a Internet, no tiene dispositivos o no tiene ninguna de las dos cosas?

          Están improvisando, caminan sin plan, y por eso no tienen la menor idea de cuánto van a recaudar por este impuesto. De hecho, ni siquiera está presupuestado en ese presupuesto desprolijo que tuvo que ir y venir porque se olvidaron las planillas.

          Este tributo que se está debatiendo es un impuesto directo. Lean el artículo 75, inciso 2, de la Constitución, que es una atribución de las provincias y no del Congreso de la Nación. Y si bien el Congreso de la Nación puede ejercer esas atribuciones transitoriamente, eso no hace que pierda su carácter coparticipable. Son antifederalistas y centralistas, y pretenden que el Estado nacional se apropie de todo este tributo.

          Con el argumento de que la pandemia demanda más recursos están creando este impuesto, pero resulta que hace una semana en el dictamen de mayoría del proyecto de presupuesto proponían crear un paraíso fiscal en la provincia de Misiones, donde las empresas no iban a pagar ganancias, IVA, bienes personales, el impuesto al cheque, etcétera. Por suerte primó la razón y ese artículo 124 quedó sin efecto.

          Pero ¿en qué quedamos? ¿Se necesitan o no recursos? No es cierto que este impuesto absurdo no afecta el trabajo y la “empresarialidad”. Muchas pymes industriales, de comercios, de servicios, agrarias, ganaderas, etcétera, están estructuradas como empresas unipersonales y este impuesto recae sobre los activos que forman parte de su capital de trabajo, porque computa lo que valen los tractores, los camiones y los bienes de capital; además, afectará a los hoteles y los comercios, todo lo que no han querido atender negando la ley de emergencia turística.

          ¡Ni heladera llena ni aumento a los jubilados ni baja de Leliq! Este gobierno está haciendo todo lo contrario de lo que prometió, y este impuesto es una parte más de ese ajuste. Y así como han suspendido durante todo un año una fórmula de movilidad jubilatoria y ahora pretenden imponer una fórmula que va a perjudicar gravemente a los jubilados también vienen con esta propuesta que va a afectar a las pymes. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Yasky, por Buenos Aires.

 

Sr. Yasky.- Señor presidente: hace dos años no hubiésemos estado discutiendo este tema. Estamos debatiendo un aporte solidario de los más ricos de este país porque estamos en una situación de desastre que tiene que ver con algo que afecta a América Latina y al mundo: la pandemia.

          A algunos se les olvida, y se ve que es porque viven en alguna nube que les permite sobrevolar la realidad, pero a la inmensa mayoría de los argentinos la pandemia le produce penuria cotidiana de todo tipo.

          Estamos discutiendo este tema precisamente por eso y porque, además de la pandemia, tenemos el desastre de cuatro años de un gobierno que favoreció a los más ricos, de un gobierno que favoreció a los especuladores financieros, de un gobierno que le bajó el impuesto a los más ricos de manera desembozada, y ese impuesto que se le bajó a los más ricos no produjo la lluvia de inversiones que supuestamente produciría.

          Todos los impuestos que les eliminaron a los ricos lo único que produjo fue especulación financiera y salida de capitales del país. Por eso estamos discutiendo en este recinto una medida extraordinaria. No es un capricho, no es que se quiere elegir un tema para establecer un corte ni, como ustedes dicen, distraer el ajuste; quédense tranquilos.

          Si este gobierno estuviera aplicando un ajuste los que hacen corridas cambiarias no las harían, si este gobierno estuviera aplicando un ajuste, aquellos a los que ustedes defienden nos estarían aplaudiendo de pie, como lo hicieron con Macri. Si estuviésemos apretando las clavijas del pueblo tendríamos la caricia sobre el lomo como la tenían los que gobernaban en nombre del partido de ustedes...(Aplausos.) Esto es así.

          ¿Quiénes defienden este aporte solidario? Vamos a ponerle nombre. Hace diez días se publicó una solicitada que firmaban cuarenta nucleamientos que representan a las pymes, al movimiento agrario, al cooperativismo, a los pequeños productores familiares, etcétera. Esas son las pymes reales, no las que hablan ustedes. Ustedes usan de escudo humano a las pymes y este impuesto pasa muy por arriba de las pymes, muy por arriba de las medianas empresas y muy por arriba de muchas grandes empresas.

          Es cínico venir acá a hablar en defensa de las pymes. ¿Qué pyme va a pagar un impuesto sobre riquezas que están gravadas en más de 200 millones?

          ¿Y para qué hace falta este aporte solidario? Hace falta para tener los recursos que el Estado tuvo que poner para pagar el IFE y el ATP. Sí, les pagamos el salario a muchos trabajadores de esas grandes empresas que van a tener que pagar ahora; entonces, que devuelvan un poquito de la ayuda que les dio el Estado.

          Necesitamos dinero para enfrentar el COVID, necesitamos recursos para comprar vacunas, necesitamos recursos para que los pibes vuelvan a la escuela el año que viene, porque la idea es que si hay vacuna puedan volver a la escuela. Necesitamos recursos para que en los barrios populares podamos generar reactivación de planes de vivienda, y también necesitamos recursos para esa exploración que se está planteando para el gas natural.  Esta es la pandemia; esto pasa en el mundo.

          Coincido con lo que decía el diputado Carlos Heller al principio, y lo dijo también un diputado del oficialismo: esto sienta un precedente que los grandes grupos de poder económico no quieren que ocurra, porque empezamos a iluminar un tema que está oculto.

          Es verdad que la Argentina tiene una gran presión tributaria, pero ¿saben cuál es la otra verdad que ustedes no dicen? La presión tributaria es sobre los sectores populares. ¡Son unos hipócritas, en este país no pagan los que más tienen! (Aplausos.)  Y eso lo tenemos que empezar a cambiar. Después de esto hay que empezar a discutir la reforma tributaria. Les tomo la palabra a todos los que hablaron de reforma tributaria, pero vamos a hablar en serio de una reforma, para que el que compra polenta, el que hace horas extras o el que va trabajar a una escuela, no sean los únicos que paguen impuestos. ¡Porque en la Argentina, los impuestos los pagamos los que estamos abajo, y los que están arriba, evaden! ¡Los que están arriba, eluden y llevan la plata a los paraísos fiscales! (Aplausos.)

          Porque si con todos los impuestos que el gobierno del señor Macri les perdonó hubiera habido derrame hacia abajo, pero no: hubo derrame, pero el derrame fue a los paraísos fiscales, y lo que se fue a los paraísos fiscales hay que pagarlo como deuda externa. ¡Y ahora ustedes, con hipocresía y con cinismo, miran para el costado, como si no tuvieran nada que ver con la deuda externa, con la fuga de capitales y con el hambre de este pueblo!

          Por eso reivindicamos esto como un aporte extraordinario, como una salida para los que menos tienen en el momento en que las penurias son mayores. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Ruarte, por Córdoba.

          Disculpe, diputada.

          Diputado Wolff: ¿puede plantear la cuestión de privilegio después del discurso de la diputada o pide la palabra ahora?

 

Sra. Ruarte.- Señor presidente: no tengo problema en ceder la palabra al diputado Wolff.

 

                                                                                                                - 28 -          

cuestión de privilegio

Sr. Presidente (González).- Para una cuestión de privilegio, tiene la palabra el señor diputado Wolff, por Buenos Aires.

 

Sr. Wolff.- Señor presidente: escuchamos antes a la diputada Cerruti, quien hizo uso de la palabra y pidió que no se nombrara a la vicepresidenta ni al presidente de su bloque, con lo que no coincido porque estamos en el debate político. Ahora parece que el diputado Yasky tiene derecho a nombrar al expresidente Macri y hablar del tema impositivo, cuando hace poco, en este recinto, se votó la exención de un impuesto a Cristóbal López, que se hizo de un dinero con los aportes de la sociedad.

          Entonces, le pido a usted, que preside esta Cámara, que si vamos a ser coherentes, permitamos el debate político y nombremos a todos los que tengamos que nombrar, pero no tengamos doble rasero. No se puede nombrar a algunos sí y a otros no. Bienvenido al debate político.

 

Sr. Presidente (González).- La cuestión de privilegio será trasladada a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

 

                                                                                                                - 29 -          

APORTE SOLIDARIO Y EXTRAORDINARIO PARA AYUDAR A MORIGERAR LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

(Continuación)

Sr. Presidente (González).- Prosigue la consideración del asunto en tratamiento.

          Tiene la palabra la señora diputada Ruarte, por Córdoba.

 

Sra. Ruarte.- Señor presidente: en mi exposición dejaré de lado todas las cuestiones técnicas a las que ya se han referido los diputados preopinantes. Solo me centraré en algunos aspectos por los cuales voy a votar en contra de este proyecto de ley.

          En primer lugar, como cordobesa quiero decir que, claramente, se trata de una iniciativa inconstitucional que desconoce la realidad productiva de mi provincia. Esta medida no solo afectará a los ricos y las grandes empresas sino a todos los sectores, gravando los bienes afectados a la producción. Porque Córdoba es una provincia productiva.

          Particularmente para nosotros, los cordobeses, significará la injusta transferencia de los recursos productivos locales hacia el ámbito federal, lo que hace totalmente incierto que los cordobeses vayamos a obtener algún beneficio de un tributo de esta naturaleza. Por supuesto que la equidad vinculada a la relación Nación-provincias se vulnera en este proyecto y, por ende, se vulnera el federalismo, alterando reglas y legislando a ciegas, sin datos sobre el efecto que tendrá en cada una de las distintas provincias.

          Para este aporte denominado solidario y extraordinario, ¿cómo están distribuidos esos patrimonios entre todas las provincias? ¿Qué efectos tendrá en las distintas jurisdicciones esa merma de dinero? ¿Por qué solo el Estado nacional, si gran parte de las asignaciones del aporte extraordinario tienen competencia jurisdiccional en las provincias? Un aporte extraordinario no puede carecer de esas respuestas. Y yo, señor presidente, necesito dar respuesta a los cordobeses.

          En segundo lugar, con una mirada un poco más amplia en este contexto de pandemia mundial ‑tal como decía el diputado preopinante‑, en todos lados están apostando a las economías y a los grandes capitales como promotores de la reactivación de la crisis pospandemia. Se promueven herramientas fiscales y monetarias que incentiven al sector privado a invertir para generar fuentes genuinas de empleo, con ayuda para superar la crisis provocada por el COVID-19. En la Argentina, lamentablemente, parece que estas prácticas no son imitables.

          A la fecha, no hay ningún país que haya sancionado una ley de estas características extraordinarias, a pesar de haber algunos proyectos en tal sentido. La Argentina ya arrastra una economía frágil y disfuncional: desempleo alto, pobreza alta, empleo en negro. Sin empresas, no hay empleo, y sin empleo, toda estrategia social termina siendo insuficiente.

          Hoy más que nunca, sin otras vías internacionales de financiamiento disponibles, la inversión privada es la única alternativa para intentar una rápida reactivación económica. Sin sector privado no hay salida de la crisis.

          ¿A la pandemia y a la crisis que estamos viviendo le vamos a sumar otro factor de beligerancia social? ¿Qué quieren lograr? ¿Empeorar las expectativas empresariales? ¿Reducir la inversión deseable, cuando no directamente expulsarla? Bueno, lo están logrando; lo estamos viendo en la Argentina en estos días.

          Por último, no vemos ni un solo gesto de austeridad desde la administración que se corresponda con el monumental esfuerzo que en ese sentido están haciendo las familias y las empresas argentinas. La priorización de recursos y el foco de actividades primarias, así como el modo de distribución de esos recursos y las fuentes de financiamiento seleccionados constituyen un mapeo de los criterios con que este gobierno enfrenta la agenda. En este sentido, la adopción sistemática de impuestos como modo de sortear las dificultades, sin un debate profundo, necesario y esperado sobre equidad, desarrollo y bienestar, ofrece a la sociedad esa visión predatoria del Estado, que es necesario modificar.

          La riqueza de un país no se crea con buenas intenciones sino con políticas idóneas, fomentando la inversión e incrementándola en educación y progreso, cosa que dudo que este gobierno quiera lograr con la cantidad de cargas impositivas que presenta a los contribuyentes. Quieren recaudar dinero de los empresarios, y lo único que logran es aumentar el precio que pagan los consumidores. Porque les informo que estos impuestos son trasladados a la gente; los sectores más vulnerables son los que los van a padecer. Pido encarecidamente a los diputados que reflexionemos antes de aprobar este proyecto de ley porque generará más pobreza en la Argentina.

          Con un impuesto excesivo, que absorbe una parte importante de la renta, ya se está afectando una garantía constitucional, que es el derecho a la propiedad. Doy un ejemplo muy fácil de entender: si los bienes gravados tienen una renta y esa renta es inferior al impuesto, el contribuyente deberá salir a vender parte de su patrimonio para pagar el impuesto. Ahí es donde está siendo afectado el derecho de propiedad, y no hay que ser científico para darse cuenta de esto.

 

Sr. Presidente (González).- Antes de dar la palabra a la diputada Lena, la Presidencia informa que, en función de los señores diputados que se han inscripto para hacer uso de la palabra, estaríamos votando este proyecto de ley a la una y veinte de la mañana.

          Por un lado, reitero el tema del cumplimiento de los tiempos establecidos. Por el otro, no voy a pedir que contengan sus pasiones pero sí que lo hagan en forma innominada, así evitamos que cada alocución deba ser respondida con una cuestión de privilegio. Es solo una sugerencia.

          Tiene la palabra la señora diputada Lena, por Entre Ríos.

 

Sra. Lena.- Señor presidente: el Frente de Todos ya nos tiene acostumbrados a denominar de manera muy rimbombante y pomposa aquellas cosas que tienen nombres concretos, y esta vez llaman “aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia” a este proyecto de ley, pero la iniciativa que estamos debatiendo no es un aporte, no es solidario y mucho menos está dirigido a financiar los efectos de la pandemia.

          Vamos a hablar claramente: este es un impuesto manotazo para tapar aquellos agujeros fiscales, como ya lo vimos en el presupuesto nacional, que tienen cifras dibujadas en cuanto a la inflación, al dólar y a la recaudación.

          El denominado aporte solidario y extraordinario pertenece claramente al género de los impuestos. Es una prestación en dinero, es coercitiva y tiene un destino que es concreto.

          Este impuesto no cumple con ninguno de los principios constitucionales que se requieren y, en caso de sancionarse, vamos a ver cómo el Poder Judicial va a  ejercer el control de constitucionalidad, donde existe una jurisprudencia muy marcada y consolidada en esta materia.

          Varios diputados marcaron cuáles eran los principios constitucionales en materia de tributos que estaban vulnerados. No vamos a volver a ahondar en ellos, pero los principios de no confiscatoriedad, de razonabilidad jurídica, de legalidad, de igualdad y de capacidad contributiva están siendo violentados con este proyecto.

          Vamos a hablar claro también en relación con algunas de las incoherencias de este gobierno y de los diputados del Frente de Todos. Hace menos de un mes en esta misma Cámara sancionamos un impuesto de emergencia para la actividad frutícola. Hoy, en este mismo recinto, vamos a votar un manotazo extraordinario para los sectores productivos. Es decir, sacamos con la mano izquierda lo que le dimos con la derecha.

          Pero además, para terminar de encuadrar esta ilegalidad futura de este impuesto, vamos a hablar sobre la cuestión reglamentaria relativa a la sanción de este proyecto.

          Este es un impuesto directo. La competencia original la tienen las provincias conforme al artículo 75, inciso 2, de la Constitución Nacional. Por eso lo llaman “de emergencia” y por este motivo también se impone la aprobación eventual con el voto de la mayoría absoluta de ambas Cámaras ‑artículo 75, inciso 3‑.

          Hay mucho por hacer en materia tributaria en nuestro país. En el presupuesto hemos votado impuestos que gravan distintos hechos imponibles sin ningún tipo de articulación general.

          Hemos votado el impuesto a los seguros de los automotores para financiar un organismo inútil y burocrático como la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, mientras que en el interior del país se cae el sistema de transporte público.

          Si quieren una reforma tributaria, que es necesaria, vamos a estar para dar el debate, pero queremos una reforma tributaria que contemple la forma concreta de perseguir la evasión en general, y en particular la provocada por la corrupción y el delito. Debemos favorecer la coordinación tributaria con las provincias así podemos eliminar el impuesto a los ingresos brutos, y acelerar la investigación de las fortunas radicadas en otros países con los cuales tenemos acuerdos de intercambio de información, en particular los paraísos fiscales. Muchos conocen muy bien dónde quedan y cómo se opera en ellos.

          Por lo tanto, hay sobrados motivos, señor presidente, para votar en contra de este proyecto que impone la mayoría.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Hagman, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Hagman.- Señor presidente: estamos discutiendo este proyecto de aporte extraordinario en un contexto en el que en el mundo el 1 por ciento de la población más rica concentra niveles de riqueza equivalentes al del 99 por ciento restante de la humanidad.

          En las últimas cuatro décadas los patrimonios de las grandes fortunas del mundo han crecido a una velocidad entre tres y cuatro veces mayor que el promedio de la economía. Es decir, estamos discutiendo este proyecto de aporte extraordinario en el marco de un capitalismo salvaje que, entre otras cosas, nos ha dejado niveles de desigualdad social sin precedentes. De hecho, creo que este proyecto tiene que ver con eso.

          Mientras en la Argentina discutimos si los diez mil millonarios más ricos de la Argentina tienen que hacer un aporte extraordinario en este contexto, tenemos cinco millones de niños y niñas bajo la línea de pobreza.

          Entonces creo que lo que nos tenemos que preguntar todos y todas los que estamos acá es cuál es el nivel de desigualdad que estamos dispuestos a tolerar como sociedad y cuál es el que estamos dispuestos a aceptar, a naturalizar.

          También debemos pensar cómo administramos las crisis económicas, porque ellas son generadoras de más desigualdad. Ustedes saben que en general las grandes crisis económicas provocan que la riqueza y la economía se concentren más.

          Entonces, lo que estamos discutiendo con este proyecto es cómo evitamos que eso suceda, cómo se financia una crisis, cómo repartimos los costos de una crisis y cómo hacemos para que esta crisis no recaiga exclusivamente sobre los sectores medios y populares.

          Y fíjense cómo funcionan los privilegios, porque acá estamos discutiendo si las grandes fortunas tienen que hacer un aporte extraordinario para financiar los costos de esta crisis, pero el resto de la sociedad no tuvo la oportunidad de discutir si tenía que hacer un aporte o no. Ya hizo el aporte. Ya cedió una parte de lo que tenía. Ya hizo el esfuerzo, y acá estamos discutiendo si estos sectores privilegiados también tienen que ceder una parte de lo que tienen, en función de un bien común.

          De eso se trata esta discusión: de poner el bienestar general, el bien común y el interés común por encima del interés particular.

          Todos los partidos políticos, todas las cámaras empresarias, todos los gremios y todos los credos religiosos estamos a favor de combatir la pobreza. Es un discurso en el cual parecería que tenemos un consenso total pero, cuando hay que pasar de la palabra al hecho, aparece un problema. Hay que tomar decisiones concretas y, a veces, en contextos como este, dichas decisiones implican afectar algunos privilegios.

          En momentos como este sucede que tenemos que decidir entre el bien común, el bienestar general, el interés general y el particular. Como alguien dijo por ahí, estos son momentos en los cuales hay que elegir entre la Patria y el patrimonio. Para nosotros siempre está primero la Patria pero hoy parece que para algunos están los patrimonios antes que la Patria.

          Invito a reflexionar: ¿dónde se revelan los intereses que defiende una fuerza política? Si la política es representación de intereses, ¿dónde se manifiestan? ¿En las campañas electorales, donde todos decimos que queremos generar trabajo, bajar la pobreza y hacer crecer la economía? En general, en las campañas electorales se dice más o menos lo mismo.

          En este tipo de discusiones, cuando se revelan los intereses que defiende cada espacio político, se tiene que tomar posición frente a debates y medidas concretas, incluso más allá de la representatividad electoral porque, como se ha evidenciado hoy acá, uno puede ser votado por el 40 por ciento de la población pero elegir representar en este recinto al 0,02 por ciento de la población.

          Creo que tenemos que reflexionar sobre esto porque hace también a la democracia argentina.

          Hoy es una fecha muy especial porque se conmemora el Día de la Militancia Política. Por lo tanto, quiero cerrar esta intervención hablando, no como dirigente, diputado o economista sino como militante que podría estar allá afuera sosteniendo una bandera. Como a muchos de mis compañeros y compañeras, me ha tocado estar en distintas trincheras, siempre motivados por la misma ambición, es decir, transformar la realidad de una manera más justa, persiguiendo esa idea de sentir como propio el dolor y la injusticia ajena.

          No creo que este proyecto resuelva todas las injusticias de la Argentina pero sí hace honor y da sentido a toda esa gente que está ahí afuera y que le dedica una parte importante de su vida a hacer algo por los demás, a tratar de dejar esta sociedad, esta Argentina y el mundo un poco mejor de como lo encontró.

          Ese es el objetivo de este proyecto de ley: darle sentido a todos y a todas las que militan por una sociedad y por una Argentina más justa, más igualitaria, más solidaria y sin privilegios. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Enríquez, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Enríquez.- Señor presidente: uno viene preparado para decir determinadas palabras, con un discurso que va armando, pero cuando uno escucha que se dice que quienes estamos en esta bancada representamos al 0,02 por ciento, me pongo a pensar en qué visión tan miope, por Dios. Nosotros representamos al 45 por ciento de los argentinos que quieren laburo, pero para que puedan conseguirlo hace falta inversión y productividad.

          Los kirchneristas que son nuevos ricos o que se hicieron ricos durante los últimos gobiernos detestan la riqueza de los otros. Por eso este proyecto es impulsado por un rico heredero y por un banquero sensible; banquero sensible con la plata de él, no con la de los demás precisamente.

          La Argentina no crece ni genera empleo genuino desde hace más de una década. El pésimo manejo de la pandemia, que hoy nos ubica en horripilantes niveles a escala mundial, en un ranking siniestro, ha agravado un cuadro sumamente delicado que no viene de los cuatro años que ustedes siempre echan en cara y que no soslayan. Es claro, no tienen nada para el futuro y entonces es lindo discutir sobre el pasado, porque ahí se está muy cómodo y se sigue haciendo un devaneo de intelectuales, sin avanzar hacia el futuro.

          Muchos argentinos, en especial los más jóvenes y calificados, están pensando en emigrar. ¿Cuáles son los destinos en los que se fijan? No son países escandinavos ni lugares sofisticados, sino acá nomás: Paraguay y Uruguay. En Uruguay, el presidente, Luis Lacalle, le saca la pata a la presión tributaria, que en la Argentina tiene ribetes exorbitantes: 170 impuestos, como se dijo hoy durante toda la tarde. Esos jóvenes quizás van a Paraguay o a Uruguay y no saben qué es lo que van a hacer, pero de lo que están seguros es de que se va a premiar el esfuerzo y que no se le va a declarar la guerra al mérito.

          Aquí la inversión es bajísima porque se hace todo lo necesario para desalentarla, y sin inversión es fácil prever que los índices de pobreza van a crecer estrepitosamente. Nos falta lo más importante de todo, que es la confianza. Estamos esmerilando el tejido social a partir de la destrucción de la confianza de los argentinos y no estamos generando inversiones genuinas.

          En ese marco, con el aporte solidario el kirchnerismo nos trae estos envoltorios, como “la democratización de la Justicia” y siempre esta cosa edulcorada que presentan, cambiando los nombres, porque cuando quieren hablar de ajuste, no hablan de ajustes sino de una suerte de “sintonía fina”. Fíjense qué detalle. Este aporte solidario, que de solidario no tiene nada porque para que lo sea no tiene que ser compulsivo, es simplemente otro impuesto más. Se lo conoce como impuesto a la riqueza, pero en realidad no es un impuesto a la riqueza, sino un veto a la generación de riqueza.

          Además, el proyecto presenta, como ya dijeron algunos diputados, serios reparos constitucionales. Desde 1932, cuando se estableció el primer impuesto extraordinario a las ganancias ‑que se transformó después en impuesto a los réditos‑, se violó totalmente lo que establece el artículo 75, inciso 2, de la Constitución federal, que señala que cuando se trata de contribuciones directas establecidas por la Nación, estas deben ser por un tiempo determinado.

          Por otra parte, hay una doble imposición en relación con los activos ya gravados por el impuesto a los bienes personales. No nos olvidemos de que acá hay una cuestión retroactiva porque estamos gravando los activos existentes al 31 de diciembre de 2019. Esa “doble Nelson” sobre los mismos bienes obviamente va a generar demandas de inconstitucionalidad, porque estamos generando un impuesto absolutamente confiscatorio. La Corte Suprema, en pacífica jurisprudencia, sostiene desde antaño que los impuestos son confiscatorios cuando absorben una parte sustancial de la renta o del capital. Estamos vulnerando el derecho a la propiedad señalado claramente en el artículo 17 de la Constitución Nacional.

          Estas son algunas objeciones de orden constitucional, pero si este proyecto llegara a superar el test de constitucionalidad, sería igualmente nefasto porque el mensaje que transmitiremos a la sociedad ‑si se aprueba‑ es que quienes invierten, producen y crean empleo no son bienvenidos. Para el Instituto Patria, usina del pensamiento de ustedes, tanto la propiedad privada como el mérito es sospechosa y entonces ustedes se subordinan al héroe colectivo que, casualmente, es la familia Kirchner y su séquito. Las personas que valoran el progreso y la creatividad son la contracara de ese extraño progresismo.

          Cierro, señor presidente, para decir que el kirchnerismo desalienta la educación y la inversión, que son los dos grandes motores del futuro. Quiere congelar a la Argentina en un eterno pasado. Pero tengan cuidado porque la rebelión fiscal no va a tardar en suceder. Tengan cuidado porque así comenzó el éxodo de las clases productivas de Venezuela. Y si este es un nuevo ataque contra la propiedad privada, no quiero pensar que lo próximo serán los saqueos de las cajas de seguridad o la confiscación de los ahorros en las cajas de ahorro en pesos y en dólares.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Corpacci, por Catamarca.

 

Sra. Corpacci.- Señor presidente: hoy estamos tratando el proyecto de aporte solidario...

 

-   Se interrumpe el audio.

 

Sr. Presidente (González).- Señora diputada: estamos teniendo alguna dificultad con el audio y con su imagen. Le pido, por favor, que trate de mejorarla.

 

Sra. Corpacci.- Decía que estamos hablando de personas que, como mínimo, tienen 200 millones de pesos en bienes declarados, cuando todos sabemos que se declara mucho menos de lo que se posee y que se toma la valuación fiscal, que es muy inferior al valor real.

          Este es un aporte extraordinario porque la situación que vive nuestro país es extraordinaria, como sucede en todo el mundo.

          Recurrimos a ellos porque son los únicos a los que podemos recurrir. ¿A quién podríamos recurrir? ¿A los que tienen menos recursos? ¿A los que han sido castigados todo este tiempo y están desocupados?

          Este aporte tiene fines específicos y aunque no se coparticipa ‑cosa que reclamaron muchos‑ se distribuye federalmente. Este aporte se destina fundamentalmente a la compra de vacunas y de otros insumos para la lucha contra el COVID, en un sistema de salud que estaba desmantelado. Este aporte se destina a volver a tener el programa Progresar, para que nuestros jóvenes se capaciten.

          Alguien dijo que los chicos no iban a la escuela ni a la universidad. Esto se va a pagar el año que viene y seguramente nuestros chicos ya van a poder volver a la universidad, porque seguramente tendremos vacuna y seguramente estaremos mejor.

          Este aporte se destina a mejorar los barrios más vulnerables, su infraestructura y hábitat, cosa que no sucedió durante los últimos cuatro años. Lo vivieron ustedes, en la Capital Federal, con los barrios más carenciados.

          Este aporte se destina también a la investigación y al fomento de la producción de gas, porque va a mejorar la balanza comercial y porque además los argentinos podremos disfrutar del gas sin que nos manden abrigarnos si no nos alcanza para pagar la tarifa.

          Aclarado el porqué y el para qué, señor presidente, quiero decir que me cuesta entender que nos quieran dar recetas de cómo actuar aquellos que durante cuatro años nos prometieron que llegarían al país las inversiones maravillosas que iban a solucionar el problema de la pobreza, aquellos que nos dijeron que iban a luchar contra la inflación y aquellos que nos dijeron que íbamos a vivir mejor. Sin embargo, ¿sabe qué lograron en cuatro años, señor presidente? Una inflación del 160 por ciento y un aumento de la pobreza en un 50 por ciento. Destruyeron el país y hoy nos quieren dar recetas.

          Escuché a muchos legisladores decir que seamos humildes. Por favor, seamos humildes. Dennos la oportunidad de gobernar. Ayuden a levantar este país. Las inversiones van a seguir y vamos a poder crecer. Este es un aporte extraordinario por única vez.

          También dicen que se va a judicializar. Es probable que sea así, porque muchos se llenan la boca hablando de democracia pero se olvidan de que las leyes se tratan y se definen en el Congreso de la Nación, pero cuando las cosas no salen a su gusto, son los primeros que van a empujar para que se judicialice y van a golpear las puertas del Poder Judicial. Espero que esto no suceda.

          Sinceramente, espero que podamos tener este aporte, que es tan necesario para salir de esta crisis en la que estamos inmersos todos los argentinos.

          Por otro lado, señor presidente, no voy a permitir que me digan que soy vaga, porque he trabajado en todas las comisiones, aunque sea virtualmente. A aquellos que se quejan tanto quiero decirles que el año pasado, cuando eran ellos quienes definían la realización de las sesiones, no tuvimos ni la mitad de las sesiones ni la mitad de las reuniones de comisión que tuvimos este año.

          Señor presidente: quiero adelantar mi voto positivo porque lo contemplado en esta iniciativa me parece una cuestión de justicia hacia todos los argentinos. Tanta inequidad es insostenible.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada María Soledad Carrizo, por Córdoba.

 

Sra. Carrizo (M.S.).- Señor presidente: resulta un poco sorprendente estar a esta altura del año aquí reunidos para tratar este tipo de proyecto cuando suponíamos que estaríamos construyendo las bases de la seguridad y la estabilidad post pandemia para poner en marcha a nuestro país. Sin embargo, no resultó.

          No voy a detenerme en marcar los vicios constitucionales porque ya bien los señalaron los integrantes del interbloque de Juntos por el Cambio que me han precedido en el uso de la palabra.

          Simplemente voy a reflexionar o a repensar el mensaje que como diputados y diputadas de la Nación hoy estamos dando a aquellos que nos están viendo en sus casas y se preguntan por qué rechazamos este proyecto. Lo rechazamos porque creemos que esta no es la forma en que se debe hacer política. No vamos a ser cómplices de generar mayor inseguridad jurídica y mayor improvisación en las políticas públicas de la Argentina. Y, sobre todo, como legisladores no vamos a hacer uso de herramientas para seguir profundizando una brecha social.

          Por eso, a aquellos que nos están mirando en sus casas debemos decirles claramente que esta es una iniciativa impulsada por una mayoría transitoria que hoy está gobernando el país y que no tiene los consensos ni la voluntad política necesaria como para que justamente no sea una imposición de la mayoría, como viene haciendo este gobierno, acción tras acción, durante este año de gestión.

          Señor presidente: en todos los países del mundo, la calidad institucional es la base del crecimiento a largo plazo, es la base de la estabilidad, es la base de tener economías sustentables en crecimiento. Sin embargo, me pregunto: ¿en la Argentina interesa la calidad institucional? Pareciera que no interesa, y esto tiene grandes impactos: en la economía, en la incertidumbre, en la baja confianza. ¿Cómo podemos pedir al sector productivo que siga confiando e invirtiendo en nuestra Argentina si le ponemos palos en la rueda? Esta iniciativa hace todo lo contrario como para que el sector productivo tenga la voluntad y el compromiso de seguir invirtiendo en nuestra Argentina.

          ¿Y sabe una cosa, señor presidente? La desconfianza se paga caro ‑y esto lo podemos ver‑, porque se paga con mayor inflación, con empresas que empiezan a emigrar, con mayor desempleo y con un valor del dólar por las nubes. Evidentemente, ese costo lo pagan los que más necesitan que hagamos las cosas bien.

          Realmente es triste ver cómo se quiere imponer con un relato esta falsa creencia de que de un lado están los argentinos ricos y, del otro, la otra Argentina. Somos todos argentinos, y para salir adelante necesitamos abrazarnos bajo la celeste y blanca y ponernos a trabajar.

          También es importante desmitificar esta cuestión de que en muchos países de la región o del mundo se han pedido aportes extraordinarios. ¿Sabe cuál es la diferencia, señor presidente? Y no lo digo yo, sino que lo dicen los informes del Banco Mundial de diciembre de 2019: “En Argentina la presión impositiva a la producción es, por amplio margen, la mayor entre todas las economías relevantes del planeta”.

          No podemos cargar más nuestro sistema tributario. Demos la discusión verdaderamente. No seamos hipócritas y pongamos sobre la mesa la reforma tributaria que realmente la Argentina está necesitando.

          Señor presidente: muchos de los que hoy están en el gobierno criticaban al gobierno anterior ‑cuando eran oposición‑ porque decían que creaba nuevos impuestos, más pobreza y mayor inflación. Lamentablemente, estas son hoy las banderas de este gobierno ‑los datos lo están diciendo‑, pero ni siquiera se sonrojan sino que las están llevando adelante.

          Quiero terminar mi exposición hablando de algo que es evidente pero que siempre es necesario recordar: sin previsión, no hay confianza; sin confianza, no hay consenso; y sin consenso, evidentemente vamos a vivir en el desorden.

          Como dije, esta es una iniciativa que quiere llevar adelante la mayoría que transitoriamente está en el gobierno y que cree que imponiendo los números y atropellándonos no se viola la Constitución. Pero el límite que tiene una autoridad elegida constitucionalmente es nada más y nada menos que nuestra Constitución.

          Llamemos a la solidaridad, convoquémosla, no la impongamos. El esfuerzo ha sido y va a ser muy grande. Es hora de que comencemos a achicar esa brecha, e indudablemente este no es el camino.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Gioja, por San Juan.

 

Sr. Gioja.- Señor presidente: en primer lugar, en este 17 de noviembre quiero rendir un homenaje a la militancia, a los militantes. Es una fecha muy cara al sector político que represento porque hace cuarenta y ocho años, después de dieciocho años de exilio, y merced a la lucha, a la resistencia y al trabajo de la militancia, regresaba al país el teniente general Juan Domingo Perón. A partir de ahí empezó a escribirse otra historia también en la Argentina. Vaya mi homenaje a todos ellos y a toda la militancia.

          En este día, en que los peronistas estamos orgullosos de lo que festejamos, es muy bueno que estemos tratando un proyecto de ley que tiene que ver precisamente con nuestra doctrina, con lo que el justicialismo predica, es decir, la Justicia, la solidaridad y la equidad.

          Estamos hablando, señor presidente, de pedir, de establecer, de reglar un aporte solidario extraordinario por única vez ‑porque va a ser por única vez, no puede ser permanente, ni mucho menos‑ a quienes más tienen, para que este sistema impositivo que tiene la Argentina empiece a ser más progresivo.

          Hemos escuchado hablar mayoritariamente a la oposición por casi siete horas, y créanme que no entiendo un montón de cosas. Creo que hablan con mucho resentimiento, como si no hubiese sucedido nada en la Argentina. En nuestro país hubo elecciones, la mayoría de los ciudadanos eligió el gobierno constitucional que hoy está gobernando. La tarea de este Parlamento es precisamente trabajar conjuntamente con el Ejecutivo para sancionar leyes.

          Nos tocó el peor momento, como siempre nos ha sucedido: siempre nos tocó bailar con la más fea. A las consecuencias de los cuatro años del gobierno anterior tenemos que agregar lo que le pasa al mundo, que lo siente mucho la Argentina, que es la pandemia.

          Estamos tratando este aporte solidario y, en línea con lo que decía el diputado de nuestro bloque por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quiero referirme a cómo es la concentración en la Argentina.

          Cuando empezamos a hablar de este tema decíamos que el impuesto alcanzaría a quince mil personas físicas. No empresas ni compañías: personas físicas. Después dijimos doce mil, y cuando le pedimos el informe a la AFIP, que tengo acá en mis manos, llegamos a la conclusión de que son 9.298 personas.

          Han declarado bienes personales 888.631 personas, pero las que van a pagar este impuesto ‑porque tienen declarados más de 200 millones de pesos en bienes‑ son 9.298 personas, es decir, solamente el 0,8 por ciento del total de los que están empadronados y que declaran precisamente estos bienes.

          Esto está demostrando cuánta es la concentración en la Argentina y la justicia de este hecho, que tiene que ver ‑insisto‑ con la solidaridad y con el momento más que difícil que viven nuestro país y el mundo.

          Me parece que otro dato muy bueno para aportar es el siguiente: del total que pagarán esas 9.298 personas, un poquito más de la mitad corresponderá solamente a 253 personas, que son quienes han declarado valores por más de 3.000 millones de pesos.

          Esto es lo que está ocurriendo en la Argentina. ¿No es justicia pedirles a esos sectores, que no son las pymes ‑por los números que estoy dando‑, que no son los trabajadores, que no son aquellos a los que se hacía alusión, sino sectores a los que les ha ido bien y les va bien, que no les va a pasar nada si tienen que poner cuatro o seis millones de pesos, o lo que tengan que aportar en función de los bienes que tengan declarados en la Argentina y en el exterior, porque un 40 por ciento de esos bienes está declarado en el exterior?

          Entonces, creemos que esta es una medida que tiene que ver con la equidad, con la justicia y con nuestros principios. Además, es una medida federal, porque ‑como bien lo decía la diputada Corpacci‑ la asignación de estos recursos es para el pueblo argentino y tiene que ver con la pandemia, con la pequeña y mediana empresa –lo que implica empleo‑, con la educación, con el futuro de nuestra empresa insignia y madre en gas y petróleo, que es YPF, para brindar más gas y más servicios a nuestra gente, y también tiene que ver los barrios populares que hay en toda la Argentina. Por eso también es una medida federal.

          Para terminar, convoco a todos a que nos pongamos una mano en el corazón, veamos en qué país estamos viviendo y tengamos la generosidad de reconocer que este aporte es necesario en este momento crítico que vive la Argentina.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Joury, por Buenos Aires.

 

Sra. Joury.- Señor presidente: quiero recordar brevemente algunos de los tantos problemas estructurales que tiene nuestro país, que se fueron agravando con la pandemia.

          La mitad de los argentinos está bajo la línea de pobreza; la inflación es una enfermedad crónica que afecta a los sectores más vulnerables; tenemos una crisis de credibilidad en nuestra moneda nacional que genera que el dólar crezca constantemente; la presión impositiva es insostenible para los sectores productivos y el déficit fiscal crece a la par que aumenta el gasto público, entre otros problemas.

          En este contexto nos convocan para crear un nuevo impuesto, otro más, que obviamente es obligatorio, no es un aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia, como lo dicen quienes generan un relato de cada hecho político.

          Este es un tributo a la inversión nacional y extranjera; es un impuesto a los pobres que, además, violenta la seguridad jurídica, genera doble imposición, que seguramente terminará no siendo extraordinario y que dudo que ayude a morigerar los efectos de la pandemia cuando, por ejemplo, solo el 20 por ciento de lo que se recaude se va a destinar a insumos sanitarios.

          Por supuesto que hay que mejorar la distribución de la riqueza y brindar mayores oportunidades a los sectores más vulnerables. Todos coincidimos en eso, pero no creando impuestos constantemente.

          ¿Por qué no fomentamos la actividad económica a través de incentivos a la inversión, de la reducción de la carga tributaria, de la expansión del crédito? No hay margen en nuestro país para seguir creando impuestos. Eso ahuyenta la riqueza, como ya lo estamos viendo con los miles de argentinos que se fueron y los otros miles que tienen previsto hacerlo, porque no toleran la carga tributaria.

          Justamente por eso este tipo de impuestos patrimoniales está en extinción en el mundo: por la fuga de capitales financieros y humanos que provoca.

          Señor presidente: más impuestos es más pobreza, más recesión y menos empleo. Si continuamos presionando al sector privado y las empresas se siguen yendo del país, más que un impuesto a las grandes fortunas esto va a terminar siendo un impuesto a los pobres.

          ¿Qué empresa va a querer invertir en un país con semejante inseguridad jurídica y presión tributaria? ¿Quién se va a hacer cargo de los millones de desempleos que se generen? ¿El Estado? Encima, con este impuesto vamos a crear una doble imposición, porque ya tenemos un impuesto patrimonial, que es el de los bienes personales, que aumentó un 800 por ciento en diciembre del año pasado.

          Todos sabemos que a lo largo de la historia de la Argentina, los impuestos que han llegado de manera excepcional o extraordinaria se terminaron convirtiendo en permanentes. Es el caso de los impuestos sobre los bienes personales, a las ganancias y sobre los débitos y créditos bancarios, entre otros. Es evidente que este tributo llegó para quedarse.

          Si verdaderamente queremos mejorar la situación del país debemos generar confianza y seguridad jurídica.

          Dejen de presionar impositivamente al sector productivo, que es el que genera inversiones y empleo.

          Dejen de asfixiar a los que trabajan y no dependen de ustedes.

          Por favor, dejen de dividir a los argentinos. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra la señora diputada Mounier, por Santa Fe.

 

Sra. Mounier.- Señor presidente: el proyecto de ley en consideración establece que el 20 por ciento de la recaudación de este aporte solidario se destinará al fortalecimiento del sistema de becas establecido por el programa Progresar. En rigor de verdad, como docente debo decir que este último me enorgullece.

          Este programa, previsto para jóvenes con edades comprendidas entre los dieciocho y los veinticuatro años, consiste en el otorgamiento de un monto de dinero para que puedan finalizar la educación obligatoria o continuar sus estudios terciarios o universitarios. En ese sentido, apunta directamente a garantizar el derecho a la educación de todos y todas.

          Comenzó en 2014 y fue una política pública de la gestión de la entonces presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

          ¿Pero qué pasó durante el gobierno del presidente Mauricio Macri? En primer término, hubo bajas arbitrarias. En julio de 2015 el número de beneficiarios ascendía a 825.000, pero en julio de 2019 se redujo a 539.000. Es decir que el número de beneficiarios de esas becas registró una caída igual o superior al 40 por ciento.

          En segundo lugar, se congeló el monto, lo que significó una pérdida del poder adquisitivo entre un 45 por ciento y un 60 por ciento.

          En tercer término, el objetivo inicial de estas becas era cubrir el beneficio de la Asignación Universal por Hijo, que finalizaba cuando los hijos y las hijas alcanzaban los dieciocho años de edad. A esto debía sumarse la obligación de una consulta o revisión de salud por año para cada uno de los beneficiarios.

          Durante el gobierno anterior estas becas se reformularon sobre la base del mérito académico, es decir, se debía acreditar el 75 por ciento de aprobación de las materias, lo que perjudicó especialmente a las mujeres estudiantes, que por tener que dedicarse a las tareas de cuidado o estar cursando un embarazo no podían asistir a clases. En consecuencia, la inasistencia les impedía cumplir con ese meritocrático objetivo impuesto por la gestión anterior.

          Nunca más necesario que en este momento el fortalecimiento de este programa, ya que precisamente la falta de insumos tecnológicos y de conectividad de muchos y muchas jóvenes produjo su desvinculación pedagógica. En consecuencia, este refuerzo económico viene a representar un acto de justicia y una garantía del derecho a la educación de nuestros y nuestras jóvenes, lo que constituye un principio muy caro para los sentimientos y el trabajo de nuestro bloque.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Carlos Alberto Fernández, por Buenos Aires.

 

Sr. Fernández (C.A.).- Señor presidente: en los debates hay una técnica que se denomina ad hóminem y que consiste en descalificar a quien argumenta en contra, en lugar de centrarse en los argumentos. Esa es la técnica que se ha venido utilizando.

          No me siento responsable ni abanderado del 0,02 por ciento de la población por sostener la postura que voy a intentar sostener. Tampoco creo que diría, si utilizara la misma técnica, que del otro lado están aquellos que con el ropaje de defender a los pobres terminan defendiendo la corrupción u otras cosas que no corresponden.

          Me parece que si nos centráramos en los argumentos encontraríamos mejores posturas comunes que atenderían las necesidades de la sociedad.

          ¿Cuál es el contexto en que estamos debatiendo el proyecto de ley por el que se crea este impuesto? Durante los primeros seis meses de 2020 se registró, en comparación con el primer semestre de 2019, una brutal caída de la actividad económica, equivalente al 12,9 por ciento, producto obviamente del apagón económico generado por la cuarentena para combatir la pandemia.

          De acuerdo con el INDEC, la tasa de desocupación es del 13,1 por ciento, pero todos los especialistas dicen que ese dato está subvaluado y representa menos de la mitad de lo que en realidad es porque la gente, a raíz del apagón económico producido por la cuarentena, no sale a buscar trabajo, lo cual, lógicamente, genera una subvaluación del registro.

          Por su parte, como se ha explicado aquí, el nivel de pobreza casi alcanza a la mitad de la población.

          Además, según el INDEC, desde abril hasta junio del corriente año se perdieron 3.750.000 puestos de trabajo.

          En este marco estamos debatiendo un proyecto de ley por el que crea un nuevo impuesto. La Argentina tiene catorce empresas por cada mil habitantes, mientras que Brasil tiene veinticinco; México, treinta y cuatro; Uruguay, cuarenta y ocho, y Chile, sesenta y seis. No tengo que explicar aquí que las empresas son las que generan empleo. Tenemos una de las tasas más bajas de la región en materia de generación de empresas.

          Por otra parte, la tasa de inversión en el segundo trimestre del corriente año fue del 9,5 por ciento del producto bruto interno. Se trata de un mínimo histórico, pero no es solamente eso, sino una tendencia que comenzó en 2009 y que hasta ahora no se ha logrado revertir. Desde ese año y hasta el presente venimos en una caída constante de la tasa de inversión en la Argentina, lo que obviamente genera una menor creación de empresas y de empleo, y por ende, la recesión en que nos encontramos.

          Esto claramente preanuncia que la recuperación va a ser débil, en contraposición con lo que necesitamos.

          No me voy a referir específicamente a los aspectos técnicos del tributo, ya que han sido largamente explicados aquí. A mi juicio, la medida propuesta señala claramente una dirección contraria a la que se requiere en este momento, en el que debemos lograr una mayor cantidad de inversiones que a su vez permitan crear más empresas y empleo, a fin de que en definitiva podamos recuperar esos 3.750.000 puestos de trabajo que hemos perdido.

          ¿Qué necesitamos para salir de esta situación que he descripto sucintamente? Salvar a las empresas existentes y crear otras. Para eso debemos brindar estabilidad y seguridad jurídica, a fin de recrear la confianza. Esto es exactamente lo contrario de lo que se está planteando aquí.

          Con esta finalidad, debemos entender que los impuestos no pueden ser una traba para la actividad económica y el funcionamiento de la economía. Por eso es sumamente importante que aumentemos el nivel de las inversiones.

          El diseño del proyecto en análisis tiene vicios que lo tornan insalvable. Pero lo más importante es que genera resultados económicos no deseados que nos alejan de medidas racionales. No se trata de la iniciativa en sí, sino de lo que ella genera.

          En definitiva, queremos que las grandes fortunas paguen los impuestos vigentes que hoy no pagan, que hagan el aporte solidario que hoy no realizan, que se amplíen las bases de tributación y de contribuyentes y que paguen los tributos aquellos que actualmente no lo hacen, a fin de generar la distribución correspondiente.

          Pero también debemos dar señales. En este sentido, pretendemos que la burocracia estatal actúe con ejemplaridad: que paguen el impuesto a las ganancias los que hoy no lo hacen, pretenden no pagarlo y esperan que se generen los gestos de austeridad que se correspondan con el momento en el que vivimos.

           Estas son las razones por las que no acompaño el proyecto del oficialismo. Los que advertimos que puede generar un daño, tenemos la obligación de plantearlo. Yo no voy a acompañar el populismo tributario. Me resultaría fácil para que me aplaudieran hoy, pero lo que no quiero es llorar mañana junto con la gente. De esto se trata. Por eso ‑repito-, no acompaño el proyecto del oficialismo. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).-  Tiene la palabra el señor diputado Torello, por Buenos Aires.

 

Sr. Torello.-  Señor presidente: a las dificultades que trajo la pandemia también los argentinos tenemos que agregarle todos los días alguna mala noticia que nos anuncia el gobierno nacional. Ya todos sabemos que en realidad el plan es la constante improvisación, el empobrecimiento generalizado de la sociedad, el desincentivo y el ataque a quienes producen y trabajan.

           Hoy esa mala noticia, en este plan de improvisación constante, la damos desde el Congreso Nacional creando otro nuevo impuesto, después de un año de profunda crisis económica. Entre este impuesto y el impuesto al viento, que ahora es otro nuevo, ya tenemos casi 170. ¡Los felicito! Si hay algo positivo en este proyecto es que por lo menos le han cambiado el nombre de impuesto y le han puesto el de “aporte solidario”. Por lo menos tienen un poco de vergüenza en poner un nuevo impuesto y lo esconden en ese lugar.

          Nadie puede afirmar honestamente que esto no es un impuesto. Esto es muy importante porque hace a la inconstitucionalidad de esta ley, que probablemente sea judicializada. Además, como decía un diputado preopinante, posiblemente recaude poco también. No es congruente pensar que incrementando los impuestos y acrecentando la presión fiscal sobre las empresas y la sociedad mejorará la situación del país. Esto habla de un enorme desconocimiento de cómo funciona la economía.

          Más aún, no considero oportuno pensar que se puede aumentar la recaudación y detraer más recursos de las empresas justo cuando está en juego su competitividad y supervivencia. Pensar eso sería estar extremadamente alejado de la realidad económica actual. Cualquier nuevo impuesto ayudará a desacelerar la economía, alejar inversiones y disminuir el ingreso de todos los dólares que tanto dice el gobierno necesitar.

          Por el contrario, entiendo que para mejorar el crecimiento necesitamos disminuir la economía informal, mejorar el acceso al crédito, etcétera. Considero que este proyecto va a provocar solamente efectos negativos en la actividad agropecuaria, lo que implicará menos producción y reducción de empleo.

          En ese sentido, quiero hablar un poco de lo que son las pymes agropecuarias, a las cuales ustedes dicen que no van a afectar. Una pyme agropecuaria normalmente tiene todos sus activos en bienes productivos, no especulativos, y esos están en cabeza de los productores.

          Conozco el caso ‑repito lo que dije en la reunión de comisión- de un contratista rural que compró tres cosechadoras que valen 700.000 dólares cada una, más sus equipos, y llega perfectamente bien a los 200 millones de pesos. Si queda como uno de los que tiene que pagar este impuesto, va a tener que vender capital para pagarlo. Me parece que siguen desconociendo el tema.

          Yo estoy convencido de que muchos de los autores de este proyecto no están entendiendo cómo funcionan la economía, la inversión y el trabajo. Así que llegamos a esta instancia porque existe un desconocimiento total de la cuestión.

          Asimismo, este proyecto no mantiene las exenciones que fija la ley de bienes personales; por lo tanto, vuelven a insistir sobre los activos, dejando de lado los pasivos, lo cual es un error básico. A mi entender, lo que busca este proyecto es continuar fomentando la grieta entre el gobierno y gran parte del pueblo, el de las empresas, las industrias, las pymes, el sector agropecuario, entre otros, dándole a este último el rol de enemigos, un rol creado y alimentado por el gobierno.

          En ese sentido, están muy claros los temas de los ataques a los silobolsas; los medios oficialistas hablando de que el sector no liquida; las usurpaciones y la tibieza del gobierno en moverse; el ataque a la propiedad privada, etcétera. De este modo se intenta distraer a la población del enorme ajuste que están haciendo.

          Este gobierno parece tener un ensañamiento con el sector productivo y empresarial, con medidas que desincentivan el crecimiento, el desarrollo de la actividad económica y las exportaciones. Se pide un esfuerzo solidario a los que producen y arriesgan, pero la política vuelve a demostrar que no está dispuesta a hacer su propio ajuste, como dijo el presidente cuando se le preguntó por qué no reducía los gastos de la política y contestó que él vivía de su sueldo. Sería bueno que dieran el ejemplo.

          Por los motivos expuestos, considero que aprobar este proyecto generará un daño enorme a la actividad económica y, consecuentemente, un aumento de la pobreza. Desde que asumieron, decidieron ir en contra del desarrollo y del crecimiento del país. El diputado preopinante dio un montón de datos en ese aspecto: inversión por el suelo, histórica baja inversión, caída del PBI, desempleo, etcétera. Eso es consecuencia del manejo que han hecho ustedes, no es un tema de la pandemia. ¿Puede tener algo que ver la pandemia? Sí, puede tener algo que ver, pero los niveles desastrosos en que hemos caído también tienen mucho que ver con el manejo que ustedes han hecho.

          Además, tenemos una larga lista de empresas que se están yendo del país por estas malas políticas. Debemos impulsar políticas que incentiven el trabajo y la inversión, y dejar de espolear al sector productivo para seguir haciendo crecer un Estado enorme, que si hay algo que ya demostró es su nivel de inoperancia.

           Es urgente y necesario que el gobierno termine con este plan de improvisación constante y defina un rumbo de crecimiento para todos. Es tiempo de un diálogo con esta oposición, que siempre estuvo dispuesta a ayudar y a escuchar a todos los sectores productivos que van a sacar adelante el país, a los que hoy lamentablemente les vamos a generar un nuevo dolor de cabeza.

          Lo que sí quiero decir al oficialismo es que hay tres personas: el diputado De Mendiguren, que está de licencia; el señor Moreno, y un “macro” amigo, banquero el señor, que usan nuestros mismos argumentos. Por lo tanto, como dijo una colega diputada que estuvo acá hace un tiempo, les pido que recapaciten, están a tiempo de no hundir más a la Argentina. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Ferraro, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Sr. Ferraro.- Señor presidente: no me voy a referir a aspectos técnicos constitucionales, tributarios e impositivos, ya que varios diputados y diputadas de mi bloque e interbloque lo hicieron con sólidos argumentos en el transcurso del debate que estamos llevando adelante.

          Por supuesto que esto tiene esa mirada vinculada a lo que estamos discutiendo, la creación del impuesto, pero también me parece que tenemos que poder dar un debate, una argumentación y una contraargumentación desde el punto de vista político. Por ese motivo, lo que voy a tratar de sostener y de argumentar en esta intervención son algunas consideraciones que se juegan desde el punto de vista político y simbólico en la pretensión del oficialismo con este proyecto.

          ¿Por qué lo hago desde el orden de lo simbólico y de lo real? Porque está clarísimo. Acá el oficialismo está construyendo un símbolo y una vez más pretenden contarnos una historia, construir un nuevo capítulo en el relato o narrativa que necesita solamente para autoconvencerse. ¿Cómo hacen esto? Como lo hicieron en otras oportunidades en la Argentina, bajo una épica de cartón que pretende seguir acrecentando las divisiones en nuestro país, consolidar escenarios cada vez más binarios, de ustedes y nosotros, de pueblo y antipueblo.

          Este aporte extraordinario a la riqueza es una falsa y mentirosa dicotomía que quieren instalar entre pobres y ricos. 

          Hay que decir que la riqueza no solo radica en lo material; también es simbólica, y lo simbólico también construye lo real.  Es falsa esa división que conlleva al peligro de seguir generando más grieta y desunión entre todos los argentinos. 

          Hemos dicho muchas veces que este Parlamento tiene que ser capaz de construir y generar leyes y más símbolos que cimienten una realidad mucho más justa, más segura, más previsible y con menos antinomias.  Esto hay que señalarlo porque, como decía, es una épica y una narrativa que hoy están queriendo construir para autoconvencerse. 

          Comenté al principio de mi exposición que iba a hablar del orden de lo simbólico y lo real.  ¿Qué es lo real?  Como dijeron varios diputados y diputadas, desde lo real nos están escondiendo un brutal ajuste y de nuevo están metiendo la mano en el bolsillo de nuestros jubilados.

          También desde lo real ‑y lo entrecomillo‑ nos dicen que van a recaudar 300.000 millones. Esa cifra se la come la planilla que refleja más de 260.000 millones incorporados al presupuesto. Además, si sumamos el plan Gas.Ar, hay otros 130.000 millones, más los 700.000 millones de obligaciones a cargo del Tesoro motivados en el déficit de muchas empresas públicas. Estos gastos no tienen reflejo presupuestario. Además, tampoco sabemos cómo reajustarán las partidas el jefe de Gabinete y el ministro de Economía.

          Por otra parte, me pregunto de qué solidaridad nos hablan.  Previo a discutir un impuesto solidario o el impuesto a la riqueza, ¿por qué no hablamos, presidente, de la solidaridad cleptocrática de muchos empresarios amigos del poder, o de políticos y dirigentes sindicales que se enriquecieron y evadieron impuestos en la Argentina sin reparar ni un ápice en el daño ocasionado debido a la falta de infraestructura y del deterioro de las escuelas y los hospitales?

          Me gustaría finalizar diciendo que por supuesto nosotros comprendemos y entendemos que el mundo, y la Argentina no está para nada exenta,  atraviesa una situación muy compleja. 

          En alguna otra ocasión en este recinto dije que asistimos a democracias cada vez más agrietadas, donde el estado de excepción, lo excepcional y la ausencia de legalidad son moneda corriente.  Entiendo que parte de la discusión sobre este impuesto tiene que ver con ese entendimiento. Remarco estos aspectos porque se suman a la falta de una nueva o, si se quiere, una seria configuración macroeconómica para dotar de tranquilidad a toda la sociedad. Si no, se impedirá ‑como muchos ya han dicho‑ incentivar las inversiones que necesitamos de parte de nuestras empresas, las pequeñas y medianas, y de los emprendedores, con el fin de sostener y generar empleo y divisas. 

          Por último, hoy se irán con una victoria pírrica, pero nosotros, desde Juntos por el Cambio y la Coalición Cívica, estamos convencidos de que la Argentina se construye entre todos. Además, si seguimos con estos niveles de impuestos cada vez más elevados y el ataque permanente a la iniciativa privada y emprendedora, no tendremos salida como Nación.  (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Moreau, por Buenos Aires.

 

Sr. Moreau.- Señor presidente: cada vez que tuvimos que debatir cuestiones vinculadas a la distribución del ingreso o de la renta, como se lo quiera denominar, obviamente vivimos las tensiones que esta cuestión siempre acarrea, no solo en el Congreso, sino en la sociedad. 

          Hoy estaba leyendo un Diario de Sesiones de 1985, pero no por vocación histórica sino porque es un debate que reproduce buena parte de los argumentos que aquí se dieron. Fue en ocasión de la discusión de lo que se denominó “el ahorro forzoso”. Se trataba de un proyecto enviado por el gobierno democrático del doctor Alfonsín que, curiosamente, o no tanto ‑a pesar de ser una iniciativa más laxa que esta porque precisamente preveía la devolución a dos años de la sanción de la ley‑, generó exactamente el mismo debate que estamos transitando aquí.  Ustedes van a identificar muy fácilmente los argumentos y cómo están copiados de alguna manera en lo que estamos discutiendo aquí; pero les resultará difícil identificar quién lo dijo.

          Un diputado de la oposición de aquel entonces decía: “El Poder Ejecutivo ha manifestado que se trata de una contribución y no de un impuesto. Pero, de ser así, ese propósito no puede cumplirse por el simple hecho de declararlo o denominarlo una contribución…”, tal como aquí se dice respecto a la denominación de aporte. Continúa así: “Es el contenido de la norma lo que califica y la circunstancia de que hay de por medio una retención de capital, sin que importe su monto, lo que determina la existencia de un tributo.”  Son exactamente los mismos argumentos que acá se están dando para transformar el aporte voluntario o extraordinario en un impuesto. 

          Luego, otro diputado decía: “Me pregunto, ¿por qué utilizar las palabras tan contradictoriamente? ¿Por qué usamos la expresión ‘ahorro obligatorio’? El único ahorro obligatorio o forzoso es el que se practica en los países socialistas; se implantó en la Unión Soviética y así funciona desde su propia creación. Ahí ahorran todos a la fuerza.” Obviamente todavía existía el régimen soviético.

          En este caso pasa lo mismo. La oposición dice: “No se puede sostener que existe un aporte obligatorio. Si es aporte, no tiene que ser obligatorio, tiene que ser voluntario.” Entonces, reemplazan “Unión Soviética” por la palabra “populismo”. Señalan que es un impuesto populista. Ya no hablan de que sea un impuesto socialista, sino que dicen que es un impuesto populista. 

          Voy a ahorrarles a algunos diputados ‑para que no se abochornen‑ las intervenciones de los legisladores radicales de aquel entonces defendiendo el ahorro forzoso.

          Sin embargo, dado que la discusión se trasladó al plano jurídico, aclaro que también en aquella época se hicieron presentaciones en la Justicia, que creo fueron recordadas por alguna diputada del bloque de Juntos por el Cambio. 

          ¿Cuál fue el fallo de la Corte, ya que hay tanta preocupación por lo que va a suceder en la Justicia? El fallo de la Corte señaló: “El hecho de que el impuesto sobre las altas rentas repercuta solo sobre las personas físicas…” –escúchese bien‑ “…y las sucesiones indivisas que obtengan ganancias netas superiores a 120.000 australes…” ‑en aquella época‑ “… no importa una infracción al orden constitucional, en tanto el legislador a la hora de seleccionar determinado hecho para gravarlo con una carga impositiva, repara en la capacidad contributiva del mismo.” Y, por supuesto, declaró constitucional esta norma.  Así que al diputado de Juntos por el Cambio por Córdoba que se preocupaba tanto y decía que la Justicia iba a voltear la ley, le digo que no se preocupe porque ni es inconstitucional ni hay doble imposición. Es cierto que seguramente van a encontrar algún juez por ahí que dicte una cautelar; siempre, los grupos económicos más concentrados lo encuentran.

          Asimismo, no es menos cierto que cuando lleguen a instancias superiores ‑como llegaron todos estos temas, o como han llegado recientemente a la Corte, incluso, otros temas‑, la Corte no le va a dar la espalda a esto, no solamente porque existe una demanda social, sino también porque efectivamente esto no tiene nada de inconstitucional y no hay doble imposición.

          Además, no sé si va haber una lluvia de presentaciones. Es probable que alguno se esconda detrás de un gran estudio jurídico para no dar la cara y haga alguna presentación, pero bueno, ya tienen suficiente con algunos de los argumentos que acá dieron los diputados para tratar de fundar la inconstitucionalidad.

          Así que lo único que tienen que hacer es copiar la presentación de los estudios, o quizás ustedes copiaron de antemano la presentación que iban a hacer los estudios, no sé, pero alguno de los dos se copió.

          Quiero referirme a que alguien pasó por acá y dijo que esto era “salvajismo tributario contra la producción”. Salvajismo contra la producción fue el tarifazo en dólares que llevaron adelante en la Argentina. Salvajismo contra la producción fue el endeudamiento más alto de la historia argentina, de 100.000 millones de dólares. Salvajismo contra la producción fue desregular el mercado de capitales y permitir una bicicleta financiera que destruyó el aparato productivo de la Nación.

          ¡Cómo es posible que ustedes se atrevan a hablar de salvajismo tributario contra la producción! Nadie destruyó al aparato productivo en Argentina como lo destruyeron ustedes durante el gobierno de Cambiemos.

          Entonces ‑cómo les podría decir‑, tengan un poco de respeto por la realidad. No quiero ser más duro que esto, pero la verdad, que ustedes vengan a plantear que están preocupados por la producción cuando no hace un año dejaron un gobierno que destruyó el aparato productivo de la Nación, al pueblo argentino no le resulta muy creíble, por más que ustedes hagan el esfuerzo. (Aplausos.)

          Además, preocúpense por otros temas si quieren recaudar, no solamente por lo que hay en los fondos que ustedes dicen que están inmovilizados como consecuencia de la corrupción.

          Podemos apelar también a otros recursos. ¿Qué tal si la empresa Socma devuelve los 500 millones de dólares que se curró con los negocios del peaje, que representan hoy 50 o 60.000 millones de pesos? ¿Qué tal si pagan los impuestos de 70.000 millones de pesos del Correo? ¿Qué tal si alguno de los parientes del expresidente que blanqueó ilegalmente capitales devuelve lo que blanqueó?

 

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

Sr. Moreau.- Eso es mucho más fácil.

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado: vaya redondeando su exposición.

 

Sr. Moreau.- Además, sostienen que este gobierno no atendió a las empresas, cuando a doscientas sesenta y siete empresas con más de quinientos trabajadores ‑y se supone que los titulares de esas empresas pueden estar comprendidos en esto‑ se les entregó el ATP.

 

Sr. Presidente (González).- Por favor, señor diputado, vaya redondeando.

 

Sr. Moreau.- Bueno, pero si me interrumpe no puedo redondear.

 

Sr. Presidente (González).- Tiene razón, señor diputado. (Risas.)

 

Sr. Moreau.- Reitero que este gobierno subsidió ‑o como quieran denominarlo‑ a doscientas cincuenta y una empresas con más de quinientos trabajadores, sobre doscientas sesenta y siete existentes en el país. ¿Eso no es ayudar a las empresas? 

          Este gobierno subsidió simultáneamente la oferta y la demanda. Ustedes no hubieran subsidiado nada, ni la oferta ni la demanda y el país hubiera caído en la pandemia y en el caos porque lo único que hubieran subsidiado es la fuga de capitales, como lo hicieron a lo largo de cuatro años. Esta es la realidad.

          Por último, acá se vive la irrealidad. Dejen de leer algunos diarios, vean la realidad. Dicen que esto es antiempresa. ¡Qué casualidad! Ayer, la Cámara Frigorífica de la Argentina decidió invertir 130 millones de dólares en incentivar las exportaciones, y la Cámara de Automotores decidió duplicar la producción de automotores para el año 2021.

-   Varios señores diputados hablan a la vez.

Sr. Moreau.- En cuanto al campo, está invirtiendo. ¿Sabe por qué está invirtiendo el campo, señor presidente?

 

Sr. Presidente (González).- Señor diputado: me va a obligar a cortar el micrófono.

 

Sr. Moreau.- El campo está invirtiendo y vamos a tener una cosecha mayor porque nadie lo agredió y porque además tienen precios internacionales que les da rentabilidad. Esa es la realidad, señor presidente.

          Lo que marca el sentido de una fuerza política no es preguntarle qué hace con los pobres, porque todos acá van a decir lo mismo, sino preguntarles qué hace con los ricos. Nosotros queremos redistribuir los ingresos en la Argentina. Gracias, señor presidente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (González).- Tiene la palabra el señor diputado Ritondo, por Buenos Aires.

 

Sr. Ritondo.- Gracias, señor presidente.

          Diputado Leopoldo: espero que con este gobierno termine mejor que en el 83. Espero que termine mejor, defendiendo las mismas cosas, intentando las mismas ideas. (Aplausos.)

 

Sr. Moreau.- Decíselo a tus colegas radicales.

 

Sr. Ritondo.- Solo le digo que espero que termine mejor, con las mismas ideas.

          Le voy a describir una radiografía rápida de lo que se puede hacer en once meses: cerrar sesenta mil pymes; tener la más alta tasa de desocupación desde el 2002; solo en el AMBA cerraron cuarenta comercios; más de veinte empresas internacionales se fueron de la Argentina dejando a cincuenta mil argentinos sin trabajo; inflación en aumento; doce aumentos de impuestos en once meses; este impuesto nuevo; mayor déficit de la región; ciento por ciento de brecha en el dólar; 50 por ciento de pobreza; dos de cada tres chicos pobres; sin reservas líquidas en el Banco Central; caída de la producción y de la actividad récord; ajuste a las jubilaciones; aislamiento internacional; provincias que cierran sus límites como si fueran fronteras; mayor índice de muertos por millón de habitantes, y ser uno de los países que menos test hace del mundo.

          Esta es una radiografía de la Argentina en tan solo once meses. Todo sale a partir de lo que dicen; entonces, a uno lo obligan a contestar que dejen de disfrazar el pasado para justificar este presente.

          En la Argentina de hoy se necesita tener más ideas y pensar cómo hacemos para invertir, no cómo hacemos para que se vayan. Se necesita tener ideas, pensar en forma conjunta para atraer a aquel que quiera venir a invertir en la región, para que no haga una comparación a simple vista y diga: “a la Argentina no voy porque no hay seguridad jurídica, porque el impuesto que te cobran este año es distinto al del año que viene, porque después te sacan otro nuevo impuesto; a la Argentina no voy a invertir porque eso es lo que pasa.”

          Esto es lo que miran en el mundo, y competimos con países que limitan con nosotros, que están en el mismo mercado común. Interesados en esto, nos van ganando por afano porque las empresas se radican en Uruguay, en Brasil y en Chile; pegan en los palos, pero en la Argentina no entran.

          Entonces, este mal llamado aporte, que es un impuesto, solidario, pero es obligatorio, lo único que hace es espantar y generar más pobreza. Fijémonos en el ejemplo que trajeron sobre el ahorro forzoso, que recién fue en enero de 1988. ¿Qué resultó, qué se recaudó, cuántos argentinos entraron en ese default?

          No tomemos otra vez los ejemplos que le resultaron malos a la Argentina, pensemos en forma conjunta cómo la hacemos atractiva. No puede ser que estamos trabajando en forma conjunta una ley que haga que la construcción vuelva a desarrollarse y, por otro lado, hoy estemos tratando esto.

          ¿Quién va a venir a invertir, aumentando su patrimonio, si el año que viene tendrá que pagar este impuesto? ¿Quién va a importar, si quieren exportar más carne, una máquina para trozar en un frigorífico?

          ¿Quiénes son los que van a invertir en la Argentina pensando que si se pasan de los 200 millones ‑cifra que en el mundo es poco más de un millón de dólares‑ deben pagar el impuesto a la riqueza?

          Entonces, ante esta realidad, la verdad es que quiero expresarle que me gustaría estar debatiendo otras cosas. Me gustaría estar debatiéndolo no en forma virtual, sino con todos los diputados sentados en su banca, que me parece que ya es el momento. Salvo las escuelas y este Congreso, todo está funcionando. (Aplausos.)

          Por lo tanto, señor presidente, vamos a votar en contra. Los compañeros de mi bancada, compañeros de la Unión cívica Radical y de la Coalición Cívica, ya expresaron los motivos por los cuales para nosotros es imposible compartir esta iniciativa.

          Una vez más pretendemos dejar de ideologizar la política económica, dejar de agrandar la grieta, dejar de pensar en blancos y negros, en amigos y enemigos, en pobres y ricos, para pensar en una Argentina de todos, que nos contenga a todos, cada vez más justa y libre. Muchísimas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidenta (González).-  Muchas gracias, señor diputado.

          Tiene la palabra el señor diputado Cano, por Mendoza.

 

Sr. Cano.- Señor presidente: solicito al diputado Ritondo que se retracte de la chicana que hizo al principio de su alocución. El gobierno del doctor Alfonsín ocupa un lugar de privilegio en la historia de la Argentina, porque cumplió con creces el rol que tenía, que era consolidar la democracia y ser un faro que iluminara el fin de las dictaduras en Latinoamérica. Gracias, señor presidente.

 

Sr. Presidenta (González).-  Tiene la palabra el señor diputado Ritondo, por Buenos Aires.

 

Sr. Ritondo.- Señor presidente: lo que menos quise es pronunciar algún tipo de insulto al doctor Raúl Alfonsín. Dije que hay medidas en gobiernos que no terminan bien y que esperamos tener otra suerte, más allá de apreciar todo lo que ha hecho por este sistema democrático el doctor Raúl Alfonsín. Él y su gobierno tienen todo mi respeto.

 

Sr. Presidenta (González).-  Gracias, señor diputado.

          Tiene la palabra el señor diputado Alderete, por San Juan.

 

Sr. Alderete.- Señor presidente: estamos frente a un proyecto pedido por amplios sectores de nuestro pueblo desde hace varios meses. Esta iniciativa tiene importancia económica para enfrentar esta dura crisis que vivimos, y tiene un valor político muy importante.

          Por una vez y en las malas, cuando la crisis golpea, el esfuerzo no lo harán solo los trabajadores, los pequeños comercios y las pymes, sino que pondrán los que más tienen, los que siempre ganan, los que la juntan en pala a costa del sufrimiento y hambre del pueblo argentino. Este es un hecho muy importante porque marca el camino que tenemos que tomar.

          Necesitamos un sistema impositivo más justo, que no se financie con el IVA y el salario de los trabajadores, sino que se grave a la riqueza, la renta y los patrimonios. Es decir, debemos tener un sistema donde paguen más los que más tienen, a diferencia de lo que ocurre actualmente, donde proporcionalmente pagan más los que menos tienen.

          El pueblo entendió que estamos frente a una crisis sin precedentes. Por esa razón ha sido paciente. La situación es difícil, se desplomaron las economías de todo el mundo pero nuestro pueblo siempre está dispuesto a dar batalla para salir adelante.

          El aislamiento por la pandemia que duró varios meses no podía hacerse de igual manera en todos lados por las condiciones de pobreza estructural que tiene la Argentina. Hay una enorme cantidad de personas que viven del trabajo informal. Millones de personas no tienen acceso al agua potable.

          Desde el inicio dijimos que no había posibilidad de aislamiento social exitoso sin apoyo social, alimentario y sanitario. No solo lo dijimos, pusimos el cuero para que esto ocurriera. Siento un orgullo tremendo por esas mujeres que cobran 8.500 pesos por mes de un plan social y se pusieron al frente de comedores y ollas populares para que al menos haya un plato de comida en cada casa. A algunas, se les queman las piernas porque cocinan con leña. ¡Cuántos días puede vivir una persona con 8.500 pesos! Ahí están  firmes todos los días. Miles de hombres y mujeres se pusieron al frente de los barrios populares para ayudar a dar respuesta sanitaria. Se formaron como promotores de salud, encabezaron los operativos Detectar, organizaron el barrio, colaboraron con las familias que tenían algún caso positivo de COVID-19 para que pudieron hacer el aislamiento. Los trabajadores esenciales tuvieron el funcionamiento de nuestra patria aún en los momentos más difíciles. Muchos trabajadores desde sus casas cargaron con los costos de hacer esto. Las mujeres principalmente trabajaron con los hijos en sus casas con la dificultad que eso trae aparejado. Muchos, injustamente, cobraron el 70 por ciento de su salario por el freno económico.

          ¿Van a hablarle de esfuerzo a nuestro pueblo? Muchos trabajadores y trabajadoras aportan mensualmente parte de su salario con el impuesto a las ganancias y los multimillonarios no quieren poner por única vez un mínimo porcentaje de su fortuna. El esfuerzo, ahora, les toca hacerlo a los que siempre ganan, porque hasta ahora la crisis la estamos pagando los de abajo. En Argentina sabemos que producto de la pandemia se perdieron muchos puestos de trabajo.

          En estos meses hay mucha gente desesperada porque creció el hambre y la pobreza, por lo cual seis de cada diez pibes son pobres. La crisis la está pagando nuestra gente.

-   Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Sergio Tomás Massa.

 

Sr. Alderete.- Hay diputados y diputadas que quizás privilegian los intereses egoístas de 9.298 millonarios. Le cuidan los bolsillos a los más millonarios de la Argentina, porque si no, no tiene explicación.

          Los poderosos de este país presionan, quieren condicionar al gobierno y nos quieren hacer retroceder. Esto lo hacen desde los medios de comunicación que controlan, con la corrida del dólar, con la subida de precios y con el desabastecimiento, pero cuando el gobierno retrocede se envalentonan más.

          Señores: no tiren más de la cuerda porque van a hacer estallar a la Argentina. No tienen idea de lo que es no tener para darle de comer a los hijos. Hay hambre en la Argentina. El pueblo no resiste más ajuste.

         

 

Sr. Presidente (Massa).-  Señor diputado Alderete: por favor, vaya redondeando.

 

Sr. Alderete.- Sí, señor presidente.

          Cuando sea posible –ahora no podemos porque estamos en pandemia‑ vamos a llenar las calles peleando por nuestros derechos. Todos estamos de acuerdo con que hay que reactivar la economía, pero si los trabajadores y las trabajadores, los jubilados, los sectores populares, no tenemos plata en el bolsillo, no hay consumo, y sin consumo no hay reactivación económica en nuestro país.

          Con el gobierno del Frente de Todos hay esperanza en nuestro pueblo, pero esa esperanza tiene valores concretos y reales: pan, trabajo, salud, educación, tierra y techo para todos los que habitan en este suelo. Estamos dispuestos a pelear hasta las últimas consecuencias por los sueños de nuestro pueblo.

          Adelanto mi acompañamiento con mi voto favorable a esta iniciativa. Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Massa).-  Gracias, señor diputado Alderete.

          Quiero reiterar, tal como lo hice hace un rato en una reunión de manera personal, mi agradecimiento a la seriedad, al profesionalismo y la responsabilidad institucional del vicepresidente de la Cámara, diputado Álvaro González, para poner en marcha la sesión del día de hoy a la espera del resultado del hisopado del enviado del Fondo Monetario Internacional respecto del COVID-19, que fue negativo. (Aplausos.)

          Aprovecho para agradecer la presencia en este recinto del ministro de Economía, licenciado Martín Guzmán; del ministro de Desarrollo Social, licenciado Daniel Arroyo; del ministro de Desarrollo Productivo, licenciado Matías Kulfas; de la directora del PAMI, licenciada Luana Volnovich; de la directora Ejecutiva de la ANSES, licenciada Fernanda Raverta; y de varios intendentes, como Martín Insaurralde, Mayra Mendoza y el intendente de San Vicente. Agradezco a todos por estar presentes en este recinto. (Aplausos.)

          Agradezco a los diputados y diputadas la comprensión y la paciencia en las últimas cuarenta y ocho horas mientras esperábamos que se confirmara el resultado negativo del test de COVID-19 del enviado del Fondo Monetario Internacional. Además, agradezco a muchos diputados por preguntar por mi salud. El resultado del test mío de COVID-19 ha sido negativo también.

          Tiene la palabra el señor diputado Bazze, por Buenos Aires.

 

Sr. Bazze.- Señor presidente: quiero saludarlo y expresarle nuestra alegría por el resultado negativo de su test de COVID‑19 y porque se lo ve bien.

          Estamos debatiendo una situación compleja. Atravesamos una situación crítica en la economía argentina. En este marco, el oficialismo viene a instalar un nuevo impuesto que, desde nuestro punto de vista, no va a contribuir a mejorar el estado de cosas. Al contrario, entendemos que va a presentar un nuevo problema.

          Aprovechando la presencia de tan importantes funcionarios, como son los señores ministros, quiero decir que estamos preocupados porque advertimos que al gobierno nacional le falta comunicar al conjunto de la sociedad argentina un programa económico. Hace prácticamente un año que asumió el gobierno y, habiendo transcurrido casi la cuarta parte del mandato, todavía no han dicho a los argentinos cuál es el rumbo de la economía.

          Nosotros creemos que el gobierno rápidamente tiene que diseñar un programa que esté vinculado con el crecimiento económico y con el desarrollo. Este crecimiento económico tiene que estar basado fundamentalmente en la actividad privada. El gobierno debe pensar seriamente en el crecimiento de la pequeña y la mediana empresa, pero también en el de la gran empresa. En tal sentido, hay que evitar la tremenda cuota de ideología que a veces se pone en estas cuestiones, porque se trata de garantizar el trabajo de los argentinos. Es fundamental que el gobierno trabaje en un programa que posibilite el crecimiento de todos los sectores de las economías regionales, de los sectores productivos y de los sectores vinculados con la exportación.

          Estamos convencidos de que es de esa manera que vamos a resolver la falta de trabajo en la Argentina. Lo vamos a resolver a partir del crecimiento de la actividad privada. Por supuesto que no estamos planteando de ninguna manera –jamás lo haríamos‑ que el Estado deba retirarse hasta tanto se resuelva esta situación. Estamos de acuerdo con que el Estado esté acompañando a los sectores más desposeídos y vulnerables hasta tanto no logremos el crecimiento que necesitamos para resolver el problema de la pobreza. Pero tenemos que crecer en la Argentina desde la actividad privada, señor presidente.

          Nosotros creemos que no funciona ni es sustentable ninguna otra ecuación económica en los casos en que se produce un crecimiento del Estado y una retracción de la actividad privada. Por eso, entendemos que este proyecto va en la dirección contraria de la que nos parece correcta a nosotros, más aún cuando entendemos que debería haber un programa económico global y más completo.

          El gobierno ha manifestado en varias oportunidades –y yo mismo lo he dicho en este recinto‑ que está trabajando en una reforma del sistema tributario argentino. No entendemos por qué este proyecto, que tiene que ver con un impuesto, no es parte de la reforma del sistema tributario de nuestro país. Se podrá decir que estará vigente nada más que un año. Pero en realidad debería ser parte de un programa económico que nosotros venimos reclamando desde la oposición.

          Recién escuchaba algunas de las intervenciones y pensaba que los problemas que tenemos en la Argentina no vamos a resolverlos hablando del pasado ni armando un relato. Tenemos que ponernos a trabajar muy seriamente para resolver las cuestiones más urgentes, y el gobierno nacional tiene la principal responsabilidad en esto. Desde la oposición, nosotros podemos acompañar con responsabilidad, pero es claro que la propuesta tiene que surgir del gobierno. Por ahora, esa propuesta no la conocemos. Es cierto que se han manifestado algunas cuestiones puntuales, pero nada de eso es parte de un programa integral para hacer crecer la economía argentina.

          Estamos en una situación tremendamente compleja de la economía. Necesitamos un programa y que el gobierno nacional asuma rápidamente la responsabilidad de ponerse a trabajar en esa dirección. Queremos que el gobierno traiga a este Congreso la reforma tributaria y el plan plurianual que piensa impulsar. Necesitamos que exprese a la sociedad hacia qué rumbo va la economía.

 

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra el diputado Casas, por La Rioja.

 

Sr. Casas.- Señor presidente: quiero aprovechar este momento para saludarlo, ya que por teléfono no me he podido comunicar con usted. Me alegra muchísimo que haya resultado negativo su hisopado y que ahora esté con nosotros.

          Hoy es un día sumamente especial porque se conmemora la militancia. Por supuesto que saludamos a todos. Es un día recargado desde el peronismo con una fuerte consigna doctrinaria, pero no obstante todos los partidos políticos tienen militantes y eso es bueno porque contribuye a la democracia.

          Un día antes de su regreso al país, el general Juan Domingo Perón expresó en una carta que no era la fuerza la que iba a permitir desarrollarnos y que la Argentina vivía una situación complicada. Posteriormente, dijo que había que aplicar la inteligencia y la unión de todos los argentinos. Otro recuerdo muy querido y simbólico es el abrazo Perón-Balbín, Balbín‑Perón.

          Durante este largo debate sobre el tema que estamos tratando se ha escuchado una serie de conceptos que a uno lo alarman y preocupan. Inclusive, hasta hace un momento un diputado expresaba conceptos sobre el presidente Raúl Alfonsín y un colega de su mismo interbloque, con justo reclamo, le dijo que retirara el sarcasmo con que lo hacía. Yo creo que no es con ese tipo de comportamientos que vamos a avanzar en la Argentina. No es con sarcasmo ni discursos altisonantes, ni tampoco echando la culpa a unos y a otros. Cuando alguien desempeña una tarea, la desarrolla con total transparencia y honestidad, ya que está encomendada por el voto popular. Se pueden cometer muchos errores, pero también tener algunos aciertos. Cabe decir también que hay que hacerse responsables.

          Este gobierno –que es nuestro gobierno pero también, más allá de toda pertenencia partidaria, el de todos los argentinos‑ tiene la responsabilidad de gobernar para todos y cada uno de los argentinos. En ese sentido, cada uno de nosotros tiene que hacerse cargo del hecho de que esta Argentina no es el producto de lo que ocurrió en estos diez últimos meses del gobierno del doctor Fernández. La situación de paralización del país es producto de esta pandemia, en la que estamos expuestos todos y cada uno de nosotros. Usted lo vivió en carne propia, señor presidente. Pero también lo vive cada uno de los argentinos y cada una de las argentinas. Por eso, el mejor remedio sigue siendo quedarse en casa.

          Pero fíjense que entre los años 2015 y 2019 los ingresos tributarios de la Nación disminuyeron un 2,1 por ciento del producto bruto interno. En parte esto fue consecuencia de la acción deliberada de reducir los gravámenes sobre sectores de gran capacidad contributiva. El gasto primario también retrocedió 5,4 puntos del PBI, con un fuerte ajuste de partidas que fue afrontado por áreas en estado crítico que son fundamentales, como la salud y la economía, atentando contra el bienestar de las familias.

          La gestión anterior dejó un saldo de ocho trimestres de caída interanual del producto bruto interno, incluyendo el primer trimestre de este año. Por ende, el consumo privado tuvo la misma caída en ese mismo lapso de tiempo. La caída de la inversión fue del 14 por ciento, en un gobierno cuyo eslogan era que iban a traer una lluvia de inversiones.

          Indudablemente, había una inflación altísima que, al asumir el doctor Alberto Fernández la presidencia, lógicamente produjo un incremento en los índices de precios al consumidor. Todo esto es lo que, de alguna manera, uno tiene que reflejar, porque se dicen cuestiones sobre un proyecto que fue explicado con tranquilidad; lo ha hecho el presidente de la comisión, Carlos Heller. Creo que ha planteado cuál era el objetivo concreto de este proyecto.

          Lógicamente, también va a ser tarea de este gobierno ‑y tarea de todo el Congreso Nacional‑ debatir un sistema tributario que sea más justo, más equitativo, y también debatir tener un gobierno de neto corte federal, que no se vean beneficiados únicamente los sectores de mayor población, olvidándose del norte argentino, del sur de la patria, del noroeste. Cada uno de los argentinos debe ser parte y sentirse orgulloso de vivir en esta Argentina que nos tocó, que la tenemos que defender a ultranza, más allá de las cuestiones partidarias y de los sectores a los cuales nosotros representamos.

          Este proyecto trata de un aporte extraordinario que va a alcanzar exclusivamente a las personas humanas de elevado nivel patrimonial, que posean una riqueza declarada superior a los 200 millones de pesos. Entonces, no podemos decir que acá se va a frenar a la Argentina.

          En definitiva, esta contribución va a venir a traer a nuestra patria un sentido de mayor igualdad, y mejorar el sistema de salud pública que quedó destruido en la gestión anterior y hoy tanta falta nos hace.

          Por último, quiero llamar a todos a la reflexión, incluida también la de quien les habla. Tenemos que dejar los egoísmos, trabajar en unidad, como en ese abrazo que se dieron Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, para pensar en los argentinos. Dejemos de lado las chicanas y empecemos a trabajar por las argentinas y los argentinos, que tanta falta hace hoy en día.

 

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra el señor diputado Cáceres, por San Juan.

 

Sr. Cáceres.- Señor presidente: quiero adherir a las palabras de los diputados preopinantes en cuanto al resultado de su análisis. También quiero insistirle, como hicieron durante esta jornada los diputados de mi bloque, con respecto a las sesiones presenciales.

          Yendo al proyecto que propone el oficialismo, debo decir que es carente de sustento, de argumentos; incluso hubo una diputada del Frente de Todos que ya admitió que esto iba a ir a la Justicia, a los tribunales, con todo lo que esto conlleva, con toda la gran pérdida de tiempo que conlleva a muchos argentinos. Se detecta fácilmente una falta de plan, de orientación, de dirección, y esto más que nada va a tapar los baches que producen la inactividad y la incapacidad del Estado para resolver los problemas.

          Hay muchas cuestiones que podríamos seguir repitiendo, como se han dicho hoy en el recinto, sobre la doble imposición, la confiscatoriedad y un montón de cuestiones. La claridad sobre los destinos de los fondos poco tiene que ver con la distribución federal, y deberían estar un poquito más detallados en el proyecto.

          También debemos relacionar esto con otros mecanismos y prácticas del pasado del kirchnerismo en cuanto al destino de los fondos. Hablo de los fondos de las AFJP, de la plata de los jubilados de la ANSES y de las reservas del Banco Central.

          Ahora, ¿ustedes creen que esta herramienta va a sacar al país adelante? ¿Ustedes creen que castigando a quien realiza bien la tarea, nos vamos a desarrollar como país? Porque muchos de los que ustedes hoy castigan y perjudican, quizás, en algún momento, solo tuvieron un sueño y muchas ganas de trabajar, pero lo más importante es que hoy sostienen a la Argentina generando empleo genuino, algo que ustedes no están haciendo.

          La Argentina necesita inversión y creación de trabajo genuino, y para eso necesitamos seguridad jurídica y reglas claras, algo en lo que ustedes no están colaborando. ¿Sabe qué, señor presidente? Es por eso que ustedes no van a sacar el país adelante. Créanselo. No van a sacar el país adelante y la gente lo sabe, la gente lo sabe y se queja, lo hace en las redes, lo hace dónde puede, sale a marchar de norte a sur, desde el Río de la Plata hasta la Cordillera. Salgan por acá a caminar, por las cuadras de acá; también vayan a Rawson, a Chimbas o a Calingasta, por mencionar algunos lugares de mi querido San Juan.

          ¿Sabe qué dice la gente de ustedes? Que son destructores seriales de la Argentina, porque a la Argentina no la sacan estas personas que hoy vinieron y trajeron ustedes, extorsionados bajo la migaja de un plan social. A la Argentina la saca la gente de trabajo, trabajo que ustedes no promocionan, no promulgan, no nada.

          Hace falta la Argentina de la disciplina, del esfuerzo, la que distingue lo que está bien de lo que está mal, la que trabaja de sol a sol, como lo hace el campo, la que tiene mentes brillantes, emprendedores, esos que ustedes están echando, porque no se les escapa alguna idea para retenerlos. Hace falta la Argentina de Los Pumas, la Argentina de bien, la de la palabra, la que lucha contra la corrupción. (Aplausos.)

          Señor presidente: ¿sabe qué? Es muy difícil que ustedes saquen el país adelante. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra el señor diputado Eduardo Fernández, por Córdoba.

 

Sr. Fernández (E.)- Señor presidente: en primer lugar, gracias por estar, porque usted es parte de este proyecto nacional y merece estar esta noche. Dijeron algunas barbaridades, así que si algunos nos contagiamos el coronavirus, bienvenido.

          El Estado argentino, el que encabeza el Frente de Todos, ha acompañado el sistema productivo, y no solo por el efecto de la pandemia, sino por el estado en que quedaron el sistema productivo, las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores, las cooperativas, luego de aplicar políticas que no fueron las de las mayorías.

          El presupuesto 2020 que acabamos de ratificar, en el plano del Ministerio de Desarrollo Productivo ha aumentado los recursos con respecto al presupuesto de 2019 en el 1000 por ciento. Si esto no es atender la producción y el trabajo, ¿qué es?

          ¿Qué hicieron los otros cuatro años? ¿Cómo nos vienen a dar lecciones? Durante 2020, el 90 por ciento del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Productivo se fue en transferencias al sector privado para sostener a las empresas.

          En 2021, vamos a aumentar el 23 por ciento los gastos de capital.

          La asistencia productiva ‑para no poner tantos números‑ ha sido de 3,4 por ciento del Producto Bruto Interno. Los principales instrumentos fueron: pago de salarios vía ATP, postergación y reducción de contribuciones, créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos.

          Y nos hablan de los emprendedores. Les hemos dado créditos a tasa cero, o las garantías del FOGAR. Instrumentos como el FONDEP, el FOGAR, el Programa Global de Crédito del BID, el Programa de Desarrollo de Proveedores, el Programa de Producción Colaborativa de Economía del Conocimiento, el fondo para el capital emprendedor, el Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PYME, las inversiones en minería. Lo estamos haciendo.

          Entonces, el aporte solidario y extraordinario es parte de una política. Esta es la política. Este es el programa; es claro. Esta es la dirección que hemos dado a la economía.

          Han puesto a las pymes y a los empresarios a la orden del día en sus argumentos. Nosotros pretendemos también como objetivo económico, en el aporte extraordinario, poner a circular ‑directa e indirectamente‑ en la economía los recursos inmovilizados en el patrimonio de pocos millonarios. No son forzosamente sectores productivos, a menos que ustedes tengan el listado. Qué mejor forma de hacerlo que promoviendo la demanda de bienes y servicios; ese es el principal determinante para nosotros. El principal componente es el consumo privado.

          Por eso, es necesario, no es una épica populista. Coincide con los intereses de las mayorías porque, para que exista, debemos devolver los ingresos reales a la mayoría.

          El gobierno de Macri bajó el impuesto al patrimonio, a la renta de las grandes empresas. El resultado en cuatro años fue que la inversión productiva cayó un 16 por ciento.

          De 2004 a 2015, esta fuerza política, que es tan criticada, hizo crecer la inversión productiva un 83 por ciento.

          Se habla del criterio federal. Nada más federal que las políticas productivas. Han hablado de las pequeñas y medianas empresas, y yo debo reivindicarlos.

          ¡Hay muchísimos empresarios que han dado la cara defendiendo este proyecto con nombre y apellido! ¡Hay que reivindicarlos! Tengo más de 20.000 firmas de movimientos vecinales pidiéndonos que se considere este proyecto. También se han manifestado los intendentes; por eso están acá. Hay jefes comunales y Concejos Deliberantes que han apoyado este proyecto. Es épico.

          Somos conscientes de que no resuelve el problema estructural. El problema es si hoy este Parlamento determina que podemos sacar al país adelante entre todos como proponemos y solidariamente; nada más y nada menos.

          Por eso, este 17 de noviembre, brindo un homenaje a esos militantes, que no son aplaudidores seriales sino conscientes de un proyecto nacional...

 

Sr. Presidente (Massa).- Diputado: vaya cerrando, por favor.

 

Sr. Fernández (E.).- ...que han defendido hasta con su vida, y no merecen el insulto de la banca opositora.

 

Sr. Presidente (Massa).- Quiero agradecer la presencia en este recinto del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié.

          Diputado De Lamadrid: puede pedir una interrupción al diputado Zamarbide; de lo contrario, lo anoto en la lista de oradores y aguarda su turno.

 

Sr. De Lamadrid.- Quiero plantear una cuestión de privilegio. Anóteme para el final, señor presidente. No voy a restar tiempo a mi colega diputado.

 

Sr. Presidente (Massa).- Entonces, lo anoto para el final, señor diputado. En consecuencia, para una cuestión de privilegio, se agrega al final de la lista de oradores individuales el señor diputado De Lamadrid.

          Tiene la palabra el diputado Zamarbide, por Mendoza.

 

Sr. Zamarbide.- Señor presidente: en primer lugar, también celebro que su test haya dado un resultado negativo y hoy nos pueda acompañar.

          Hemos dicho repetidas veces que el sistema impositivo argentino no funciona, y es una pena que perdamos una oportunidad como esta para dar una discusión de fondo sobre un sistema perverso que combina alta presión fiscal con una complejidad tal que favorece la evasión y la competencia desleal. A la vez, hay un déficit en los controles. Entonces, nuestro sistema termina perjudicando la actividad económica y la generación de empleo.

          Por eso, hemos presentado un proyecto para reducir la alícuota general del IVA al 15 por ciento ‑hay estudios económicos que lo respaldan‑. Creemos que la discusión de una reforma impositiva en la Argentina debería apuntar a la reducción de impuestos al consumo y a la actividad económica, favoreciendo la generación de trabajo y beneficiando a los más humildes.

          De hecho, nuestro sistema es tan malo que la Argentina debe ser el único país del mundo que tiene una profesión clandestina: la del famoso comisionista de IVA, un personaje que compra y vende facturas apócrifas para favorecer la evasión.

          Ahora, el gobierno nos presenta este proyecto, cuando no hay libro de Economía que diga que se sale de una recesión como la actual ‑que se generó producto de la cuarentena estricta en la que hemos estado durante meses‑ aumentando impuestos, sino, por el contrario, reduciendo y estimulando la actividad económica. Digo esto porque pareciera que, durante décadas, en la Argentina la salida ante el déficit fiscal crónico ha sido la creación de nuevos impuestos o el incremento de las alícuotas.

          En la lógica del kirchnerismo no importa el hecho en sí sino el relato del hecho; no importa el contenido práctico de una ley, sino el título. Entonces, le ponemos “impuesto a la riqueza” para que parezca que con esto estamos generando justicia social.

          Este impuesto terminará judicializado, y todos lo saben. Los únicos grandes ganadores serán los abogados constitucionalistas y tributaristas que están con el cuchillo entre los dientes esperando los jugosos honorarios que tendrán como consecuencia de la clara doble imposición que habrá.

          Todos lo han reconocido; todos saben que habrá una superposición con el impuesto a los bienes personales. Se trata de una ley confiscatoria, que no fija un mínimo no imponible ‑lo que es una aberración desde el punto de vista del derecho tributario‑ y que grava activos y no patrimonio neto.

          Voy a poner un ejemplo absurdo para que se entienda. Un patrimonio con un activo de 200 millones y un pasivo de 190 pagará 4 millones de impuestos, aunque su patrimonio neto sea de 10 millones. Esta iniciativa también grava a los inmuebles rurales, que son, en definitiva, activos productivos.

          En fin, en tiempos en que debemos fomentar las inversiones, el gobierno las espanta. La única prosperidad que va a traer será en Uruguay y en Chile, es decir, en aquellos países adonde expulsamos a empresas y emprendemos argentinos.

          Aprovecho la presencia de los señores ministros para recordarles que las inversiones son muy difíciles de traer y muy fáciles de espantar; es muy fácil que se vayan. Esto se va a terminar judicializando, recaudará muy poco y es, en definitiva, un impuesto para la tribuna. Es hora de que vayamos en serio hacia un esquema tributario que fomente el trabajo, y sea más justo en el fondo y no en la forma. Tenemos que animarnos a bajar impuestos a la actividad económica. Nuestra propuesta se basa en tres pilares y me gustaría que fueran aplicables en cualquier reforma impositiva: reducir impuestos -bajar la presión impositiva-, simplificar para evitar los vericuetos que favorecen la evasión y controlar mejor para evitar la competencia desleal.

          Señor presidente: para no excederme con el tiempo quiero precisar lo siguiente. Si vamos a pedir sacrificios económicos empecemos por los ricos que no pueden explicar su patrimonio. Lázaro Báez tiene 1.412 bienes valuados en 205 millones de dólares. ¿Dónde está el aporte solidario del exitoso empresario Rudy Ulloa? (Aplausos). ¿Cuánto va a pagar Cristóbal López? Se han llenado la boca hablando de los más humildes, pero en este recinto le condonaron la deuda del impuesto a la transferencia de los combustibles. (Aplausos). Podríamos seguir toda la noche nombrando casos. Este país no necesita más impuestos; necesita, en primer lugar, que dejen de saquear los fondos públicos para los amigos del poder. Paremos esta tendencia de cobrar impuestos a los que trabajan y de aumentar alícuotas y crear nuevos impuestos mientras se han revoleado bolsos con plata de las coimas en los conventos de la Argentina. Dejen de presentar proyectos con nombre bonito como el de aporte solidario, que solamente sirven para la tribuna, y trabajemos en construir un Estado y un sistema fiscal que ayude y acompañe al emprendedor, al comerciante y al que genera trabajo. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra el señor diputado Fagioli, por Buenos Aires.

 

Sr. Fagioli.- Señor presidente: saludo a las compañeras y compañeros ministros del Poder Ejecutivo por estar presente en esta sesión en una noche tan importante.

          Traje algunas fotos que me gustaría mostrarles, sobre todo a aquellos diputados y diputadas que han dejado muy en claro la distancia que tienen con nuestro pueblo, para que pueda graficar lo que voy a ir diciendo. La idea es que, por lo menos a través de las fotos, puedan ver la realidad de nuestro pueblo, de la cual han sido responsables con sus políticas durante los cuatro años de gobierno.

          En esta primera foto se aprecia a un compañero cartonero al que se lo ve claramente trabajando, revolviendo la basura, buscando un cartón o algún material reciclable para vender.

          En esta segunda fotografía se ve otra realidad. Concretamente, la de nuestras madres del conurbano que viven solas, cuidando a sus hijos, que muchas noches se desvelan porque tienen que quitar el agua cuando llueve y se les inunda la casa, y a la mañana tienen que levantarse para ir a trabajar. Pero cuando vuelven del trabajo tienen que ver de dónde sacan agua, porque tienen una conexión precaria que necesitan para poder vivir.

          En la tercera foto se aprecia a un padre yendo a trabajar después de un día de inundación. Ese padre, seguramente, trabaja y se desloma todos los días durante quince horas, pero los fines de semana no tiene la posibilidad de descansar, porque junto a sus vecinos se tiene que organizar para ver cómo hace para que esa agua pueda drenar.

 

Sr. Iglesias.- ¡Veintiocho años gobernaron la provincia, caradura!

 

Sr. Fagioli.- Finalmente, en esta fotografía podemos ver a las compañeras de los comedores y merenderos populares que tanto trabajo hacen por nuestro barrio. (Aplausos). Por cierto, lo hacen con fuego, porque el gas natural no llega a los barrios populares. (Aplausos)

          Hay miles de ejemplos que podemos dar y no me alcanzaría el tiempo. Ejemplos no solo de cómo los sectores populares intentan salir adelante sino cómo se esfuerzan para ayudar a la comunidad entera. Estos compañeros y compañeras viven, consumen, trabajan, producen y aportan también a la economía de este país. Viven en situaciones de mucha precariedad en barrios sin servicios, sin asfaltos, sin zanja ni recolección de residuos.

          A muchos se les ocurre decir que estos compañeros no trabajan lo suficiente, ni hacen el mérito o no se esfuerzan para poder progresar. Y quieren convencernos de que ahogamos económicamente a las diez mil personas más ricas del país, y que los que están ahogados económicamente, porque su vida entera ha sido precarizada, sufren esa realidad porque no se han sacrificado. Esto es una mentira terrible.

          Muchos deben pensar de qué estoy hablando. Efectivamente, se trata de que vivimos en una sociedad profunda y obscenamente desigual. Después del saqueo descomunal que sufrió la economía argentina con una fuga de capitales sin precedentes, con una deuda tomada que la fugaron íntegramente sus amigos, nuestra responsabilidad es terminar con esa desigualdad galopante y avanzar para que todos y todas en nuestro suelo puedan vivir con un piso de igualdad y dignidad inquebrantables. Vamos a avanzar en la conquista de derechos para nuestro pueblo.

          Esas imágenes que les acabo de mostrar hay que seguir mirándolas. Hay que hacerse cargo y encontrar soluciones, porque no se puede seguir mirando para otro lado, criminalizando y estigmatizando, como lo hicieron ustedes en su gobierno, solo beneficiando a unos pocos, esperando eternamente que se haga realidad la falsa teoría del derrame. Esto se resuelve con políticas públicas que tienen una orientación para garantizar los derechos de los sectores que peor la están pasando. De esto se trata el aporte extraordinario. El objetivo es garantizar ese piso de igualdad, generar el equilibrio que se había perdido durante estos últimos cuatro años y apostar a levantar a la Argentina.

          Con este aporte calculamos que vamos a recaudar más de 300.000 millones de pesos. Ya se ha hablado de las inversiones que vamos a hacer en materia productiva, la beca Progresar y en salud; pero quiero detenerme en el 15 por ciento que vamos a poder invertir en los más de 4.416 barrios populares que involucran a más de cinco millones de personas. Se trata de 45.000 millones de pesos que vamos a poder invertir en obras de infraestructura para llevar luz, agua, cloacas; en definitiva, para llevar dignidad a todas esas familias.

          Finalmente, quiero decir que los que están ahogados no son las diez mil personas que se van a ver afectados por este aporte sino los millones de argentinos y argentinas que todos los días ven cómo hacen para parar la olla. Son esos millones de argentinos y argentinas los que se van a ver favorecidos por este aporte extraordinario. Por eso, estoy feliz de que en el día de la militancia estemos tratando este tema, tal como haremos con la ley del fuego y la Ley Yolanda. Es muy importante que sigamos avanzando en políticas redistributivas que pongan de pie a la Argentina. (Aplausos.)

 

Sr. Presidente (Massa).- Tiene la palabra la señora diputada Ascarate, por Tucumán.

 

Sra. Ascarate.- Señor presidente: celebro los buenos resultados de sus estudios.

 

Sr. Presidente (Massa).- Muchas gracias, señora diputada.

 

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